e Fisioterapia  - pagina principal

http://www.efisioterapia.net/tienda

mapa web
buscar
contactar
FISIOTERAPIA TIENDA FISIOTERAPEUTAS Y CLINICAS LIBROS DE FISIOTERAPIA TER. NATURALES DESCARGAS
FISIOESTÉTICA FOROS CERTAMEN DE ARTÍCULOS CURSOS RELAJACIÓN NOVEDADES ENLACES
FISIOTERAPIA
 FISIOESTÉTICA
 General - otros
 Electroterapia
 Recomendaciones
 Reumatología
 Traumatología
 Neurología
 F.Deportiva
 Ergonomía
 Geriatría
 Respiratoria
 Hipertermia
 Relajación
 Terapias naturales
 Artículos populares
 Publicar Artículo
SECCIONES
TIENDA
PRODUCTOS RECOMENDADOS

Camilla ELÉCTRICA,BOBATH, CON ruedas, DOS cuerpos, 200 X 120 cm.
Camilla ELÉCTRICA,BOBATH, CON ruedas, DOS cuerpos, 200 X 120 cm.

2083.05 €
Iva y gastos de envío incluidos

LAMPARAS DE RAYOS INFRARROJOS
LAMPARAS DE RAYOS INFRARROJOS

266.63 €
Iva y gastos de envío incluidos

MASAJEADOR MULTIFUNCION SPIRIT MASSAGER
MASAJEADOR MULTIFUNCION SPIRIT MASSAGER

32.4 €
Iva y gastos de envío incluidos

Camilla HIDRAÚLICA, DOS cuerpos, CON ruedas, 190 X 65 cm.
Camilla HIDRAÚLICA, DOS cuerpos, CON ruedas, 190 X 65 cm.

1140.29 €
Iva y gastos de envío incluidos

ESTIMULADOR ACUP MOD. SDZ-II
ESTIMULADOR ACUP MOD. SDZ-II

214.9 €
Iva y gastos de envío incluidos

Más productos en la tienda de eFisioterapia.net
VERSIÓN ACCESIBLE ACCESIBLE
Artículos de fisioterapia
FISIOESTÉTICA
Certamen de Artículos 2007
Foros
Ofertas de Empleo
Clínicas de Fisioterapia
Cursos de Fisioterapia
Boletín de novedades. Ya somos más de 15000
Fisioestética

Libro Recomendado:

ALGOLOGÍA. GUIA DIAGNÓSTICA Y TERAPEÚTICA

Descargas
Enlaces
Estás en: inicio > fisioterapia > FISIOTERAPIA GENERAL - OTROS

TRATAMIENTO INTERDISCIPLINAR DE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON

VERSIÓN ACCESIBLE VERSIÓN ACCESIBLE

DESCARGAR VERSIóN IMPRIMIBLE 4373 lecturas / Noviembre 2007
Castellano / 8.25

Mª DEL MAR RAMOS PRIETO

Fisioterapeuta por la E.U.F. DE A CORUÑA

ÍNDICE

PRÓLOGO.

PARTE I: “TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON SEGÚN LA MEDICINA OCCIDENTAL”.

  1. INTRODUCCIÓN,
  2. DEFINICIÓN,
  3. ETIOLOGÍA,
  4. FACTORES DE RIESGO,
  5. EPIDEMIIOLOGÍA,
  6. FISIOPATOLOGÍA,
  7. ANATOMÍA PATOLÓGICA,
  8. CLÍNICA,
  9. EVOLUCIÓN Y PRONÓSTICO,
  10. ESCALAS DE VALORACIÓN,
  11. DIAGNÓSTICO,
  12. TRATAMIENTO,
  13. ENLACES Y ASOCIACIONES,

PARTE II: “TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON SEGÚN LA M.T.Ch”.

  1. DEFINICIÓN,
  2. TRATAMIENTO,
  3. INVESTIGACIÓN,

PARTE III: “GLOSARIO”.

PARTE IV: “BIBLIOGRAFÍA”...

PRÓLOGO:

En este trabajo se ha procurado plasmar el distinto abordaje que se hace de la enfermedad de Parkinson en la medicina occidental y en la medicina tradicional china.

Obviamente, se ha encontrado mayor cantidad de literatura basada en su tratamiento occidental, dado que los tratamientos orientales son empíricos, basados en la experiencia ancestral y en la experiencia propia, de los que no existe justificación científica. Este hecho dificulta el accceso a dichos conocimientos y el que se abra paso como un tratamiento de práctica usual en hospitales occidentales. Sin embargo, la acupuntura está ganando mayor aceptación e integración en prácticas médicas del mundo occidental.

1. INTRODUCCIÓN

James Parkinson (1755-1824) fue la primera persona que describió sistemáticamente 6 individuos con síntomas de la enfermedad que lleva su nombre. Él no examinaba a sus pacientes, pero sí los observaba a diario. Tras tres largas décadas de experiencia clínica, publica lo que sería su trabajo médico más conocido, Essay on the shaking palsy (1817), en él describe la enfermedad que denominó “parálisis agitante”. Para él se trata de una enfermedad caracterizada por: «Movimientos involuntarios de carácter tembloroso, con disminución de la fuerza muscular que afectan a partes que están en reposo y que incluso provocan una tendencia a la inclinación del cuerpo hacia delante y a una forma de caminar a pasos cortos y rápidos. Los sentidos y el intelecto permanecen inalterados».

El trabajo permaneció en el olvido, hasta que 60 años después de su descubrimiento, Jean Martin Charcot fija el término como "La enfermedad de Parkinson".

2. DEFINICIÓN

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa idiopática crónica (persiste durante un extenso período de tiempo) y progresiva (sus síntomas empeoran con el tiempo), que afecta al sistema nervioso en el área encargada de coordinar la actividad, el tono muscular y los movimientos.

La lesión primaria es la degeneración y muerte de las neuronas situadas en la zona de unión entre el cerebro y la médula espinal, el tronco del encéfalo, particularmente las que se hallan en un núcleo llamado sustancia negra – nombre que recibe por producir la melanina, pigmento que le confiere esta coloración oscura- y, de hecho, sólo en una porción de este núcleo que se denomina la parte compacta. Por tanto, la pérdida de dichas neuronas hace que el núcleo palidezca.

A medida que las neuronas pigmentadas de la sustancia negra desaparecen, se deja de producir la dopamina, aminoácido que en el cerebro actúa como neurotrasmisor, encargándose de trasmitir información desde la sustancia negra a otras zonas del cerebro que forman entre sí un circuito de conexiones. Así, los niveles de dopamina disminuyen, pero sólo cuando desaparece el 60 u 80% de estas células comienzan a hacerse evidentes los primeros síntomas: temblores, rigidez muscular, bradicinesia (lentitud de movimientos) o acinesia (ausencia de movimientos), inestabilidad postural, o deterioro del equilibrio. A medida que se vuelven más pronunciados, los pacientes pueden tener dificultad para caminar, hablar o completar otras tareas sencillas.

RECUERDO ANATOMOPATOLÓGICO

Las actividades motoras más complejas del cuerpo se encuentran reguladas por la corteza cerebral, ganglios basales y cerebelo; las tres áreas funcionan casi siempre con cierta relación entre sí. Los ganglios basales se encuentran en la profundidad de los hemisferios cerebrales y en la parte alta del mesencéfalo, y están compuestos por grandes fondos comunes separados de neuronas, que se encuentran organizadas para regular los movimientos SEMIVOLUNTARIOS COMPLEJOS (andar, girar, correr y desarrollar posturas corporales para la ejecución de funciones específicas). Existe gran multitud de conexiones neuronales entre estos ganglios y las otras partes del sistema de regulación motora. Ésta permite a los ganglios intervenir en la mayor parte de los movimientos corporales estereotipados, subconscientes, y abarcan frecuentemente la contracción simultánea de muchos grupos musculares.

Los ganglios basales están compuestos de núcleo caudado y putamen, que constituyen a su vez el cuerpo estriado, globo pálido y núcleo subtalámico o cuerpo de Lewy:

- Cuerpo estriado: regula los movimientos intencionales burdos del cuerpo que ocurre a nivel sub y consciente, ayudando también a la regulación de los movimientos corporales.

- Globo pálido: regula la posición basal sobre las grandes partes del cuerpo cuando empezamos a ejecutar un tipo de movimiento complejo.

- Núcleo subtalámico: junto con la sustancia negra y núcleo rojo parecen ejercer el control sobre algunos aspectos del proceso de la marcha y algunos otros tipos de gandes movimientos corporales rítmicos.

Todos estos circuitos, en definitiva, sirven para la elaboración del curso de movimientos automáticos, semiautomáticos, regulación del tono y armonización de la actitud motora, si falla alguno de estos elementos aparecerán impulsos desinhibidos o un aumento del tono muscular anormal.

3. ETIOLOGÍA

· Etiología del síndrome parkinsoniano o secundario: será aquél cuya causa de la alteración es debida a factores conocidos:

- Etiología infecciosa y postinfecciosa: encefalitis letárgica.

Justo después de la primera Guerra Mundial, una enfermedad viral, la encefalitis letárgica, atacó a casi 5 millones de personas en todo el mundo, y luego desapareció abruptamente en la década de 1920. Conocida en los Estados Unidos como la enfermedad del sueño, esta enfermedad mató a la tercera parte de sus víctimas y llevó al parkinsonismo postencefalítico a muchas otras. Esto dio como resultado una forma particularmente grave de trastorno del movimiento que a veces apareció años después de la enfermedad inicial. En 1973, el neurólogo Oliver Sacks publicó Awakenings (Despertares), un relato de su trabajo al final de la década de 1960 con pacientes postencefalíticos sobrevivientes en un hospital de Nueva York. Usando el entonces medicamento experimental levodopa, el Dr. Sacks fue capaz de "despertar" temporalmente a estos pacientes de su estado estatuario. En casos raros, otras infecciones virales, incluidas la encefalomielitis equina occidental, encefalomielitis equina oriental, y la encefalitis B japonesa, han causado síntomas parkinsonianos

- Por fármacos: neurolépticos, bloquedores de receptores dopaminérgicos, metildopa, etc.

El uso de ciertos medicamentos a veces produce una forma reversible de parkinsonismo, como la clorpromazina y el haloperidol, que se recetan en los pacientes con trastornos psiquiátricos. Algunos medicamentos usados para trastornos estomacales (metoclopramida), alta presión arterial (reserpina), y epilepsia (valproato) también pueden producir síntomas parkinsonianos. Suspender los medicamentos o reducir las dosis generalmente hace que los síntomas desaparezcan.

- Demencia parkinsoniana-complejo de Guam.

Esta enfermedad se produce entre las poblaciones Chamorro de Guam y las Islas Mariana y puede estar acompañada por una enfermedad de la neurona motora que se asemeja a la esclerosis lateral amiotrófica (enfermedad de Lou Gehrig). El curso de la enfermedad es rápido y la muerte se produce típicamente en 5 años.

- Degeneración córticobasal.

La degeneración córticobasal se debe a la atrofia de áreas cerebrales múltiples, incluidos la corteza cerebral y los ganglios basales. Los síntomas iniciales pueden aparecer de un lado del cuerpo, pero finalmente afecta ambos lados. Los síntomas son similares a los encontrados en la enfermedad de Parkinson, incluso la rigidez, el deterioro del equilibrio y la coordinación y la distonía. Otros síntomas pueden comprender deterioros cognitivos y visuales-espaciales, apraxia (pérdida de la capacidad de hacer movimientos familiares y decididos), habla vacilante y entrecortada, mioclonus (espasmos musculares), y disfagia (dificultad para tragar). A diferencia de la enfermedad de Parkinson, generalmente la degeneración córticobasal no responde a los medicamentos.

- Por tóxicos: manganeso, cobalto, cianuro, CO, etc.

Algunas toxinas, como el polvo de manganeso, bisulfuro de carbono y monóxido de carbono, pueden causar parkinsonismo. El producto químico MPTP también causa una forma permanente de parkinsonismo que se asemeja bastante a la enfermedad de Parkinson. Los investigadores descubrieron esta reacción en la década de 1980 cuando los adictos a la heroína en California que habían tomado una droga ilícita contaminada con MPTP comenzaron a presentar síntomas graves de parkinsonismo. Este descubrimiento, el cual demostró que una sustancia tóxica podría dañar el cerebro y producir síntomas parkinsonianos, causó un descubrimiento espectacular en la investigación de Parkinson: por primera vez los científicos fueron capaces de simular la enfermedad de Parkinson en animales y realizar estudios para aumentar la comprensión de la enfermedad.

- Traumatismos craneales.

También conocido como encefalopatía postraumática o “síndrome del boxeador golpeado" a veces los síntomas parkinsonianos pueden desarrollarse luego de una grave lesión craneana o trauma craneal frecuente que se produce por boxear y otras actividades. Este tipo de trauma también puede causar una forma de demencia llamada pugilística.

- Neoplasias cerebrales.

- Vascular: arterioesclerosis, infartos múltiples cerebrales.

A veces conocido como pseudoparkinsonismo, parkinsonismo vascular o parkinsonismo aterosclerótico, el parkinsonismo arterioesclerótico involucra daños en el cerebro debido a múltiples derrames cerebrales pequeños. El temblor es raro en este tipo de parkinsonismo mientras que es habitual la demencia, la pérdida de aptitudes y habilidades mentales. Los medicamentos contra el Parkinson brindan poca ayuda a los pacientes con esta forma de parkinsonismo.

- Metabólico: hipoparatiroidismo, calcificación de los ganglios basales, degeneración hepatocerebral crónica.

- Otros.

· Parkinsonismo sintomático o parkinsonismo plus: cuando los síntomas del Parkinson aparecen en el curso de otra enfermedad:

- Enfermedad de Alzheimer.

- Enfermedad de Wilson.

- Parálisis supranuclear progresiva.

A veces llamada síndrome de Steele-Richardson-Olszewski, es un trastorno cerebral progresivo y raro que causa problemas con el control de la marcha y el equilibrio. Las personas a menudo tienden a caerse tempranamente en el curso de PSP. Uno de los signos más obvios de la enfermedad es la incapacidad de mover adecuadamente los ojos. Algunos pacientes describen este efecto como una imagen borrosa. Los pacientes con PSP a menudo muestran alteraciones del ánimo y la conducta, que comprenden depresión y apatía al igual que una demencia leve. Los síntomas de PSP están causados por un deterioro gradual de las células cerebrales en el tallo cerebral. A menudo se diagnostica mal debido a que algunos de sus síntomas son muy parecidos a los de la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, y otros trastornos cerebrales. Generalmente los síntomas de PSP no responden a los medicamentos.

- Atrofia multisistémica.

La atrofia de sistemas múltiples se refiere a un grupo de trastornos progresivos lentos que afecta los sistemas nerviosos central y autónomo. La atrofia de sistemas múltiples puede tener síntomas parecidos a la enfermedad de Parkinson. También puede adoptar una forma que principalmente produce mala coordinación y hablar arrastrando las palabras, o puede tener una mezcla de estos síntomas. Otros síntomas pueden ser dificultades para respirar y tragar, impotencia masculina, estreñimiento y dificultades para orinar. El trastorno anteriormente llamado síndrome de Shy-Drager se refiere a la atrofia de sistemas múltiples con hipotensión ortostática prominente, una caída de la presión arterial cada vez que la persona se pone de pie. La atrofia de sistemas múltiples con síntomas parkinsonianos a veces se denomina degeneración estriatonigral, mientras que la atrofia de sistemas múltiples con mala coordinación y habla arrastrada a veces se denomina atrofia olivopontocerebelar.

- Hidrocefalia normotensiva.

Es un aumento anormal de líquido cefalorraquídeo (LCR) en los ventrículos o cavidades cerebrales. Se produce cuando el flujo normal de LCR del cerebro y de la médula espinal se bloquea de alguna manera. Esto hace que los ventrículos aumenten de tamaño, colocando presión en el cerebro. Los síntomas comprenden problemas al caminar, deterioro del control de la vejiga que lleva a la frecuencia urinaria o incontinencia y deterioro mental progresivo y demencia. La persona también puede tener movimientos más lentos en general o puede quejarse que sus pies están "atascados." Estos síntomas a veces pueden confundirse con la enfermedad de Parkinson. Las ecografías craneanas, la monitorización de la presión intracraneal y otras pruebas pueden ser útiles para distinguir la hidrocefalia con presión normal de la enfermedad de Parkinson y otros trastornos. La hidrocefalia con presión normal a veces puede tratarse con la implantación quirúrgica de una derivación de LCR que drene su exceso hacia el abdomen, donde se absorbe.

- Enfermedad de Creultzfeldt-Jacob.

- Enfermedad de Huntington.

- Demencia con cuerpos de Lewy.

Es un trastorno neurodegenerativo asociado con depósitos anormales de proteínas (cuerpos de Lewy) encontrados en ciertas áreas del cerebro. Los síntomas pueden variar desde síntomas parkinsonianos tradicionales como bradicinesia, rigidez, temblor y marcha arrastrada, a síntomas similares a los de la enfermedad de Alzheimer. Estos síntomas pueden fluctuar, o crecer y menguar dramáticamente. Las alucinaciones visuales pueden ser uno de los primeros síntomas y los pacientes pueden sufrir otras perturbaciones psiquiátricas como delirios y depresión. También pueden producirse problemas cognitivos tempranamente en el curso de la enfermedad. La levodopa y otros medicamentos antiparkinsonianos pueden ayudar con los síntomas motores de la demencia con cuerpos de Lewy, pero pueden empeorar las alucinaciones y los delirios.

- Neuroacantocitosis, etc.

· Enfermedad de Parkinson: su etiología sigue siendo desconocida; no se ha aclarado aún el papel que juegan diversos factores como el genético, aunque se sabe de su implicación, y se baraja la posibilidad de la relación con factores infecciosos y ambientales. Parece aceptada que existe una susceptibilidad genética de padecer la enfermedad sobre la que actuarían factores exógenos y endógenos que unido al envejecimiento natural desencadenarían la enfermedad, ya que se sabe que la probabilidad de tener hijos de padres afectados desarrollen la enfermedad es del 19% aproximadamente.

Actualmente las investigaciones se centran en la búsqueda genética y toxicoambiental de la etiología de la enfermedad, ya que se ha descubierto una sustancia química denominada abreviadamente MPTP, que al ser ingerida desencadena un trastorno similar a la enfermedad de Parkinson.

En el campo genético se han publicado unos trabajos de investigadores que forman parte del Equipo Europeo de Estado de la Susceptibilidad Genética de la Enfermedad de Parkinson, en la que se muestran la relación de los relacionados con la enfermedad, y la aparición de brotes autosómicos familiares de la misma.

Así pues, varios son los procesos celulares que podrían contribuir a la muerte celular de la dopamina, sin embargo, aún no se ha determinado su causa real:

· El Parkinson causado por la oxidación de la MPTP (metil fenil tetrahidropiridina), causada por la enzima monoaminidasa convirtiéndose en tóxica:

Los radicales libres son inestables debido a que carecen de un electrón. En un intento por reemplazar el electrón que falta, los radicales libres reaccionan con las moléculas circundantes (especialmente en metales tales como el hierro), en un proceso llamado oxidación. Se considera que la oxidación ocasiona daño a los tejidos, incluidas las neuronas. Normalmente, los antioxidantes, productos químicos que protegen a las células de este daño, mantienen bajo control el daño producido por los radicales libres. Las pruebas de que los mecanismos oxidativos pueden ocasionar o contribuir a la enfermedad de Parkinson incluyen el hallazgo de que los pacientes con la enfermedad tienen niveles elevados de hierro en el cerebro, en especial en la sustancia negra, y niveles decrecientes de ferritina, que sirve como mecanismo protector rodeando o formando un círculo alrededor del hierro y aislándolo.

· Por su parte, otros científicos han sugerido que la enfermedad de Parkinson puede ocurrir cuando una toxina externa o interna destruye selectivamente las neuronas dopaminérgicas. Un factor de riesgo ambiental tal como la exposición a pesticidas, o una toxina en el suministro de alimentos, es un ejemplo de la clase de desencadenante externo que pudiera, hipotéticamente, ocasionar la enfermedad de Parkinson. La teoría se basa en el hecho de que hay cierto número de toxinas, tales como 1-metil-4-fenil-1, 2, 3, 6-tetrahidropiridina (MPTP) y medicamentos neurolépticos, que se saben inducen síntomas de Parkinson en los seres humanos. Sin embargo, hasta la fecha, ninguna investigación ha proporcionado prueba definitiva de que una toxina sea la causa de la enfermedad.

· Una teoría relativamente nueva explora el papel de los factores genéticos en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. De un 15 a un 25 por ciento de los pacientes de Parkinson tienen un familiar cercano que ha experimentado síntomas de Parkinson (tal como el temblor). Después de que los estudios en animales demostraran que MPTP interfiere con el funcionamiento de las mitocondrias dentro de las células nerviosas, los investigadores se interesaron en la posibilidad de que el deterioro en el ADN de las mitocondrias puede ser la causa de la enfermedad de Parkinson. Las mitocondrias son organelas esenciales que se encuentran en todas las células animales que convierten la energía de los alimentos en combustible para las células, y son fuentes principales de radicales libres (moléculas que dañan membranas, proteínas, ADN y otras partes de la célula. Este daño a menudo se conoce como estrés oxidativo. Se han detectado cambios relacionados con el estrés oxidativo, incluido el daño de radicales libres al ADN, proteínas y grasas en los cerebros de pacientes con enfermedad de Parkinson).

· Por último, otra teoría propone que la enfermedad de Parkinson ocurre cuando, por causas desconocidas, el desgaste de las neuronas productoras de dopamina normal, relacionado con la edad, se acelera en ciertas personas. Esta teoría se sustenta en el conocimiento de que la pérdida de mecanismos protectores antioxidativos está asociada con la enfermedad de Parkinson y el envejecimiento.

· Otra investigación sugiere que el sistema de eliminación celular de proteínas puede fallar en las personas con Parkinson, haciendo que las proteínas se acumulen (cuerpos de Lewy– depósitos inusuales o agregados de la proteína alfa-sinucleína, junto con otras proteínas) en niveles perjudiciales y que desencadenen la muerte celular. Estudios adicionales han encontrado indicios de que agregados de proteínas que se desarrollan dentro de las células cerebrales de personas con la enfermedad pueden contribuir a la muerte neuronal, y que la inflamación o la sobreestimulación de las células (debido a toxinas u otros factores) pueden jugar un papel en la enfermedad. Sin embargo, el papel preciso de los depósitos de proteínas sigue siendo desconocido. Algunos investigadores hasta especulan que la acumulación de proteínas es parte de un intento fallido de proteger a la célula, manteniendo “encerradas” a las proteínas perjudiciales para que las células puedan funcionar.

GENES QUE ESTÁN LIGADOS A LA ENFERMEDAD DE PARKINSON

Varios genes ya han sido ligados definitivamente a la enfermedad de Parkinson. El primero en ser identificado fue la alfa-sinucleína. En la década de 1990, los investigadores de NIH y de otras instituciones estudiaron los perfiles genéticos de una extensa familia italiana y de tres familias griegas con enfermedad de Parkinson familiar y encontraron que su enfermedad estaba relacionada con una mutación en este gene. Encontraron una segunda mutación de la alfa-sinucleína en una familia alemana con Parkinson. Estos hallazgos impulsaron estudios sobre el papel de la alfa-sinucleína en la enfermedad, lo que llevó al descubrimiento de que cuerpos de Lewy de personas con la forma esporádica de la enfermedad contenían agregados de la proteína alfa-sinucleína. Su descubrimiento reveló un enlace potencial entre las formas hereditaria y esporádica de la enfermedad.

En 2003, investigadores que estudiaban la enfermedad de Parkinson heredada descubrieron que la enfermedad en una familia extensa estaba causada por la triplicación del gen de alfa-sinucleína normal en una copia del cromosoma 4. Esta triplicación causó que personas de la familia afectada produjeran demasiada alfa-sinucleína normal. Este estudio mostró que un exceso de la forma normal de la proteína podría producir la enfermedad, igual que lo hace la forma anormal.

Otros genes ligados a la enfermedad de Parkinson son la parkina, DJ-1, PINK1 y LRRK2. Parkina, DJ-1 y PINK-1 causan formas raras y de inicio temprano de la enfermedad de Parkinson. El gen de parkina se traduce como una proteína que normalmente ayuda a las células a descomponer y reciclar las proteínas. DJ-1 normalmente ayuda a regular la actividad del gen y a proteger las células del estrés oxidativo. PINK1 codifica a una proteína activa en las mitocondrias. Las mutaciones de este gen parecen aumentar la susceptibilidad al estrés celular.

LRRK2, que se traduce como una proteína llamada dardarina, fue identificada originalmente en varias familias inglesas y vascas y causa una forma de inicio tardío de la enfermedad. Estudios subsiguientes han identificado este gen en otras familias con Parkinson al igual que en un pequeño porcentaje de personas que aparentemente tenía la enfermedad esporádica.

Los investigadores continúan estudiando las funciones e interacciones normales de estos genes con el fin de encontrar pistas sobre cómo se desarrolla la enfermedad de Parkinson. También han identificado un número de otros genes y regiones cromosómicas que pueden jugar un papel en la enfermedad, pero aún no es clara la naturaleza de estos enlaces.

4. FACTORES DE RIESGO

Ningún factor de riesgo se ha demostrado plenamente aún que sea detonante de la enfermedad, pero estadísticamente, los factores relacionados son:

· Edad: la media de comienzo son 55 años aproximadamente; se debe probablemente a la pérdida progresiva de neuronas de la sustancia negra con la edad, que en individuos con susceptibilidad genética podría desencadenar la enfermedad.

· Factores genéticos:

- Sexo: afecta en un 50% más a los hombres que a las mujeres.

- Raza: es menos frecuente en los pacientes de raza negra, lo que hace pensar que la melanina puede proteger.

· Tabaquismo: hasta la flecha el único factor claro relacionado con la incidencia de la enfermedad; los enfermos de Parkinson fuman menos que la población general, el significado es desconocido; se cree que está relacionado con la personalidad premórbida del enfermo de Parkinson que lo predispone a no fumar.

· Otros:

- El uso de agua de pozo, granjas y exposición a herbicidas y pesticidas, traumatismos, estrés, personalidad depresiva, estreñimiento pueden favorecer la aparición de la enfermedad.

- También parece más frecuente en zonas con industrias de aleación de acero y molinos de pulpa de madera.

- El consumo de café y alcohol, reducen el riesgo de padecerla.

5. EPIDEMIOLOGÍA

La determinación de los datos epidemiológicos de la enfermedad de Parkinson no es fácil debido a la dificultad de identificación en estados precoces de la patología, así como a la confusión que puede surgir con algunos trastornos propios de la senilidad, como son la marcha y postura semejantes a la enfermedad asociados a temblor senil, etc.

Los investigadores creen que al menos 500 000 personas en los Estados Unidos padecen actualmente la enfermedad de Parkinson, aunque algunos cálculos son mucho mayores. Cada año se diagnostican cerca de 50 000 norteamericanos con enfermedad de Parkinson.

La sociedad paga un precio enorme por la enfermedad. Se calcula que el costo total para el país excede los $6,000 millones anualmente. El riesgo de la enfermedad aumenta con la edad, por ello los analistas esperan que el impacto económico y en la salud pública de esta enfermedad aumente a medida que la población envejezca.

La incidencia de la enfermedad (número de casos nuevos al año) en España, varía entre 5 y 20 casos nuevos por 100 000 habitantes al año. Aparecen entre 3 100 y 8 000 casos nuevos por año, y se calcula un total de entre 80 000 y 120 000 aproximadamente de casos existentes.

La prevalencia de la enfermedad está condicionada por la incidencia, la supervivencia de la población afectada y por el envejecimiento de la población general.

Aunque aparece en personas en todo el mundo, un número de estudios ha encontrado una mayor incidencia en los países desarrollados, posiblemente debido a la mayor exposición a pesticidas u otras toxinas en esos países. Otros estudios han encontrado un riesgo aumentado en personas que viven en áreas rurales y en aquéllos que trabajan en ciertas profesiones, aunque los estudios hasta la fecha no son concluyentes y no son claras las razones de los riesgos aparentes.

La edad promedio de inicio es de 60 años, y la incidencia aumenta significativamente con la edad. Sin embargo, alrededor del 5 al 10 por ciento de las personas con enfermedad de Parkinson tiene una enfermedad de “inicio temprano” que comienza antes de los 50 años de edad. Las formas de inicio temprano de la enfermedad generalmente son heredadas, aunque no siempre, y algunas han sido ligadas a mutaciones genéticas específicas. Las personas con uno o más familiares con la enfermedad tienen un aumento del riesgo de contraer ellos mismos la enfermedad, pero el riesgo total aún es solamente 2 a 5 por ciento a menos que la familia tenga una mutación genética conocida para la enfermedad. Se estima que entre el 15 y 25 por ciento de las personas con la enfermedad sabe que tiene un pariente con la enfermedad.

En casos muy raros, los síntomas parkinsonianos pueden aparecer en las personas antes de los 20 años. Esta enfermedad se llama parkinsonismo juvenil. Se ve más comunmente en Japón pero se ha encontrado también en otros países. Generalmente comienza con distonía y bradicinesia, y los síntomas a menudo mejoran con el medicamento levodopa. El parkinsonismo juvenil a menudo es hereditario y a veces está ligado con un gen mutado de parkina.

En la mayoría de los casos tiene carácter esporádico y su causa es desconocida. Puede ser familiar o hereditaria en el 1-2% de los casos.

Recientemente se ha descrito una mutación (gen Dardarina) especialmente relevante en España, ya que se ha detectado en un 6% de los pacientes con enfermedad de Parkinson espontánea en el País Vasco.

6. FISIOPATOLOGÍA

La lesión más característica es la despigmentación de la sustancia negra del locus coeruleus (formaciones pigmentarias del tronco cerebral), causada por la pérdida de neuronas en estas regiones. En las neuronas que aparecen indemnes se observan unos cuerpos eosinófilos citoplasmáticos llamados cuerpos de Lewy, de forma redondeada, con una zona central densa y un halo periférico.

El principal trastorno bioquímico es la disminución del contenido de dopamina de la sustancia negra y cuerpo estriado. Todas las enzimas que intervienen en la síntesis de dopamina también están disminuidas, mientras que son normales las que influyen en su catabolismo. Sin embargo, hay que resaltar que los receptores dopaminérgicos del núcleo estriado permanecen funcionales, lo que permite la terapia sustitutiva de dopamina, que es la base fundamental del tratamiento farmacológico de la enfermedad de Parkinson. De esta manera se pierde el equilibrio dopamina-ACTH a favor de ésta última.

Eferencias de la sustancia negra llegan a las células ganglionares de las astas anteriores de la médula espinal; la sustancia negra recibe aferencias excitantes de muchos campos de la corteza cerebral, y del núcleo estriado aferencia inhibitoria, por lo tanto, cuando por un déficit de neurotrasmisión dopamínica no son transmitidas las excitaciones por las células ganglionares a las astas anteriores para a los movimientos involuntarios, aparece uno de los síntomas principales de la enfermedad: la acinesia.

Otro de sus síntomas es la rigidez o hipertonía que se explica por un incremento de la actividad alfa; esto condiciona una actitud plástica de los músculos.

El tercer síntoma característico es el temblor. Este se origina porque a través de las vías piramidales se envían continuamente estímulos de reposo a las células gnaglionares de las astas anteriores, transfiriéndoles un estado de mayor excitabilidad; a estas descargas sincronizadas se oponen estímulos inhibitorios procedentes del sistema cuerpo estriado-sustancia negra, también llamado nigroestriado, por lo que ante una deficiencia de este último se produce el temblor de reposo rítmico.

7. ANATOMÍA PATOLÓGICA

En un examen macroscópico, anatomopatológico, se observa una despigmentación de la sustancia negra – locus coeruleus en el mesencéfalo y una acusada pérdida neuronal de más del 80% de estas zonas, así como la presencia de los cuerpos de Lewy en el citoplasma de las neuronas de esta región. Idénticas lesiones aparecen en otros núcleos del sistema nervioso, como son los núcleosdopaminérgicos hipotalámicos, sistema noradrenérgico, sistema serotonérgico y colinérgico. La afectación de estos sistemas puede estar relacionada con la aparición de estados depresivos y deterioro mental, que a veces aparecen en el curso de la enfermedad. No existen anormalidades llamativas a nivel cortical de la sustancia blanca.

A nivel microscópico, la pérdida en la SNc es de al menos un 50% con respecto al cerebro normal. Aunque la EP tiene un inicio focal y conserva cierta asimetría clínica a lo largo de la evolución, el recuento celular no suele mostrar asimetría significativa en el número de neuronas entre ambas sustancias negras. La pérdida neuronal es preponderante a nivel de la región lateral y ventral de la SNc. Este patrón relativamente selectivo es diferente al observado durante el envejecimiento, donde se aprecia una pérdida preferente de la población de neuronas situadas en la zona medial. Por tanto, el proceso de muerte neuronal en la EP no puede considerarse simplemente una acentuación de la pérdida neuronal asociada al envejecimiento normal.

Los cuerpos de Lewy constituyen el principal marcador histopatológico de la EP, aunque, en realidad, es característico de otras tres entidades, cuales son la demencia con cuerpos de Lewy, la enfermedad de Shy-Drager y la disfagia por cuerpos de Lewy, relacionados respectivamente con la presencia de estas inclusiones neuronales a nivel de la corteza, neuronas simpáticas de la médula espinal y núcleo dorsal del vago. Concretamente en la EP, los cuerpos de Lewy aparecen diseminados en muchas estructuras del sistema nervioso, tales como los núcleos catecolaminérgicos del tronco encefálico (locus ceruleus y rafe), núcleo basal de Meynert (colinérgicos), núcleo pedúnculo pontino, hipotálamo, núcleo intermedio lateral de la médula espinal, etc. Los cuerpos de Lewy están compuestos por un elevado número de proteínas, entre las que destaca en la actualidad la -sinucleína debido a la reciente constatación de familias con EP con mutación en el gen que codifica esta proteína.

Estudios recientes han mostrado que las personas con Parkinson también tienen pérdida de las terminaciones nerviosas que producen el neurotransmisor norepinefrina. La norepinefrina, estrechamente relacionada con la dopamina, es el mensajero químico principal del sistema nervioso simpático, la parte del sistema nervioso que controla muchas funciones automáticas del cuerpo, como el pulso y la presión arterial. La pérdida de norepinefrina puede ayudar a explicar varias de las características no motoras vistas en la enfermedad de Parkinson, inclusive la fatiga y anormalidades con la regulación de la presión arterial.

8. CLÍNICA

a) SINTOMATOLOGÍA INICIAL

La sintomatología que puede aparecer al inicio de la enfermedad es muy variada, si bien el signo más característico para su diagnóstico es el temblor que suele comenzar en una mano, pero no hay que olvidar que más del 50% de los pacientes con esta enfermedad no la presentan.

Los signos precoces se suelen atribuir a la avanzada edad del paciente, ya que frecuentemente son lentitud al caminar, fatigabilidad excesiva, alteración del equilibrio con caídas ocasionales, disminución de la destreza manual, dificultad para tareas de la vida diaria como vestirse, asearse, etc. El dolor en raquis, hombros, caderas, es un síntoma inicial frecuente que puede preceder a los trastornos de la movilidad durante meses.

Los síntomas iniciales también pueden incluir lentitud de movimientos asociados con depresión y apatía, lo que puede crear confusión con estados demenciales, lo que no sucede frecuentemente, ya que el enfermo de Parkinson conserva su capacidad intelectual intacta y estos síntomas si se presentan lo harán en estadíos posteriores.

La sintomatología puede agudizarse cuando el paciente está bajo tensión psíquica, por lo que puede tender a reducir la vida social y laboral.

b) PRINCIPALES SIGNOS CLÍNICOS

1. Temblor: es el más conocido y frecuente, sobre todo, al comienzo de la enfermedad. Es involuntario y de reposo, auque con la evolución de la enfermedad puede hacerse continuo o de actitud; disminuye o desaparece con el movimiento voluntario.

Consiste en una contracción alterna de grupos musculares opuestos que causa un movimiento rítmico regular con una frecuencia de entre 4 y 8 ciclos por segundo. Un porcentaje de pacientes (10%) presenta un temblor rápido (7-8 ciclos/segundo) que aparece con el mantenimiento de la postura. Suele comenzar en una mano para extenderse después a las extremidades restantes y a los músculos de cara y cuello pero con predominio distal. En la región orofacial puede aparecer temblor en lengua, labios y mandíbula; en los dedos encontramos un movimiento característico rítmico que recuerda a contar monedas . Con las emociones y ansiedad se exarceba, desaparece con el sueño, la contracción muscular voluntaria y la posición extrema de las articulaciones lo disminuye.

2. Rigidez e hipertonía muscular: la rigidez, o resistencia al movimiento, afecta a la mayoría de las personas con enfermedad de Parkinson. Un principio importante del movimiento corporal es que todos los músculos tienen un músculo que se opone. El movimiento es posible no solamente porque un músculo se vuelve más activo sino porque el músculo opuesto se relaja. En la enfermedad de Parkinson, la rigidez sobreviene cuando, en respuesta a señales del cerebro, el delicado equilibrio de los músculos opuestos se perturba. Los músculos permanecen constantemente tensos y contraídos y la persona tiene dolor, o siente rigidez o debilidad. Se hace patente el desequilibrio agonista-antagonista, al existir una alteración en la inhibición recíproca. Este tipo de hipertonía, plástica, se manifiesta por:

- Una exageración del reflejo de estiramiento o miotáctico en el que el músculo elongado, de forma pasiva, ejerce una resistencia homogénea durante todo el movimiento (rigidez de “tubo de plomo”) o cede de forma intermitente (“fenómeno de rueda dentada”), por tanto, se diferencia de la hipertonía espástica en que la resistencia al movimiento pasivo en una articulación no es uniforme a lo largo de todo el rango de movilidad.

- La exageración de la reacción de acortamiento o exageración del reflejo postural por la cual, el músculo cuyos puntos de inserción son aproximados de forma pasiva se contrae de manera exagerada.

Podemos distinguir dos tipos de rigidez:

- En caña de plomo: cuando la resistencia es uniforme a lo largo de todo el recorrido del movimiento pasivo realizado al miembro explorado del paciente.

- En rueda dentada: cuando la hipertonía se superpone al temblor postural, aunque algunas veces no sea visible, siendo la resistencia intermitente, como si las superficies articulares fueran dos ruedas dentadas que se encajan de forma entrecortada; suele ser más notable en la articulación de la muñeca.

Afecta a toda la musculatura corporal, predominando en la cervical y proximal de las extremidades sobre los músculos flexores. Es, a la vez, responsable de la postura típica que presenta el paciente de Parkinson:

- Ligera flexión de cadera, rodillas y codos.

- Extremidades superiores en aducción.

- Tendencia a la flexión de raquis y cabeza.

La rigidez aumenta con el movimiento voluntario, la fatiga, el frío y las emociones, disminuyendo con el reposo.

Para el paciente es muy difícil realizar tareas finas, como escribir (la letra se hace pequeña y vibrada) o comer.

Al principio puede no ser advertida por el enfermo como tal y referir exclusivamente dolor a nivel de cuello, espalda u hombros o incluso calambres musculares debidos a la postura estática y flexionada de las articulaciones.

3. Acinesia: significa ausencia de movimiento. Se produce el trastorno de la iniciación y de la ejecución del movimiento voluntario, que conlleva la pérdida de los movimientos automáticos y asociados. No implica la presencia de ningún tipo de parálisis o paresia. Pueden aparecer interrupciones bruscas de los movimientos cuando se está ejecutando un acto motor voluntario. Puede dividirse en dos categorías:

- Bradicinesia: es la lentitud en el inicio y ejecución de movimientos, reflejándose sobre todo en los movimientos poco aprendidos o muy voluntarios y en los muy aprendidos o automatizados.

- Hipocinesia: hace referencia a la dificultad para mantener un ritmo y amplitud adecuado durante la realización de movimientos repetidos alternantes, y a la escasez y pobreza de movimientos.

Esto resulta particularmente frustrante debido a que puede hacer que las tareas simples sean algo difíciles. La persona no puede realizar rápidamente movimientos rutinarios. Las actividades, antes realizadas rápida y fácilmente, como asearse y vestirse, pueden tomar varias horas.

La acinesia afecta especialmente a la cara y a los movimientos de las extremidades. El paciente pierde la mímica facial, pestañea menos (mantienen los ojos abiertos inalterablemente) y poco a poco adopta una cara inexpresiva, como una máscara de cera (fascies amímica o de máscara).

En fases avanzadas de la enfermedad se manifiesta el bloqueo motor o congelación. El paciente se queda como pegado al suelo, algo que suele ocurrir al cambiar la superficie por la que camina (cruzar el umbral de la puerta, bajar o subir un escalón) o al cambiar de dirección.

CARACTERÍSTICAS DE LA ACINESIA

LENTITUD DE MOVIMIENTOS

Bradicinesia

Movimientos repetitivos

Movimientos simultáneos

Movimientos secuenciales

POBREZA DE MOVIMIENTOS

Hipocinesia

Parpadeo

Braceo

Marchas con pasos cortos

Animia facial

4. Alteraciones posturales: Pueden ser iniciales, aunque lo habitual es que aparezcan en las fases avanzadas del proceso. Las reacciones de enderezamiento y de equilibrio conforman el mecanismo reflejo postural normal, configuran la base sobre la que se desarrollan todas las actividades motoras que persiguen un fin determinado. Estas reacciones se ven alteradas en el paciente parkinsoniano, puesto que la rigidez impide la adaptación del aparato locomotor, ante los cambios de posición, y la acinesia determina que las reacciones motoras no sean las correctas. Ello conlleva el adelantamiento del centro de gravedad, por lo que tienden a caerse hacia delante.

Dentro de estas alteraciones posturales se manifiesta la “perseverancia tónica” o “inervación tónica”, que define el bloqueo al que se ve sometido el paciente durante la realización de cualquier AVD.

Al sentarse el paciente tiende a hundirse en el asiento resgalando a menudo sobre el costado o inclinándose hacia delante y dejando caer la cabeza en flexión apoyando la barbilla sobre el pecho.

Hay dificultad para levantarse del asiento ya que persisten los problemas de ubicar el centro de gravedad, por lo que este gesto a veces se realiza en varios intentos, ya que cae hacia atrás, hacia la silla, cada vez que intenta levantarse.

Otro tipo de alteración postural es la astasia, que se traduce por una imposibilidad de mantener la bipedestación, dado que se mantiene la tendencia a caer hacia delante, no siendo capaces de hacer los movimientos rápidos compensatorios para recobrar el equilibrio debido a que los reflejos de enderezamiento están alterados; el paciente tiene dificultad para corregir estas anomalías posturales, así al estar de píe, si se desplaza el tronco hacia delante espontaneamente o si se le da un empujón ligero en el mismo sentido, le cuesta reequilibrarse, dando a veces una serie de pasos cortos hacia delante cada vez más rápido realizando una marcha propulsiva que le cuesta parar, deteniéndose al frenarse y chocar con algún obstáculo. Una pérdida similar del equilibrio hacia atrás puede desencadenar una marcha retropulsiva, originando caídas frecuentes.

Inicialmente estas anomalías posturales son reversibles, pero a lo largo plazo la inmovilidad lleva a la amiotrofia con una sustitución de la fibra muscular por grasa y esta por tejido fibroso que dará lugar a deformidades fijas como el aumento de la cifosis dorsal o ligera flexión de todas las articulaciones, por lo que la “postura de simio” con las rodillas y cadera levemente flexionadas, los hombros redondeados y la cabeza sostenida hacia delante con los brazos enconvados a través del cuerpo.

5. Alteraciones de la marcha (marcha festinante): se ve alterada por la perdida de los patrones automáticos. En el inicio de la marcha, el paciene tiene la sensación de “estar pegado al suelo”, tienen dificultad para derivar el centro de gravedad desde un pie al otro. Este bloqueo es el responsable de que el paciente avance con pasos muy cortos o que no pueda iniciar la marcha.

Cuando el paciente ha iniciado la marcho lo hace con poca elevación de los píes sobre el suelo (arrastra los pies) por la limitación en la flexión de cadera y rodilla, con pasos costos, ausencia del movimiento de balanceo de brazos y con el tronco en flexión. El ritmo de la marcha a veces aumenta progresivamente dando la sensación de que andan tras su centro de gravedad (marcha festinante), hasta que choca con algún obstáculo, cae de rodillas al súelo o aparece nuevamente el bloqueo.

Presentan también dificultades específicas para girar y la detención brusca del movimiento. Los cambios de direción son laboriosos y realizados en bloque, sin disociación de cinturas ni rotación.

6. Otras alteraciones:

· Dolor: en el 60-70% de los casos aparecen dolores que se expresan con distintas tipologías:

- Pseudorreumatismos, localizados en grandes articulaciones;

- Musculares, por contracturas o calambres: Muchas personas con enfermedad de Parkinson tienen músculos y articulaciones doloridos debido a la rigidez y a posturas anormales a menudo asociadas con la enfermedad, especialmente en las piernas y dedos de los pies. Los masajes, las elongaciones y la aplicación de calor pueden ayudar con estos calambres. El tratamiento con levodopa y otros medicamentos dopaminérgicos a menudo alivia estos dolores hasta cierto punto. También pueden ayudar ciertos ejercicios;

- Asociados a fenómenos distónicos: Las personas con Parkinson también pueden tener dolor debido a la compresión de las raíces nerviosas o los espasmos musculares relacionados con la distonía, contracciones musculares sostenidas que causan posiciones forzadas o retorcidas. La distonía en el Parkinson a menudo está causada por fluctuaciones en el nivel de dopamina del cuerpo. Generalmente puede aliviarse o reducirse ajustando los medicamentos de la persona.

- Neurológicos: En casos raros, las personas con Parkinson pueden tener sensaciones punzantes y quemantes inexplicables. Este tipo de dolor, llamado "dolor central", se origina en el cerebro. Para tratar este tipo de dolor, pueden usarse medicamentos dopaminérgicos, opiáceos, antidepresivos y otros tipos de medicamentos.

· Disfunciones vegetativas:

- Hiperhidrosis;

- Problemas urinarios o estreñimiento: en algunos pacientes, pueden producirse problemas con la vejiga y el intestino debido al funcionamiento incorrecto del sistema nervioso autónomo, responsable de la regulación de la actividad del músculo liso. Algunas personas pueden volverse incontinentes, mientras que otras tienen problemas para orinar. Entre los problemas que podemos encontrar aparecen: dificultades en la micción del tipo nicturia, urgencia urinaria e incontinencia, urgencia urinaria, poliquiurias y disurias que requieren estudio urológico;

En otras, puede producirse estreñimiento debido a que el tracto intestinal funciona con mayor lentitud. El estreñimiento también puede estar causado por la inactividad, comer una dieta inadecuada o beber pocos líquidos. Los medicamentos usados para tratar la enfermedad también contribuyen al estreñimiento. Puede ser un problema persistente y en casos raros, suficientemente serio como para requerir la hospitalización.

- Sialorrea o salivación excesiva por defecto de la deglución;

- Hipotensión ortostática: este síntoma tan frecuente en los parkinsonianos, es la caída súbita de la presión arterial que se produce cuando una persona se pone de pie desde una posición acostada. Puede causar vahídos, mareos y en casos extremos, pérdida del equilibrio o desmayo. Estudios han sugerido que en la enfermedad de Parkinson, este problema se produce por una pérdida de terminaciones nerviosas en el sistema nervioso simpático que controlan la frecuencia cardíaca y otras funciones automáticas del cuerpo. Los medicamentos usados para tratar la enfermedad de Parkinson también pueden contribuir a este síntoma, que se ve agravado por la inmovilidad y encamamiento de los pacientes.

- Reflejo parpebral aumentado;

- Dificultad en la convergencia ocular y de la mirada conjugada hacia arriba;

- Aparición de los reflejos de succión y peribucales;

- Trastornos del sueño como insomnio, somnolencia diurna, pesadillas,... Los pacientes con Parkinson nunca deben tomar pastillas para dormir de venta libre sin consultar con sus médicos.

· Alteraciones del habla: durante la evolución de la enfermedad de Parkinson se puede producir una reducción de los movimientos de la musculatura encargada de controlar la fonación (voz), la articulación (pronunciación) y la prosodia (ritmo, entonación,...), entre otras, debido a la bradicinesia e hipertonía de los músculos de la cara, la pérdida del control motor de la laringe y al deterioro del ritmo de la respiración.

A lo largo de la enfermedad se pueden presentar una serie de alteraciones en la voz, tales como:

- Bajo volumen de voz.

- Disminución del tono vocal (la voz se vuelve muy ronca).

- Voz monótona (pierde musicalidad y entonación).

- Cambios en la calidad de la voz (débil, apagada, ronca, temblorosa y/o intermitente).

- Vacilación inesperada antes de hablar (silencios inadecuados, titubeo y/o temblor sin llegar a hablar).

- Dificultades de pronunciación (puede quedar reducida a un farfulleo o murmullo – taquifemia- que afecta a la comprensión del habla).

- Aumento de la velocidad en el habla (se producen omisiones o cambios de sonidos y sílabas).

- Palilalia (repetición espontánea e involuntaria de sílabas o de palabras).

· Trastornos de la deglución: Los músculos usados para tragar podrían funcionar con menor eficiencia en las etapas tardías de la enfermedad. En estos casos, los alimentos y la saliva podrían acumularse en la boca y el fondo de la garganta, lo que podría ocasionar ahogos o babeo. Estos problemas también pueden dificultar la obtención de nutrición adecuada. Los terapeutas del lenguaje y la palabra, los terapeutas ocupacionales y los dietistas a menudo pueden ayudar con estos problemas.

· Alteraciones respiratorias: las repercusiones de la enfermedad en el proceso respiratorio da lugar también a un cuadro patológico variado. La rigidez cursa con sensación de falta de aire, de opresión torácica, por hipertonía y bradicinesia para la expectoración (síndromes obstructivos y restrictivos); alteraciones de la fonación-respiración, neumopatías por aspiración, embolias pulmonares,...

· Problemas de la piel: En la enfermedad de Parkinson, es habitual que la piel de la cara se vuelva muy aceitosa, particularmente en la frente y en los lados de la nariz (seborreica). El cuero cabelludo también puede volverse aceitoso, causando caspa. En otros casos, la piel puede volverse muy seca. Estos problemas también son el resultado del funcionamiento incorrecto del sistema nervioso autónomo. Pueden ser útiles los tratamientos estándar para los problemas de la piel. La sudoración excesiva, otro síntoma habitual, generalmente es controlable con medicamentos usados para la enfermedad.

· Depresión: Este es un problema común y puede aparecer precozmente en el curso de la enfermedad, aún antes de que se noten otros síntomas. Afortunadamente, la depresión generalmente puede ser tratada con éxito por medio de medicamentos antidepresivos.

· Cambios emocionales: Algunas personas con Parkinson se vuelven miedosas e inseguras. Tal vez teman no poder sobrellevar nuevas situaciones. Es posible que no deseen viajar, ir a fiestas o socializar con amigos. Algunas pierden su motivación y se vuelven más dependientes de sus familiares. También puede producirse ansiedad e irritabilidad por el deseo de moverse con la facilidad de antes o atípicamente pesimistas.

· Demencia u otros problemas cognitivos: una de las características más importantes de los trastornos cognitivos en esta enfermedad es su variabilidad en cuanto a la gravedad. Esta característica es muy importante porque implica que no todos los afectados de Parkinson presentarán trastornos cognitivos y que, en aquellos en que aparezcan, no tienen porque ser en la misma intensidad o gravedad.

Entre el 15 y el 25% de los pacientes pueden desarrollar demencia. La incidencia de deterioro cognitivo es mayor entre los pacientes que comienzan a padecer la enfermedad a edades avanzadas.

Por el contrario, es muy raro que se produzca en los 10 ó 20 primeros años de evolución en aquellas personas que han comenzado a padecer la enfermedad a edades tempranas.

En la enfermedad de Parkinson se suelen presentar los siguientes tipos de déficit:

- Enlentecimiento del procesamiento de la información: se caracteriza por pensar más lentamente, déficit de atención: estos déficits se expresan normalmente en la vida diaria en forma de problemas de concentración ante actividades que duran un cierto tiempo, como por ejemplo leer un libro, ver una película, o asistir a una conferencia;

- Alteración de las funciones ejecutivas: se refiere a un conjunto de capacidades implicadas en la formulación de metas, planificación para lograrlas y ejecución de las mismas de un modo eficaz. Ello conlleva dirigir, coordinar y controlar nuestra conducta para que sea eficaz y adecuada al tiempo y al contexto. El responsable es el lóbulo frontal. No calcular bien el tiempo, no prever las consecuencias de nuestras acciones, dificultades en la planificación, problemas para mantener un orden o limitación para considerar más opciones, pueden aparecer al alterarse las funciones ejecutivas.

- Déficit visual y espacial: este déficit en la vida diaria puede suponer tener más problemas en interpretar un mapa, en el reconocimiento de caras o en orientarse en una ciudad que no se frecuenta.

- Alteraciones de la memoria: habitualmente en los afectados de Parkinson se observan déficits de memoria de tipo leve-moderado. Estos déficits se caracterizan por la falta de habilidad para generar trucos o estrategias espontáneas para memorizar los datos necesarios y en el uso de procedimientos internos para la recuperación de la información.

- Estos déficits de memoria son diferentes a los que se pueden encontrar en la enfermedad de Alzheimer.

- Los déficits que suelen aparecer en los enfermos de Parkinson hacen que su rendimiento para aprender sea menor.

- Otra característica de estos déficits de memoria es la dificultad para recuperar la información cuando es necesaria.

Actualmente se puede prevenir o retrasar la aparición de los déficits cognitivos, como se detallará más adelante, pero no hay manera de detener esta demencia. Estudios han demostrado que un medicamento llamado rivastigmina puede reducir levemente los síntomas y el donepezil también puede reducir los síntomas de conducta en algunas personas con demencia relacionada con Parkinson.

· Fatiga y pérdida de la energía: Las demandas inusuales de vivir con la enfermedad de Parkinson a menudo llevan a problemas de fatiga, especialmente al final del día. La fatiga puede estar asociada con depresión o trastornos del sueño, pero también puede deberse a estrés muscular o hacer demasiada actividad cuando la persona se siente bien. La fatiga también puede deberse a la acinesia, los problemas para iniciar o realizar un movimiento. El ejercicio, buenos hábitos del sueño, estar mentalmente activo y no forzar demasiadas actividades en poco tiempo pueden ayudar a aliviar la fatiga.

· Disfunción sexual: La enfermedad de Parkinson a menudo causa disfunción eréctil debido a sus efectos sobre las señales nerviosas del cerebro o debido a mala circulación sanguínea. Hay disminución de la libido. La depresión relacionada con Parkinson o el uso de antidepresivos también pueden causar deseo sexual disminuido y otros problemas. A menudo estos problemas son tratables.

Por lo que parece, los síntomas no relacionados con el movimiento derivan de la eliminación de neuronas situadas en otras zonas del cerebro.

La hipertonía extrapiramidal parece ser el nexo común del resto de los síntomas, y es responsable de los trastornos posturales del paciente.

9. EVOLUCIÓN Y PRONÓSTICO

La enfermedad de Parkinson es progresiva y avanza con suma lentitud, excepto las formas con etiología conocida o secundarias.

Su curso es muy variable, aunque en la mayoría la invalidez tardará en presentarse de 15 a 20 años. Con el paso del tiempo se producen cambios también en el intelecto y personalidad, haciendo que el enfermo se vuelva más pasivo, con menos capacidad de decisión, siendo muy frecuentes en esto momentos los cuadros depresivos. Las alteraciones sintomáticas se agravan en las últimas fases, apareciendo también alteraciones sensitivas, sensación de tirantez muscular que les hace difícil permanecer mucho tiempo en la misma posición; también son frecuentes los calambres musculares, y el progresivo aumento de la hipertonía e inmovilidad puede conllevar a la aparición de rigideces e incluso deformidades articulares, lo que incapacitan más al enfermo.

Con el tiempo los síntomas se agravan de tal modo que le llevan a un estado de inmovilidad total, necesitando ayuda exterior constante.

Sin tratamiento, la mortalidad es tres veces mayor que la de la población general. El final es el del confinamiento en cama y la muerte suele producirse por insuficiencia respiratoria, urinaria o sepsis.

a) FASE PRESINTOMÁTICA

Los primeros síntomas clínicos no aparecen hasta que han muerto el 50 ó 60% de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra. Esto conlleva a la desaparición del 80% de la dopamina en esa zona.

Al principio los síntomas motores pueden aparecer sólo en momentos de gran estrés. En cuanto a los síntomas no motores el enfermo puede encontrarse excesivamente fatigado, desarrollar seborrea (aumento patológico de la secreción de las glándulas sebáceas de la piel), estreñimiento o puede mostrar un estado de ánimo bajo llegando incluso a padecer una depresión. Estos signos pueden padecerse durante largo tiempo sin que el médico o el enfermo lo relacionen con la patología parkinsoniana.

b) ENFERMEDAD LEVE

Aparecen los primeros síntomas motores. Suele comenzar de manera muy focal, con temblor o torpeza en un miembro concreto (por ejemplo, arrastras una pierna al caminar), generalmente de la parte superior del tronco, como una mano o un dedo. Afecta con menos frecuencia a una extremidad inferior.

Más adelante este temblor y el enlentecimiento de los movimientos se manifiestan de forma tan sutil que el enfermo no ve modificada de ningún modo su vida diaria y realiza sin ayuda todas las actividades habituales. Es posible que le cueste más trabajo cortar un filete duro, girar con soltura en la cama o levantarse de un sillón muy bajo, pero puede seguir llevando a cabo sus obligaciones laborales y sociales sin problemas.

c) ENFERMEDAD MODERADA

Los síntomas motores se agravan. El paciente tiene problemas para ejecutar con soltura las actividades de la vida diaria, presenta dificultad al entrar y salir de la bañera, levantarse de la cama o afeitarse. La rigidez, la bradicinesia y los temblores se manifiestan de forma evidente. La mano puede adoptar la típica postura de tienda de campaña o de cuenta de monedas, con la muñeca flexionada y los dedos pulgar e índice se acercándose entre sí con un fino temblor. Los pies se arrastran al caminar, pero no se producen episodios de congelación de la marcha.

Los síntomas típicos de este periodo se ven paliados por el empleo de levodopa y agonistas dopaminérgicos, fármacos que contrarrestan la pérdida de dopamina que se produce con la muerte de las neuronas de la sustancia negra.

Esta terapia es muy eficaz durante los primeros años de esta etapa y el paciente experimenta una gran mejoría que se prolonga a lo largo de todo el día, sobre todo durante los primeros meses. Los temblores, la rigidez y la lentitud de movimientos prácticamente desaparecen.

Sin embargo, entre tres y cinco años después de iniciar el tratamiento con estos fármacos, aparece un fenómeno llamado wearing off (desgaste). Se produce un acortamiento de los periodos durante los cuales a medicación puede controlar los síntomas. A medida que pasan los años la necesidad de aporte de levodopa es mayor. Por eso cada vez es necesaria más cantidad de pastillas al día de este precursor de la dopamina para controlar los síntomas.

La combinación de la levodopa con otros fármacos como los agonistas dopaminérgicos ayuda a prolongar estas fases de control y retrasar la aparición del wearing off. Por eso, es muy importante que el médico adopte una buena estrategia de tratamiento en cuanto a combinación de medicamentos para que el paciente no genere esta tolerancia a la levodopa y se pueda dilatar al máximo la progresión hacia las fases más graves de la enfermedad.

d) ENFERMEDAD AVANZADA

Tras muchos años de evolución, los síntomas o signos se han generalizado y el tratamiento con levodopa y demás fármacos no resulta del todo eficaz.

Se producen un fenómeno llamado on-off o encendido-apagado. En periodos de encendido el paciente se beneficia de las virtudes de la levodopa y los demás fármacos que se le administran para paliar los síntomas y se encuentra bien. De forma súbita todo aquello desaparece y sobrevienen bruscamente todos los síntomas parkinsonianos. A estos periodos de empeoramiento se les denomina periodos off o apagado.

Esto se produce porque los mecanismos cerebrales se han deteriorado tanto que no puede gestionar bien la cantidad de levodopa y hay periodos de tiempo en los que hay exceso y el paciente realiza movimientos involuntarios y otros en los que es escasa y el paciente está parkinsoniano.

En esta fase avanzada también puede aparecer un deterioro cognitivo, es decir, una pérdida de las funciones mentales superiores (demencia).

No obstante, si no fuera por los tratamientos que existen actualmente el paciente se encontraría muy incapacitado. Antes de la existencia de estos fármacos un alto porcentaje de pacientes quedaba postrado en la cama. Ahora esto no ocurre, la calidad de vida de los enfermos de Parkinson ha mejorado muchísimo, así como la esperanza su vida.

10. ESCALAS DE VALORACIÓN

La más conocida es la escala de incapacidad de Hoehn-Yahr que diferencia 5 estadios que no necesariamente padecerán todos los pacientes:

- Estadio I: comprende el inicio de la enfermedad. Afectación unilateral, con daño leve, correspondiente a la tríada parkinsoniana (rigidez, temblor y bradicinesia) que todavía permite la vida cotidiana y profesional normal. Algunos enfermos inician su sintomatología en ambos lados y por consiguiente no presentan esta fase. La duración media de esta fase es de tres años.

- Estadio II: afectación bilateral y axial. Por lo general persiste una asimetría en la intensidad de la sintomatilogía, siendo el lado inicial el más afectado. Aparecen en esta fase los primeros trastornos posturales, con aumento de la cifosis dorsal y adducción de los miembros superiores, volviendo más difícil la vida profesional. La duración media de la enfermedad en esta fase es de seis años.

- Estadio III: afectación bilateral. Aparición de trastornos del equilibrio y afectación de los reflejos posturales y de enderezamiento. Aparecen caídas espontáneas, marcha festinante y congelación del movimiento. Los pacientes en esta fase son independientes en las actividades de la vida diaria. La duración media de la enfermedad en esta fase es de siete años.

- Estadio IV: afectación bilateral con inestabilidad postural importante. Empieza a experimentar los efectos secundarios de la medicación dopaminérgica: fenómeno on-off (el paciente alterna fases de mejoría on con fases en las que queda prácticamente inmovilizado por completo, off). Presenta incapacidad para realizar una marcha autónoma y se vuelve indispensable una ayuda exterior para los actos de la vida cotidiana. La duración media de esta fase es de nueve años.

- Estadio V: enfermedad grave, totalmente desarrollada. El enfermo es totalmente dependiente de sus familiares o cuidadores. Se trata de una fase de postración cama-sillón. La duración media de la enfermedad en esta fase es de 14 años.

Otra escala usada comúnmente es la Escala Unificada de Valoración de la Enfermedad de Parkinson (UPDRS, siglas en inglés). Esta escala mucho más complicada tiene valoraciones múltiples que miden el funcionamiento mental, la conducta y el ánimo; las actividades de la vida cotidiana y la función motora. Tanto la escala de Hoehn y Yahr como la UPDRS se usan para medir cómo le va a los individuos y cuánto les están ayudando los tratamientos.

Una clasificación más simple, que traduce de manera global la progresión de la discapacidad motora, permite distinguir tres estadios evolutivos (Ziegler-Bleton):

- Primer estadio: pocas manifestaciones clínicas (estadios I y II de Hoehn y Yahr)

- Segundo estadio: enfermedad instalada (estadios III y IV de Hoehn y Yahr)

- Tercer estadio: incapacidad importante (estadio V de Hoehn y Yahr)

La escala de CURS (Columbia University Rating Scale) es una de las escalas más utilizadas. Valora siete ítems (bradicinesia, marcha, postura, temblor en reposo, temblor postural, discinesias y posturas distónicas) a los cuales se les puede otorgar una puntuación entre 0 y 4. Entre las desventajas que se encuentran es esta escala es que no valora las actividades de la vida diaria y el tiempo que el paciente se encuentra en off en relación con el tiempo total que está despierto.

11. DIAGNÓSTICO

La enfermedad puede ser difícil de diagnosticar con precisión, pueslos signos y síntomas tempranos de Parkinson a veces pueden ser descartados como los efectos del envejecimiento normal.

No existen pruebas específicas para el Parkinson, y el diagnóstico se realiza mediante un examen neurológico que incluye la evaluación de los síntomas y su severidad.

El diagnóstico se basa convencionalmente en el comienzo bilateral de los signos y en la presencia de al menos dos de los síntomas básicos: temblor de reposo, hipertonía o rigidez y bradicinesia; a veces también se añade la inestabilidad postural y perturbación de los reflejos estatocinéticos.

Otro criterio diagnóstico fundamental es la respuesa positiva al tratamiento con levodopa, principal fármaco utilizado en el tratamiento del Parkinson.

La confirmación neuropatológica se realiza al comprobar la degeneración y presencia de cuerpos de Lewy en la sustancia negra.

Las pruebas de laboratorio son normales, así como los reflejos osteotendinosos y las pruebas de coordinación aunque se realizan con torpeza en este comienzo de la patología, pero ayudan a descartar otras enfermedades: hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes o disfunción hepática.

En el LCR aparece en pequeña concentración un metabolito de la dopamina, aunque este hallazgo no es constante ni específico porque puede encontrarse en otras enfermedades del sistema nervioso, como también ocurre con la dilatación ventricular y atrofia cortical moderada (en el TC) que puede aparecer en algunos pacientes de Alzheimer.

La única prueba complementaria con valor diagnóstico positivo es la tomografía por emisión de positrones (PET), un estudio de imagen que permite visualizar el estado en que se encuentran los receptores dopaminérgicos. Esta prueba no suele realizarse más que en casos muy dudosos o en ensayos de investigación.

Las pruebas deMedicina Nuclear SPECT-DAT SCAN pueden colaborara establecer diagnostico diferencial con otros parkinsonismos.

La tomografía axial (TAC o escáner) o la resonancia magnética (RMN) sólo sirven para descartar la presencia de otras enfermedades que pudieran dar síntomas parecidos al de la enfermedad de Parkinson, especialmente al inicio, como trombosis cerebrales, aterosclerosis o tumores.

Se realizarán exámenes neurofisiológicos, como el estudio de ciertos reflejos del tronco cerebral, el estudio del sistema nerviosos autónomo o el estudio de la frecuencia y las características del temblor.


CRITERIOS DIAGNÓSTICOS

2-3 de los principales síntomas: temblor, rigidez y acinesia.

Ausencia anamnésica de factores etiológicos de parkinsonismos secundarios y sintomáticos

Ausencia de signos incompatibles con la enfermedad de Parkinson en el examen neurológico

Respuesta a terapia con L-dopa

Confirmación neuropatológica de degeneración nigrítica con cuerpos de Lewy

Enfermedad de Parkinson

Una tomografía por emisión de positrones puede revelar actividad dopaminérgica mermada en los ganglios basales (patrón característico) y facilitar el diagnóstico.

12. TRATAMIENTO

Actualmente, no existe una cura para la enfermedad de Parkinson, pero a veces los medicamentos o la cirugía pueden brindar alivio a los síntomas.

a) TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Los medicamentos para la enfermedad de Parkinson comprenden tres categorías. La primera categoría comprende medicamentos que funcionan directa o indirectamente para aumentar el nivel de dopamina en el cerebro. Los medicamentos más comunes para la enfermedad son precursores de la dopamina, sustancias como levodopa que cruzan la barrera sanguínea-cerebral y luego cambian a dopamina. Otros medicamentos imitan a la dopamina o previenen o retrasan su descomposición.

La segunda categoría de medicamentos para la enfermedad de Parkinson afecta a otros neurotransmisores corporales con el fin de aliviar algunos síntomas de la enfermedad. Por ejemplo, los medicamentos anticolinérgicos interfieren con la producción o la captación del neurotransmisor acetilcolina. Estos medicamentos ayudan a reducir los temblores y la rigidez muscular, que pueden deberse a tener más acetilcolina que dopamina.

La tercera categoría de medicamentos recetados para la enfermedad comprende medicamentos que ayudan a controlar los síntomas no motores de la enfermedad, o sea, los síntomas que no afectan el movimiento. Por ejemplo, se puede recetar antidepresivos a las personas con depresión relacionada con la enfermedad.

Levodopa

El fundamento de la terapia para la enfermedad de Parkinson es el medicamento levodopa (llamado también L-dopa). Levodopa (del nombre completo L-3,4-dihidroxifenilalanina) es una sustancia química simple hallada naturalmente en las plantas y en los animales. Levodopa es el nombre genérico utilizado para esta sustancia química cuando se formula para la utilización medicamentosa en los pacientes. Las células nerviosas pueden utilizar levodopa para fabricar dopamina y volver a llenar el suministro cerebral decreciente. Las personas no pueden simplemente tomar píldoras de dopamina porque ésta no cruza fácilmente la barrera sanguínea-cerebral, un revestimiento de células dentro de los vasos sanguíneos que regula el transporte de oxígeno, glucosa y otras sustancias hacia el cerebro. Generalmente, los pacientes reciben levodopa combinada con otra sustancia llamada carbidopa. Cuando se añade a la levodopa, la carbidopa retarda la conversión de levodopa a dopamina hasta que llega al cerebro, evitando o disminuyendo algunos de los efectos secundarios que acompañan a menudo al tratamiento con levodopa. La carbidopa también reduce la cantidad necesaria de levodopa.

Levodopa tiene mucho éxito en la reducción de temblores y otros síntomas de Parkinsondurante las etapas tempranas de la enfermedad. Permite a la mayoría de las personas con Parkinsonextender el período de tiempo en el que pueden llevar vidas relativamente normales y productivas.

Aunque levodopa ayuda a la mayoría de personas con enfermedad de Parkinson, no todos los síntomas responden de igual manera al medicamento. Levodopa generalmente ayuda más con la bradicinesia y la rigidez. Los problemas con el equilibrio y otros síntomas no motores pueden no aliviarse en absoluto.

Las personas que han utilizado otros medicamentos antes de iniciar el tratamiento con levodopa tal vez deban reducir o eliminar esos medicamentos con el fin de sentir el beneficio completo de la levodopa. Luego de comenzar la terapia con levodopa, a menudo las personas ven mejorías dramáticas de sus síntomas. Sin embargo, es posible que necesiten aumentar la dosis gradualmente para obtener un beneficio máximo. Debido a que una dieta rica en proteínas puede interferir con la absorción de levodopa, algunos médicos recomiendan que los pacientes que toman el medicamento restrinjan su consumo de proteínas durante la primera parte del día o que eviten tomar sus medicamentos con comidas ricas en proteínas.

A menudo la levodopa es tan eficaz que algunas personas pueden temporalmente olvidar que tiene enfermedad de Parkinson durante las etapas tempranas de la enfermedad. Pero la levodopa no es una cura. Aunque puede reducir los síntomas, no sustituye las células nerviosas perdidas y no detiene la evolución de la enfermedad.

La levodopa puede tener una variedad de efectos secundarios. Los efectos secundarios iniciales más comunes son náuseas, vómitos, baja presión arterial e inquietud. El medicamento también puede causar somnolencia o inicio súbito del sueño, lo que puede hacer que conducir y otras actividades se vuelvan peligrosas. A veces el uso prolongado de levodopa causa alucinaciones y psicosis. Las náuseas y los vómitos causados por la levodopa se reducen mucho combinando levodopa con carbidopa, lo cual aumenta la eficacia de una dosis menor.

Las discinesias, o movimientos involuntarios comolos tics, retorcimientos y contorsiones comúnmente se desarrollan en las personas que toman grandes dosis de levodopa por un periodo prolongado de tiempo. Estos movimientos pueden ser leves o graves y muy rápidos o muy lentos. A menudo se reduce la dosis de levodopa con el fin de disminuir los movimientos inducidos por el medicamento, sin embargo los síntomas de la enfermedad reaparecen aún con dosis menores. Los médicos y pacientes deben trabajar en estrecha colaboración para encontrar un equilibrio tolerable entre los beneficios del medicamento y sus efectos secundarios. Si las discinesias son graves, puede considerarse el tratamiento quirúrgico. Debido a que las discinesias tienden a producirse con el uso prolongado de levodopa, a menudo los médicos comienzan con otros medicamentos que aumentan la dopamina en los pacientes más jóvenes con Parkinson y cambian a levodopa solamente cuando esos medicamentos se vuelven ineficaces.

Pueden ocurrir otros problemas preocupantes e inquietantes con el uso prolongado de la levodopa. Los pacientes pueden comenzar a notar síntomas más pronunciados antes de su primera dosis matutina de medicamento, y pueden tener espasmos musculares u otros problemas cuando cada dosis comienza a disiparse. El período de eficacia después de cada dosis puede comenzar a acortarse, llamado efecto de disipación. Otro problema potencial se denomina efecto de on-off — cambios súbitos e impredecibles del movimiento, de normal a parkinsoniano y otra vez al normal. Estos efectos probablemente indiquen que la respuesta del paciente al medicamento está cambiando o que la enfermedad está evolucionando.

Un enfoque para aliviar estos efectos secundarios es tomar la levodopa con mayor frecuencia y en menores cantidades. Las personas con enfermedad de Parkinson no deben dejar de tomar levodopa sin el conocimiento o el consentimiento de su médico debido a que la suspensión rápida del medicamento puede tener potencialmente efectos secundarios serios, como inmovilidad o dificultad para respirar.

Afortunadamente, los médicos tienen otras opciones de tratamiento para algunos síntomas y etapas de la enfermedad de Parkinson. Estas terapias comprenden las siguientes:

· Agonistas de la dopamina. Estos medicamentos, que comprenden bromocriptina, apomorfina, pramipexol y ropinirol, imitan el papel de la dopamina en el cerebro. Pueden administrarse solos o junto con levodopa. Pueden usarse en las etapas tempranas de la enfermedad, o más tarde con el fin de alargar la duración de la respuesta a levodopa en pacientes que experimentan efectos de disipación o efectos de “on-off”. Generalmente son menos eficaces que la levodopa para controlar la rigidez y la bradicinesia. Muchos de los efectos secundarios potenciales son similares a aquéllos asociados con el uso de levodopa, incluidos la somnolencia, inicio súbito del sueño, alucinaciones, confusión, discinesias, edema (hinchazón debida al exceso de líquido en los tejidos del cuerpo), pesadillas y vómitos. En casos raros, pueden causar conducta compulsiva, como un deseo incontrolable de jugar, hipersexualidad, o hacer compras compulsivamente. La bromocriptina a veces también causan una acumulación de tejido fibroso en las válvulas cardíacas o en la cavidad pectoral. Generalmente la fibrosis desaparece al suspender los medicamentos.

· Inhibidores de la MAO-B. Estos medicamentos inhiben la enzima monoaminooxidasa B, o MAO-B, que descompone la dopamina en el cerebro. Los inhibidores de la MAO-B hacen que la dopamina se acumule en las células nerviosas supervivientes y reducen los síntomas de enfermedad de Parkinson. La selegilina, también llamada deprenyl, es un inhibidor de la MAO-B comúnmente usado para tratar el Parkinson. Los estudios patrocinados por la NINDS han mostrado que la selegilina puede retrasar la necesidad de terapia con levodopa hasta por un año o más. Cuando se administra selegilina con levodopa, ésta parece aumentar y prolongar la respuesta a la levodopa, reduciendo así las fluctuaciones de la disipación. Generalmente la selegilina se tolera bien, aunque los efectos secundarios son las náuseas, la hipotensión ortostática o el insomnio. No debe tomarse con el antidepresivo fluoxetina o el sedante mepiridina, ya que combinar seligilina con estos medicamentos puede ser perjudicial. Un estudio de seligilina patrocinado por NINDS al final de la década de 1980 sugirió que sería útil retrasar la pérdida de células nerviosas en la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los estudios de seguimiento ponen en duda este hallazgo. Se está estudiando otro inhibidor de la MAO-B, rasagilina, para determinar si sería útil para retardar la evolución de la enfermedad.

· Inhibidores de la COMT. COMT es la sigla de catecol-O-metiltransferasa, otra enzima que ayuda a descomponer la dopamina. En los Estados Unidos se han aprobado dos inhibidores de la COMT para tratar la enfermedad de Parkinson: entacapona y tolcapona. Estos medicamentos prolongan los efectos de la levodopa evitando la descomposición de la dopamina.

Los inhibidores de la COMT pueden disminuir la duración de períodos de "off", y generalmente posibilitan la reducción de la dosis de levodopa de la persona. El efecto secundario más común es la diarrea. Los medicamentos también pueden causar náuseas, perturbaciones del sueño, mareos, decoloración de la orina, dolor abdominal, baja presión arterial o alucinaciones. En pocos casos raros, tolcapona ha causado enfermedad hepática grave. Por esa razón, los pacientes que reciben tolcapona necesitan una monitorización regular de la función hepática.

· Amantadina. Un medicamento antiviral, la amantadina, puede ayudar a reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson y la discinesia producida por la levodopa. Frecuentemente se usa solamente en las etapas tempranas de la enfermedad. También puede usarse con un anticolinérgico o con levodopa. Después de varios meses, la eficacia de amantadina se disipa en hasta la mitad de los pacientes que la toman. Los efectos secundarios de amantadina pueden ser insomnio, piel moteada, edema, agitación o alucinaciones. Los investigadores no están seguros de cómo funciona la amantadina en la enfermedad de Parkinson, pero es posible que aumente los efectos de la dopamina.

· Anticolinérgicos. Estos medicamentos, que comprenden trihexifenidil, benztropina y etopropazina, disminuyen la actividad del neurotransmisor acetilcolina y ayudan a reducir los temblores y la rigidez muscular. Sólo la mitad de los pacientes que reciben anticolinérgicos se benefician, generalmente durante un breve período y solamente con un 30 por ciento de mejoría. Los efectos secundarios pueden ser boca seca, estreñimiento, retención urinaria, alucinaciones, pérdida de la memoria, visión borrosa y confusión.

Al recomendar un curso de tratamiento, el médico evaluará cuánto trastornan los síntomas la vida del paciente y ajustará la terapia a la afección particular de la persona. Debido a que no hay dos pacientes que reaccionen a un medicamento dado de la misma manera, puede llevar tiempo y paciencia lograr la dosificación adecuada. Aún así, los síntomas podrían no aliviarse completamente.

Medicamentos para tratar los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson

Medicamentos que aumentan los niveles cerebrales de la dopamina

Levodopa

Medicamentos que imitan a la dopamina (agonistas de la dopamina)

Apomorfina

Bromocriptina

Pramipexol

Ropinirol

Medicamentos que inhiben la descomposición de la dopamina (inhibidores de la MAO-B)

Selegilina (deprenyl)

Medicamentos que inhiben la descomposición de la dopamina (inhibidores de la COMT)

Entacapona

Tolcapona

Medicamentos que disminuyen la acción de la acetilcolina (anticolinérgicos)

Trihexifenidil

Benztropina

Etopropazina

Medicamentos con un mecanismo de acción desconocido para la enfermedad de Parkinson

Amantadina

Medicamentos para síntomas no motores

Los médicos pueden recetar una variedad de medicamentos para tratar los síntomas no motores de la enfermedad de Parkinson, tales como depresión y ansiedad. Por ejemplo, la depresión puede tratarse con antidepresivos estándar como amitriptilina o fluoxetina (sin embargo, como se dijo anteriormente, la fluoxetina no debe combinarse con los inhibidores de la MAO-B). La ansiedad a veces puede tratarse con medicamentos llamados benzodiazepinas. La hipotensión ortostática puede mejorarse aumentando la ingesta de sal, reduciendo los medicamentos antihipertensivos o recetando medicamentos como fludrocortisona.

A menudo los medicamentos recetados para Parkinson causan alucinaciones, delirios y otros síntomas psicóticos. Por ello la reducción o suspensión de los medicamentos para Parkinson puede aliviar la psicosis. Si tales medidas no fueran eficaces, a veces los médicos recetan medicamentos llamados antisicóticos atípicos, que comprenden clozapina y quetiapina. Clozapina puede ser útil para controlar las discinesias. Sin embargo, la clozapina también puede causar un serio trastorno sanguíneo llamado agranulocitosis, por eso las personas que la toman deben monitorizarse la sangre frecuentemente.

b) CIRUGÍA

Alguna vez tratar la enfermedad de Parkinson con cirugía era una práctica común. Luego del descubrimiento de la levodopa, la cirugía fue limitada a pocos casos. Los estudios en las últimas décadas han llevado a grandes progresos en las técnicas quirúrgicas y la cirugía vuelve a usarse en las personas con enfermedad avanzada para quienes la terapia medicamentosa ya no es suficiente.

Palidotomía y Talamotomía

Los primeros tipos de cirugía para la enfermedad de Parkinson implicaron la destrucción selectiva de partes específicas del cerebro que contribuyen a los síntomas de la enfermedad. Actualmente los investigadores han refinado mucho el uso de estos procedimientos. El más común de estos procedimientos es la palidotomía. En este procedimiento, un cirujano destruye selectivamente una porción del cerebro llamada globo pálido. La palidotomía puede mejorar los síntomas de temblor, rigidez y bradicinesia, posiblemente interrumpiendo las conexiones entre el globo pálido y el cuerpo estriado o el tálamo. Algunos estudios también han encontrado que la palidotomía puede mejorar la marcha y el equilibrio y reducir la cantidad de levodopa que necesitan los pacientes, reduciendo así las discinesias inducidas por medicamentos y la distonía. Un procedimiento relacionado llamado talamotomía implica la destrucción quirúrgica de parte del tálamo cerebral. La talamotomía se usa principalmente para reducir el temblor.

Debido a que estos procedimientos causan la destrucción permanente de tejido cerebral, han sido mayormente reemplazados por la estimulación cerebral profunda en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.

Estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda usa un electrodo implantado quirúrgicamente en una parte del cerebro. Los electrodos están conectados por un cable bajo la piel a un pequeño dispositivo eléctrico llamado generador de pulsos que se implanta en el tórax bajo la clavícula. El generador de pulsos y los electrodos estimulan el cerebro de forma indolora de una manera que ayuda a detener muchos de los síntomas de la enfermedad. La estimulación cerebral profunda ha sido ahora aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. y se usa extensamente como tratamiento de la enfermedad de Parkinson.

La estimulación cerebral profunda puede usarse en uno o ambos lados del cerebro. Si se usa en un lado solamente, afectará los síntomas en el lado opuesto del cuerpo. La estimulación cerebral profunda se usa principalmente para estimular una de tres regiones cerebrales:el núcleo subtalámico, el globo pálido o el tálamo. Sin embargo, el núcleo subtalámico, un área pequeña ubicada por debajo del tálamo, es el objetivo más común. La estimulación del globo pálido o del núcleo subtalámico puede reducir el temblor, la bradicinesia y la rigidez. La estimulación del tálamo es principalmente útil para reducir el temblor.

La estimulación cerebral profunda generalmente reduce la necesidad de levodopa y medicamentos relacionados, lo cual a su vez disminuye las discinesias. También ayuda a aliviar la fluctuación “on-off” de los síntomas. Las personas que inicialmente respondieron bien al tratamiento con levodopa tienden a responder bien a la estimulación cerebral profunda. Mientras los beneficios de esta estimulación pueden ser sustanciales, generalmente no es útil para los problemas del habla, "congelación," postura, equilibrio, ansiedad, depresión o demencia.

Una ventaja de la estimulación cerebral profunda comparada con la palidotomía y la talamotomía es que la corriente eléctrica puede apagarse usando un dispositivo manual. El generador de pulsos también puede ser programado externamente.

Los pacientes deben regresar al centro médico con frecuencia durante varios meses después de la cirugía con estimulación cerebral profunda con el fin de que médicos capacitados u otros profesionales médicos ajusten la estimulación. El generador de pulsos debe programarse muy cuidadosamente para que dé los mejores resultados. Los médicos también deben supervisar las reducciones en los medicamentos de los pacientes. Después de algunos meses, la cantidad de visitas médicas generalmente disminuye significativamente, aunque los pacientes en ocasiones deban regresar al centro para que se controle su estimulador. Además, la batería para el generador de pulsos debe cambiarse quirúrgicamente cada tres a cinco años, aunque es posible que alguna vez se disponga de baterías recargables externas. Aún se están determinando los resultados a largo plazo de la estimulación. La estimulación cerebral profunda no evita que el Parkinson evolucione, y gradualmente algunos problemas podrían regresar. Sin embargo, estudios realizados varios años después de la cirugía han demostrado que los síntomas de muchas personas siguen siendo significativamente mejores que los que estaban antes de la estimulación.

La estimulación cerebral profunda no es una buena solución para todos. Generalmente se usa sólo en personas con enfermedad de Parkinson avanzada y con respuesta a la levodopa que han desarrollado discinesias u otros síntomas “off” invalidantes a pesar de la terapia medicamentosa. Generalmente no se usa en personas con problemas de memoria, alucinaciones, mala respuesta a la levodopa, depresión grave o mala salud. La estimulación cerebral profunda generalmente no ayuda a las personas con síndromes parkinsonianos "atípicos" como la atrofia de sistemas múltiples, la parálisis supranuclear progresiva o el parkinsonismo postraumático. Generalmente las personas más jóvenes mejoran más que los ancianos después de la estimulación cerebral profunda, pero las personas ancianas sanas pueden someterse a la estimulación y beneficiarse en gran medida.

Como con cualquier cirugía cerebral, la estimulación cerebral profunda tiene complicaciones potenciales, incluidos el accidente cerebrovascular y la hemorragia cerebral. Sin embargo, estas complicaciones son raras. También existe el riesgo de infección, que puede requerir antibióticos o hasta el reemplazo de partes del sistema de estimulación. El estimulador a veces puede causar problemas del habla, problemas del equilibrio o aún discinesias. Sin embargo, esos problemas generalmente son reversibles si se modifica la estimulación.

Los investigadores continúan estudiando la estimulación cerebral profunda y las formas de mejorarla. Están realizando estudios clínicos para determinar cuál es la mejor parte del cerebro para recibir estimulación y para determinar los efectos a largo plazo de esta terapia. También están trabajando para mejorar la tecnología usada en la estimulación.

PREDICCIÓN O PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON

En la mayoría de los casos, no hay forma de predecir o prevenir la enfermedad de Parkinson esporádica. Sin embargo, los investigadores están buscando un biomarcador, una anormalidad bioquímica que compartan todos los pacientes con Parkinson, que pueda ser detectada con técnicas de evaluación o con una prueba química simple administrada a las personas que no tengan síntomas parkinsonianos. Esto puede ayudar a los médicos a identificar a las personas con riesgo de tener la enfermedad. También puede permitirles encontrar tratamientos que detengan el proceso de la enfermedad en las etapas tempranas.

La Tomografía con Emisión de Positrones (PET) puede llevar a avances importantes en nuestro conocimiento sobre la enfermedad. Las ecografías PET cerebrales producen imágenes de cambios químicos a medida que ocurren. Usando PET, los científicos pueden estudiar los receptores cerebrales de la dopamina (los sitios en las células nerviosas que se unen a la dopamina) para determinar si la pérdida de actividad de la dopamina precede o sigue a la degeneración de las neuronas que fabrican esta sustancia química. Esta información puede ayudar a los científicos a entender mejor el proceso de la enfermedad y potencialmente puede llevar a tratamientos mejorados.

En casos raros, donde las personas tienen una forma hereditaria clara de la enfermedad, los investigadores pueden estudiar mutaciones genéticas conocidas como una manera de determinar el riesgo de un individuo de padecer la enfermedad. Sin embargo, estas pruebas genéticas tienen implicaciones distantes y las personas deben considerar cuidadosamente si desean saber o no los resultados de tales pruebas. Actualmente se dispone de pruebas genéticas solamente como parte de estudios de investigación.

INVESTIGACIÓN

En años recientes, la investigación de Parkinson ha avanzado hasta el punto en que detener la evolución de la enfermedad, restablecer la función perdida y aún prevenir la enfermedad se consideran metas realistas. Aunque la meta final de prevenir la enfermedad de Parkinson puede llevar años hasta lograrse, los investigadores están haciendo grandes progresos para entender y tratar la enfermedad.

Una de las áreas más interesantes de la investigación sobre Parkinson es la genética. Estudiar los genes responsables de los casos heredados puede ayudar a los investigadores a entender tanto los casos heredados como esporádicos de la enfermedad. Identificar los defectos genéticos también puede ayudar a entender cómo ocurre la enfermedad, a desarrollar modelos animales que imiten con precisión la muerte neuronal en la enfermedad humana, a identificar nuevos objetivos farmacológicos y a mejorar el diagnóstico.

Como se discutió en la sección ¿Qué genes están ligados a la enfermedad de Parkinson?, varios genes han sido ligados definitivamente con la enfermedad en algunas personas. Los investigadores también han identificado un número de otros genes que podrían jugar un papel y están trabajando para confirmar estos hallazgos. Además, varias regiones cromosómicas han sido ligadas a la enfermedad en algunas familias. Los investigadores esperan identificar los genes ubicados en estas regiones cromosómicas y determinar cuáles de ellos juegan un papel en la enfermedad de Parkinson.

Los investigadores financiados por NINDS están recabando información y muestras de ADN de cientos de familias con Parkinson y están realizando estudios de expresión de genes en gran escala para identificar genes anormalmente activos o inactivos en la enfermedad. También están comparando la actividad genética en la enfermedad de Parkinson con la actividad en enfermedades similares como la parálisis supranuclear progresiva.

Algunos científicos han encontrado indicios de que variaciones específicas en el ADN de las mitocondrias, las estructuras en las células que proporcionan la energía para la actividad celular, pueden aumentar el riesgo de contraer la enfermedad de Parkinson, mientras otras variaciones están asociadas con un riesgo disminuido para el trastorno. También han encontrado que los pacientes con Parkinson tienen más variaciones de ADN mitocondrial (mtADN) que los pacientes con otros trastornos del movimiento o la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores están trabajando para definir cómo estas variaciones de mtADN pueden llevar a la enfermedad de Parkinson.

Además de identificar nuevos genes para la enfermedad, los investigadores están tratando de aprender cómo funcionan los genes conocidos de la enfermedad y cómo las mutaciones genéticas causan la enfermedad. Por ejemplo, un estudio de 2005 encontró que la proteína alfa-sinucleína normal puede ayudar a otras proteínas que son importantes para que la transmisión nerviosa se pliegue correctamente. Otros estudios han sugerido que la proteína parkina normal protege a las neuronas de una variedad de amenazas, como la toxicidad y la excitotoxicidad de la alfa-sinucleína.

Los científicos continúan estudiando las toxinas ambientales como pesticidas y herbicidas que pueden