Breve historia de la electroestimulación


AUTOR: Francisco Barrios Marco, Fisioterapeuta

Breve historia de la electroestimulación La electroestimulación ha sido utilizada desde hace siglos, si bien no en el modo en que ahora la conocemos eso es cierto, en el remoto Egipto de hace más de cuatro milenios ya se utilizaban peces que generaban descargas eléctricas en el tratamiento de diversas patologías, no aconsejamos el uso de anguilas eléctricas, peces gato o peces torpedo en tratamiento alguno, hoy en día existen métodos mucho mejores y sin riesgo alguno para aplicar la electricidad tanto en terapia como para la elevación del rendimiento deportivo, aunque este tipo de descargas eléctricas haya sido utilizado por egipcios y griegos con relativa eficacia, y aun posteriormente por los romanos, no es hasta mediados del siglo XX que comienza a utilizarse la electroestimulación con cierta eficacia en el mundo del deporte, en la década de los 60 comienzan a utilizarse lo que vinieron a llamarse corrientes rusas, en aquel entonces se sometía a intensas descargas de intensidad casi torturante a los deportistas soviéticos que habían de competir y demostrar la superioridad de un modelo de sociedad que poco después cayó como el muro de Berlín.

Mucho antes, en el siglo XVIII Luigi Galvany demostró que haciendo pasar una corriente eléctrica por la médula espinal de una rana se podían obtener contracciones musculares, ese experimento se repitió en muchas universidades en la época quedando demostrado que la electricidad tenía la capacidad de generar una contracción muscular, aunque ciertamente no se sabía porque el músculo llegaba a contraerse cuando era atravesado por una corriente eléctrica, el músculo muerto seguía conservando durante un tiempo su capacidad contráctil al paso de la corriente eléctrica, ello planteaba que de algún modo los seres vivos generan ese tipo de corriente para poder moverse y actuar de forma voluntaria en el mundo, quedaba probado pues que el impulso nervioso tiene un componente eléctrico esencial que el ser vivo genera y le permite controlar sus acciones motoras, y que en un cadáver es posible obtener movimiento por medio de la electricidad.

Hoy para nosotros es algo elemental considerar que es el cerebro el que genera el impulso eléctrico y que son los nervios el medio por el cual este impulso se transmite a la musculatura, ello nos permite todo tipo de movimientos, sin embargo en el siglo XVIII época de Galvany y Volta en un período en el que no existían instrumentos lo suficientemente sensibles para medir las pequeñas cantidades de energía eléctrica que circulaban por el tejido nervioso, sin apenas medios ellos lo demostraron y no sólo eso sino que el tipo de energía que recorría el cuerpo humano era del mismo tipo que aquel que producía los relámpagos o el que se mostraba al frotar una barra de ámbar. Puede decirse que aquellos genios dieron lugar y facilitaron el estudio de nuevas ramas de la medicina como la neurofisiología y la neurología.

Luigi Galvany

Sobre los hombros de estos gigantes se elevan otros no menos geniales entre ellos destaca con luz propia Michael Faraday quien dedico sus esfuerzos como físico y químico al estudio del electromagnetismo, pasado el tiempo es fácil que olvidemos que sin él y su descubrimiento de la inducción electromagnética no dispondríamos de los modernos motores eléctricos y de los generadores que utilizan las presas y que facilitan el que tengamos luz en nuestras casas, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX comienzan a producirse toda una serie de avances que van a facilitar la utilización de la electroestimulación como elemento terapéutico disponible como tratamiento eficaz en múltiples patologías, y especialmente en el tratamiento del dolor.

Los diversos avances confluyen y poco a poco emerge la posibilidad de utilizar la electroterapia como una terapia física realmente útil, producto de la investigación aparecen nuevas modalidades de corrientes: Interferenciales, Diadinámicas, Iontoforesis, el conocimiento de la neurofisiología avanza a pasos agigantados, se descubre el modo en que los músculos reaccionan de forma más eficaz a los impulsos eléctricos, se descubre la importancia de las frecuencias en la estimulación de las fibras musculares rápidas y lentas , la informática avanza y el control y ajuste de los equipos es cada vez mejor, cuando antes hacia falta un electroestimulador de veinte kilogramos para tratamiento en la actualidad para obtener los mismos o mejores resultados nos encontramos con equipos portátiles ultraligeros que caben en la palma de una mano. Ha llegado la era dorada de la aplicación de la electroestimulación.

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