Causas del síndrome del túnel carpiano en flautistas.


Causas del síndrome del túnel carpiano en flautistas.

Esmeralda Banacloy. Fisioterapeuta
Francisco Barrios. Flautista

Como hemos explicado anteriormente el síndrome del túnel carpiano es producido debido a una inflamación de los tejidos que rodean a los tendones que atraviesan el túnel carpiano, lo cual aumenta la presión sobre el nervio mediano y dichos tendones.

El STC también es una patología común entre otro tipo de músicos como los pianistas y violinistas, debido a la tensión continuada que por el perfil del instrumento sus extremidades superiores deben soportar, cuestión que tampoco podemos obviar en la flauta, al caracterizarse ésta por una posición lateralizada que obliga a distintas partes del cuerpo a adquirir una posición poco convencional. Aunque las causas congénitas pueden tener una clara influencia en el desarrollo de esta patología (el túnel carpiano es simplemente más pequeño en unas personas que en otras), no serian éstas las principales responsables de su aparición en los flautistas, aunque si aumentarían las posibilidades de padecerla.

A continuación, nombraremos algunos de los diferentes factores de riesgo, no relacionados con la práctica instrumental en sí, pero  que pueden influir en el desarrollo del síndrome del túnel carpiano en los flautistas. Dichos factores serían los siguientes:

  • Traumatismos o lesiones en la muñeca que producen una inflamación, tales como esguinces o fracturas.
  • Hiperactividad de la glándula pituitaria.
  • Hipotiroidismo (baja función de la glándula tiroides.
  • Artritis reumatoide.
  • Problemas mecánicos en la articulación de la muñeca.
  • Uso repetitivo de herramientas neumáticas.
  • Uso repetitivo de la musculatura del antebrazo.
  • Estrés
  • Retención de líquido durante el embarazo o la menopausia.
  • Desarrollo de un quiste o tumor en el túnel carpiano.
  • Lupus.
  • Diabetes.
  • Hemofilia
  • Mieloma.
  • Lipoma.
  • Hemangioma.
  • Gota.

Aparte de las causas congénitas y otros factores extrínsecos, los cuales pueden acabar produciendo el STC en cualquier persona, nos centraremos en aquellos puramente relacionados con la práctica de la flauta travesera. Aunque si bien es cierto que el síndrome del túnel carpiano puede ser desarrollado por cualquier flautista debido a los factores de riesgo nombrados anteriormente, existen otros agentes tales como la tensión o la fuerza, los cuales, si los aplicamos de forma continua, como una parte natural de nuestra técnica, serán los responsables directos del desarrollo del síndrome del túnel carpiano.

Los motivos por los cuales al tocar la flauta travesera se ejerce fuerza o tensión de forma innecesaria son variados, la mayoría se realizan de forma inconsciente, son una suerte de añadido a nuestras acciones durante el estudio o la interpretación de un concierto, desencadenados por otros factores, tales como el estrés producido debido a la dificultad de un pasaje, el aprendizaje de una nueva pieza, la falta de tiempo para la correcta consecución de la misma o la mala planificación para conseguir nuestros objetivos.

El estrés.

El estrés es un proceso irracional, siendo el subconsciente el que tome el control de las acciones mecánicas que derivarán en movimientos descontrolados, que no se ajustarán a las acciones concretas que deseamos realizar. El estrés implica la activación excesiva de las glándulas suprarrenales y la secreción por las mismas de hormonas como la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina, las cuales harán que nuestro consciente perciba que se halla en estado de riesgo, apreciando un estado de peligro real que nos obligará a permanecer en una situación  de alerta tal que podría llegar a agotarnos, que siempre  reducirá la precisión de los movimientos y que nos obligará a realizar esfuerzos superiores ante tareas mínimas.

Cuando el estrés interviene en el estudio o ejecución de una obra lo hace produciendo toda una serie de efectos inoportunos, bloqueando la realización de una tarea ensayada hasta hacerla prácticamente imposible de interpretar sin un acto volitivo extra, cuando todo debiera fluir la mente se halla dividida observándose a uno mismo tenso, percibiendo como hacen acto de presencia los síntomas más característicos del estrés, como son el aumento del ritmo cardiaco, la aceleración del ritmo respiratorio, la sequedad de la boca, el aumento de la transpiración y los temblores, deseando estar relajado y sin que ello suceda. Ese dialogo interior impide que la ejecución se realice de forma precisa, al no producirse un acuerdo entre lo que debería suceder y sucede, el movimiento y la habilidad que habrían de acompañarlo pierden su frescura al descubrirse como algo forzado y a partir de ahí todo se complica amplificándose la sensación de estrés.

La relajación es una técnica que nos permitirá ser conscientes del estrés y observarlo sin identificarnos con él, estará ahí pero no seremos el estrés, podremos ver el estrés como la superficie del mar que permanece siempre agitada, sin embargo en la profundidad habrá calma, pues si el consciente es atraído permanentemente por la superficialidad de cada situación todo se percibirá como agitado, inestable y peligroso. En cambio si podemos permanecer relajados será solo porque percibamos que hay algo más que el instante presente que nos preocupa, que hay algo más allá de las agitación superficial, justamente entonces el estrés al que consideramos un enemigo podrá volverse un aliado ya que nos informará de cómo se encuentra nuestro cuerpo, permitiéndonos ser  conscientes y actuar sin identificarnos con el estado de respuesta excesiva y los errores que ello provoca.

Es obvio que  comprendemos que una partitura de Bach o de Mozart no resultan una amenaza directa para nuestra integridad física, aunque sí para una parte interna más susceptible de ser dañada hoy en día, nuestro ego, pues el peligro no reside en la partitura en sí o en la música, sino en la idea preconcebida de cómo deberíamos tocar o cuál es la forma mediante la cual conseguiremos alcanzar nuestras metas con la flauta travesera.

 Dicha presión está presente en todos los niveles, puesto que ya desde una edad temprana al empezar a tocar debemos cumplir unos programas establecidos, que en algunos casos no se adecuan a las necesidades individuales de todos los nuevos flautistas, también es cierto que como mencionábamos anteriormente, la mala planificación o las ideas preconcebidas de cómo deberíamos tocar o mejorar según nuestro juicio, ser demasiado críticos con nosotros mismos o el miedo a equivocarnos, sientan las bases de lo que en un futuro serán los principales motivos del uso de la fuerza y la tensión como herramienta inconsciente, para poder controlar aquellas situaciones que no se corresponden con lo que deseamos conseguir a nivel interpretativo. Es por este motivo que es tan importante aprender ya desde el primer contacto con nuestro instrumento, que el uso de la fuerza y la tensión para no cometer errores, controlar mejor la situación o ser más precisos  ante un pasaje virtuoso, no es el camino a seguir, y que irremediablemente acabarán dañando nuestro cuerpo si no ponemos ningún remedio. Por ello debemos comprender que la paciencia y la relajación son los mejores aliados para el desarrollo de una técnica óptima que nos proteja de padecer diversas patologías como es el síndrome del túnel carpiano.    

Es por ello que resulta irónico, cómo por medio de nuestras presiones internas esta situación, que de otra forma no resultaría para nada dañina, se transforma en una posible razón para el desarrollo de una patología. Ha esta situación cabe sumar el hecho de que muchos flautistas no son conscientes del daño que esta tensión y fuerza aplicada de forma continua durante la ejecución de la flauta travesera puede causar, es por ello que resulta aun más peligroso, pues de la misma forma, cuando empiezan a aparecer los primeros síntomas, tales como hormigueo en la punta de los dedos, adormecimiento de la mano o pequeños calambres, solemos achacarlos a un estudio excesivo o a la dificultad del pasaje estudiado y muy pocas veces a la causa en sí, es decir el uso de una fuerza-tensión inecesaria que suele redundar en posturas corporales poco ergonómicas y antinaturales que fuerzan nuestro organismo y lo comprometen.

Es pues de suma importancia aprender a reconocer los movimientos o posturas que denotan el uso de una fuerza inecesaria en nuestras manos y muñecas para poder prevenir la aparición del síndrome del túnel carpiano, pues mientras los síntomas aparezcan de forma intermitente y tengan un carácter leve, podrán ser tratados y solucionados fácilmente sin que afecte en gran medida a la práctica instrumental. No obstante si por el contrario no reconocemos en las primeras etapas de la patología dichos síntomas, podríamos acabar desarrollando el STC, lo cual sí que perjudicaría gravemente nuestra labor musical con la flauta travesera, condicionando así múltiples aspectos de nuestro desempeño, tales como, las horas de estudio, resistencia a la hora de interpretar piezas musicales y en los casos más graves  podría llegarse a producir una incapacidad para poder tocar y realizar otras labores extramusicales hasta ser tratados convencional o quirúrjicamente en función del estadio de la patología.

Aunque son múltiples las zonas de nuestro cuerpo en las que podemos ver reflejado el uso de fuerza y tensión innecesarias al aplicar una técnica incorrecta con la flauta travesera, las muñecas y las manos son las partes de nuestro cuerpo en las que se produce una de las patologías más peligrosas para el músico, como es el síndrome del túnel carpiano. Por ello, a continuación, nombraremos las distintas posturas que deberían evitarse a la hora de interpretar con nuestro instrumento, para así poder desarrollar una técnica más pulida y perfeccionada que no solo nos permita estudiar e interpretar durante más tiempo y con mayor calidad, sino también evitar dañar nuestro organismo innecesariamente y que éste nos corresponda con la mayor efectividad posible durante mucho tiempo.

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