Diatermia Capacitiva y Resistiva en la Artrosis


AUTOR: Francisco Barrios Marco, Fisioterapeuta

Partimos de la base de que la artrosis es una patología para la que no existe un tratamiento curativo, sin embargo sus síntomas pueden mejorar de forma significativa por medio de la fisioterapia y en el caso concreto de la diatermia capacitiva, podemos considerar que nos ofrece la posibilidad de mejorar objetivamente la calidad de vida de nuestros pacientes. La Diatermia Capacitiva y Resistiva va actuar en la mayor parte de los casos consiguiendo disminuir el dolor y favoreciendo el logro de mayores amplitudes articulares.

La diatermia capacitiva y resistiva actuarán sobre las articulaciones afectadas provocando un efecto antiinflamatorio y analgésico, con la ventaja añadida de que la disminución del dolor y la inflamación se obtendrá sin una agresión química, los efectos yatrogénicos quedan pertinente descartados en la terapia física. El consumo de calmantes y antiinflamatorios a largo plazo tiene unos efectos yatrogénicos de los que carecen las terapias físicas.

Muchas veces el mismo médico e incluso el reumatólogo desconocen la existencia de una técnica tal como la Diatermia profunda, es nuestra obligación como fisioterapeutas el proporcionar información a nuestros pacientes de que existe un tipo de tratamiento puramente físico capaz de proporcionar una mejor calidad de vida y sin los efectos secundarios de los agentes químicos Todo ello complementado con las técnicas de rehabilitación que conocemos bien.

La artrosis, una enfermedad incomprendida.

Al ser una patología considerada producto de la vejez, al igual que sucede con el envejecimiento se esconde, se repudia y se rechaza, con ello se impide acceder a una calidad de vida que nos podrían proporcionar todos los mecanismos de prevención que hoy día tenemos a nuestro alcance. No tener en cuenta los primeros síntomas de la artrosis agravará sus consecuencias.

La artrosis es una patología degenerativa, no tiene consecuencias fatales a corto o medio plazo, no es tan grave como otras patologías que causan un grado de invalidez mayor y en menor plazo, parece más una lenta maldición progresivamente dolorosa que una enfermedad que debamos tratar con todos los medios nuestro alcance.

Por otro lado una gran parte de la población rechaza el consumo de calmantes y antiinflamatorios como único remedio para el tratamiento de la artrosis. Es precisamente en este punto donde los fisioterapeutas podemos intervenir con la terapia física más avanzada que existe y gracias a los tratamientos con Diatermia Capacitiva y Resistiva proporcionar a nuestros pacientes un alivio potente de los síntomas que conforman esta patología tan desdeñada por la mayor parte de la población, pero a la que no podemos ignorar porque antes o después si vivimos el tiempo suficiente a todos nos habrá de afectar de un modo u otro.

Definición de Artrosis.

La artrosis es una patología degenerativa, la calidad del cartílago se ve afectada y al producirse el desgaste del tejido que protege la articulación puede aparecer dolor e incapacidad funcional. El dolor es el principal síntoma, y el que más preocupa a quien lo padece, éste a su vez va a limitar el movimiento de tal modo que aunque no se genere una invalidez tal que imposibilite realizar las labores habituales la calidad de vida del paciente puede verse afectada en gran medida.

El desgaste del cartílago articular puede llegar hasta hacerlo casi desaparecer, conforme el cartílago disminuye la posibilidad de que aparezca dolor se incrementa, pueden aparecer osteofitos como respuesta del tejido ante la desaparición del cartílago y como medio defensivo, lo cual viene a complicar el cuadro, pudiendo producirse deformidades en la articulación.

Es la enfermedad más común entre personas de edad avanzada, a nivel popular se considera como una patología que dificultará inevitablemente el modo de vida personal y que quien la padece va tener que adaptarse inexorablemente a ella, condicionando las actividades que a partir de ese momento va a poder realizar.

Es cierto que no tiene cura, sin embargo un diagnóstico precoz y una actuación comprometida en consecuencia, un tratamiento correcto tanto desde el punto de vista médico como de la fisioterapia logrará que el paciente desarrolle un modo de vida acorde a sus deseos y experimentando una sensación de normalidad por otro lado imposible si no se reciben los cuidados necesarios.

Es imprescindible la realización correcta del diagnóstico ya que a partir de cierta edad hay una tendencia a considerar que todos los dolores provienen de la artrosis, habitualmente la realidad no coincide con el saber popular y nos podemos encontrar que las personas de edad avanzada no acudan al médico por dolores que pueden achacar a la artrosis siendo el origen del dolor ligamentoso, tendinoso o muscular. Con lo cual patologías que podrían tratarse fácilmente antes de que se vuelvan crónicas pueden convertirse en un problema grave. Hemos de informar para procurar evitar que los pacientes mayores echen todos los dolores al saco sin fondo de la artrosis.

La artrosis y el dolor que la persigue puede surgir en cualquier articulación del cuerpo, aunque es muy común en las articulaciones vertebrales, rodillas, caderas y manos.

La Diatermia Capacitiva y Resistiva pueden actuar de forma muy positiva desde el mismo instante en que se ha diagnosticado una artrosis, el aumento del riego sanguíneo y la elevación de la temperatura se percibe de inmediato, además de los efectos tróficos se experimenta una sensación de distensión. La diatermia capacitiva y resistiva producen un efecto anti espástico, la relajación de la musculatura correspondiente a las articulaciones afectadas disminuirá la sobrecarga articular, la potente acción analgésica que supone la aplicación directa de la diatermia sobre el tejido afectado complementará los dos efectos anteriormente citados y junto a los ejercicios y actividades que propondrá el fisioterapeuta facilitarán una evolución lo más positiva posible de esta patología.

Articulaciónes del cuerpo humano, artrosis y acción de la Diatermia capacitiva y resistiva.

Las articulaciones son estructuras del cuerpo en las que los huesos se unen entre sí permitiendo diversos grados de movilidad. En sus extremos los huesos se encuentran recubiertos de cartílago articular, muy duro y con propiedades elásticas, su función es proteger el tejido óseo del rozamiento y por tanto del desgaste.

Cuanto más móvil sea una articulación el desgaste del cartílago articular aumenta, nos encontramos articulaciones sin movimientos como las sinartrosis, semimóviles o anfiartrosis y las que tienen un amplio grado de movimiento llamadas diartrosis.

Cuando nos planteamos realizar un tratamiento con diatermia capacitiva o resistiva en el área correspondiente a una articulación, hemos de considerar que además del tejido óseo y dependiendo del tipo de articulación, se pueden encontrar: ligamentos, tendones, cápsula articular con su membrana sinovial y el líquido que produce para bañar y proteger la articulación, músculos y bolsas serosas.

Cuando recibimos un paciente con el diagnóstico de artrosis de rodilla nos enfrentamos a una situación compleja, ya que además del cartílago muy probablemente se encuentren afectadas algunas de las estructuras mencionadas, así que además de tratar en profundidad la articulación de la rodilla habremos de prestar atención a los tendones de origen e inserción, y actuar también sobre la musculatura de cuádriceps e isquiotibiales en especial si percibimos un tono muscular elevado.

La Diatermia Capacitiva y Resistiva resulta muy eficaz en el tratamiento de la artrosis incluso en situaciones en la que esta se encuentra muy avanzada, pero no se puede aplicar de cualquier manera colocando siempre la placa pasiva en el mismo lugar y utilizando el electrodo activo de forma transversal en todas las ocasiones, si en dos o tres sesiones no ha habido una mejoría objetiva es imprescindible replanteársela técnica de aplicación y no centrarnos exclusivamente en la zona en que aparece el dolor.

Es conveniente que si esperando un resultado éste no aparece, remitamos el paciente a su médico para que valore la situación, siempre acompañado de un informe que justifique la decisión.

El cartílago articular y su función. Afectación en la artrosis.

El cartílago articular es un tejido muy duro y con cierta elasticidad, que recubre tejido óseo para protegerlo.
Ha de cumplir al mismo tiempo con su función de permitir la movilidad articular, facilitándola y absorber las sobrecargas amortiguando el efecto del impacto de las áreas en contacto.

Parecen dos actividades antagónicas que el cartílago cumple a la perfección, sin embargo con el paso del tiempo es este tejido el que va a sufrir el desgaste. El cartílago no está inervado, cuando la alteración comienza a ser importante son los tejidos próximos los que nos informaran por medio del dolor de que algo comienza a ir mal, los músculos, la cápsula o el tejido óseo por debajo del cartílago se encuentran bien inervados y pueden darnos las primeras señales de aviso.

Cuando queremos obtener buenos resultados en el tratamiento de la artrosis hemos de implicar el paciente, habremos de informarle de como la articulación que tiene afectada es sometida a cargas a largo de todo el día, e incluso cuantificarlas.

¿Qué implica para una rodilla andar durante una hora?, ¿Qué supone permanecer de pie?,la importancia de abandonar el sedentarismo y si fuera el caso la imperiosa necesidad de regresar a un peso adecuado, con un peso excesivo cualquier acción terapéutica sobre articulaciones que han de soportarlo se verá enormemente dificultada.

El fisioterapeuta además de la utilización de la electroterapia clásica y de equipos de última generación como la Diatermia Capacitiva y Resistiva, pone a disposición de sus pacientes actividades con ejercicios controlados de desarrollo de fuerza y resistencia para favorecer la amortiguación que aporta un músculo en buenas condiciones, analiza la postura del paciente de pie, tumbado y sentado y aporta soluciones enfocadas a disminuir el nivel de sobrecarga articular.

Una gran parte de los pacientes que acuden a las clínicas de fisioterapia lo hacen porque sienten dolor, tienen diagnosticada su patología, en este caso hablamos de artrosis, toman calmantes pero aun así siguen teniendo dolor. La acción analgésica es muy potente con la diatermia capacitiva y es frecuente observar que el paciente nos narra una mejoría de este síntoma incluso mientras estamos realizando el tratamiento.

Por un lado el calor profundo tiene un efecto relajante sobre la masa muscular, la acción antiespasmódica local acaba afectando globalmente, no es de extrañar que un paciente llegue hasta dormirse mientras se está haciendo un tratamiento de la musculatura contracturada de la espalda. Además cuando la temperatura se eleva los nervios no transmiten bien la sensación de dolor, por lo tanto conseguimos durante un tiempo un efecto similar al Tens pero con endotermia. Todo ello en conjunto hace que la Diatermia Capacitiva y Resistiva profunda sea un mecanismo para tratar el síntoma principal por el que han venido a recibir tratamiento y el que los pacientes desean en mayor medida que desaparezca.

La forma de aplicación de la Diatermia Capacitiva y Resistiva en cada patología y paciente es muy específica, tanto en cuanto a los niveles de potencia necesarios como al modo de aplicación de la técnica. En patologías artrósicas agudas, con un dolor elevado, procuraremos comenzar con sesiones de baja duración y poca intensidad, si vemos que se soportan bien podemos elevar tanto el tiempo como la intensidad aplicada. No debemos continuar en ningún caso cuando el paciente refiera calor excesivo o molestias de otro tipo.

Como la técnica Resistiva va a calentar por el efecto Joule y ese calentamiento va a ser más elevado en las superficies que ofrecen una mayor resistencia al paso de la corriente, nos va a ser muy útil como complemento de la Diatermia Capacitiva articular en la artrosis, para tratar ligamentos y tendones periféricos a la articulación dañada.

Disfunción articular en la artrosis.

Cuando el cartílago articular comienza a deteriorarse la protección que ofrece al tejido óseo disminuye, la función de amortiguación puede ir quedando reducida hasta el punto que las cargas a que se somete la articulación hagan rozar el hueso, este rozamiento va producir dolor el incapacidad progresiva.

Todos los materiales se erosionan con el paso del tiempo, incluso el acero, así que el paso de los años va actuar sobre el cartílago favoreciendo un desgaste, que hemos de aceptar como algo normal que sucede junto el envejecimiento. Es por ello que la artrosis es tan usual en las personas de edad avanzada.

En personas más jóvenes nos encontramos con escenarios que facilitan la aparición de la artrosis debido a sobrecargas intensas o movimientos repetitivos que excedan lo que nuestras articulaciones pueden soportar. Los esfuerzos excesivos se producen a menudo en la esfera del deporte competitivo o en el mundo laboral, en ambos casos es posible por motivos diferentes llevar al cuerpo a situaciones límites e inevitables si se desean alcanzar ciertos objetivos.

El sobrepeso y la obesidad es indiscutible que serán elementos favorecedor de una artrosis temprana y un componente complejo que actuará como agravante en la evolución de la patología. Las articulaciones deberán soportar cargas para las que no han sido diseñadas, al mismo tiempo resulta muy común que quien padece obesidad no lleve una vida muy activa, así que junto a una debilidad muscular se añade una carga excesiva, no hay musculatura que amortigüe los impactos y el cartílago resultará dañado.

En algunos casos se ha observado una cierta predisposición familiar, una herencia ingrata y permanente. La artrosis puede aparecer con mayor facilidad en articulaciones afectadas por accidentes que han causado un traumatismo grave, anomalías en la postura corporal y diversas patologías pueden colaborar en el desarrollo de una artrosis.

En todos los casos mencionados podemos ayudar a nuestros pacientes, mejorar su calidad de vida por medio de la fisioterapia, junto a las terapias clásicas la diatermia capacitiva y resistiva por ayudar a mejorar los síntomas tanto en personas mayores como en deportistas o trabajadores que están sometidos a sobrecarga, los efectos analgésicos, antiinflamatorios y antiespásticos de la diatermia capacitiva y resistiva nos permiten ser muy resolutivos en el tratamiento rehabilitador de la artrosis. Siempre teniendo cuenta que aplicaremos nuestros conocimientos para aportar a nuestro paciente una serie de actividades a realizar en su vida diaria que le harán sentirse responsable y colaborador activo en el mantenimiento de su salud así como de su calidad vital.

La cinesiterapia activa y toda una serie de prácticas a interiorizar y desarrollar por el paciente nos permitirán alcanzar una evolución que permita una vida activa en las mejores condiciones.

Francisco Barrios

Fisioterapeuta