Edemas y viajes, drenaje linfático y presoterapia.


AUTOR: Francisco Barrios Marco, Fisioterapeuta

Escuchamos a menudo que hacer largos viajes en avión o en autobús pueden ocasionar problemas relacionados con el déficit de retorno venoso; la inmovilidad a que nos podemos ver sometidos en espacios muy ajustados y sin apenas posibilidad de movernos puede afectarnos a todos, aunque de forma especial han de tener cuidado aquellos pacientes que han sido diagnosticados de patologías respiratorias crónicas o insuficiencia cardíaca, también nos podemos encontrar con determinadas patologías renales o hepáticas que facilitan la aparición de un edema. Es indudable que una embarazada habrá de prestar atención muy especial a sus desplazamientos largos.

Viajar se ha vuelto una actividad muy accesible, ello incluye a personas de edad avanzada que sin prestar atención a unas medidas de prevención básica pueden ver comprometida su salud, hacer un largo viaje, sin paradas, incluso en coche puede llegar a producir un edema, siendo el lugar más común de aparición los tobillos y las piernas, podemos valorar su aparición de forma objetiva, si al realizar una presión progresiva y firme, sin producir molestia alguna, con el pulgar sobre la zona que se observa inflamada aparece un hueco justo en la zona en la que se ha ejercido la presión. Si esto sucede y no se ha observado antes, la recomendación será acudir al médico para que valore la importancia del edema y si éste es de tipo temporal o tiene un carácter de mayor riesgo y proceda a recomendar un tratamiento.

Para evitar la aparición de un edema hay muchas medidas preventivas que se encuentran a nuestra disposición, en los viajes largos en autobús o en avión procuraremos desplazarnos a lo largo del pasillo con cualquier excusa al menos una vez cada hora, mientras permanecemos sentados podemos hacer ejercicios de contracción relajación ligera de las piernas de forma secuencial, contraemos ligeramente la musculatura de los pies, los gemelos, los cuádriceps y los isquiotibiales, relajando las piernas a continuación, procuraremos evitar que las piernas se encuentran muy flexionadas cuando permanezcamos estáticos, de vez en cuando estiramos y aproximaremos las piernas, dejándolas siempre al final lo más estiradas posibles. De este modo facilitaremos la circulación de retorno y evitaremos acumulaciones excesivas de líquido extravasado.

Hay medidas que podemos tener en cuenta en relación a nuestro vestuario: en los viajes evitar cualquier tipo de ropa o complementos que nos oprima cualquier parte del cuerpo, ello es tan válido para pantalones y faldas como para calcetines y zapatos. En resumen: cualquier compresión producida por el vestuario que usamos o el calzado va a dificultar la circulación de retorno venosa y linfática.

Un concepto de prevención más amplio es imprescindible, para pensar en prevenir los edemas hay que seguir recomendaciones tan sencillas como: dejar de fumar, puesto que el tabaco es causa de múltiples patologías pulmonares, disminuir la ingesta de alcohol, ya que ello afecta siempre negativamente a nuestro sistema circulatorio, y reducir el consumo de sal. Si no somos capaces de hacerlo siempre, por lo menos cuando vayamos a realizar un largo viaje dediquemos una atención especial a estos principios un par de semanas antes de viajar y así veremos reducido también el riesgo.

Antes de realizar un viaje largo también podrías tener en cuenta el realizar un tratamiento de fisioterapia, si la extravasación de líquido al espacio intersticial puede convertirse en un problema podemos comenzar el viaje habiendo drenado la zona de nuestro cuerpo que nos puede causar problemas, en general las piernas. Acudir a un fisioterapeuta para que nos realice un drenaje linfático manual puede ser una buena medida preventiva, es también posible realizar alguna serie de sesiones de presoterapia con equipos domiciliarios o en clínica para encontrarnos en las mejores condiciones de disfrutar un viaje largo sin el inconveniente de la aparición de edemas.

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