Influencia de un programa de ejercicios físicos para el tratamiento de la hipertensión en los practicantes de la tercera edad.


Autores:

  • MSc. Javier Alfredo Romero González. Profesor Auxiliar. UCM-H. Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López. (e-mail jaromero@infomed.sld.cu teléfono 6980166 ) Profesor de Educación Física, Deportes y Cultura Física Terapéutica y Profiláctica.
  • Lic. Mercedes R. González Roque. Profesor Instructor. UCM-H. Facultad de Tecnología de la Salud. Profesora de Farmacia.
  • Lic. Carlos Luis López Granda. Profesor Instructor UCM-H. Facultad de Ciencias Médicas Diez de Octubre.
  • MSc, Arlet Fernández Martin. Profesor Asistente UCM-H. Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López.
  • MSc Esther M. Nash Martínez. Profesor Asistente UCM-H. Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López.
  • MSc René A. Varela Diez. Profesor Asistente UCM-H. Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López.
  • MSc Humberto J. López Ávila. Profesor Auxiliar. UCM-H. Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López
  • Lic. César M. Larramendi López. Profesor Auxiliar. UCM-H. Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López

Resumen

El presente trabajo aborda una temática de vital importancia para la tercera edad, buscando la forma de ofrecerles una alternativa de tratamiento no farmacológica en el padecimiento de la hipertensión arterial, para que así logren mejorar su estado de salud.

Este trabajo tiene como objetivo general aplicar el Programa de Actividades Físicas para el tratamiento de la Hipertensión Arterial, del INDER, en los círculos de abuelos del consejo popular Poey, del Municipio Arroyo Naranjo, así como determinar y valorar el comportamiento de las cifras de hipertensión arterial y evaluar las condiciones físicas de los practicantes en relación con el trabajo aeróbico.

El trabajo presenta los resultados obtenidos en una investigación de corte, seleccionando una muestra de 18 sujetos, donde se aplicaron test para evaluar las condiciones físicas de los practicantes.

La aplicación del programa, según orientaciones, estructura, metodología, prevista por sus autores; permitió reafirmar la hipótesis formulada en nuestro trabajo investigativo; avalado por los análisis de los resultados, los cuales evidenciaron la positiva influencia del mismo en la selección de los sujetos de la muestra de investigación.

Introduccion

La hipertensión arterial se considera, desde el siglo XVII, una enfermedad por sí misma, además de ser considerada un importante factor de riesgo cardiovascular, que se ha convertido en un problema de salud pública en un gran número de países del mundo. Si por un lado parece que los factores de riesgo para el desarrollo de la hipertensión arterial vienen representados por los antecedentes familiares; predisposición genética, edad, sobrepeso corporal, excesiva ingestión de sal, consumo excesivo de alcohol y falta de ejercicio físico, existen por otro lado, una serie de factores como la masa ventricular, las concentraciones plasmáticas de catecolamina y otras hormonas, así como el estrés y la respuesta aguda de la presión arterial al ejercicio, desencadenantes al predecir el futuro desarrollo de la hipertensión arterial (Serratosa y Fernández Vaquero.1997).

La hipertensión arterial ha alcanzado en las últimas décadas proporciones de epidemia mundial ya que se estima que 691 millones de personas la padecen.

En Cuba, hoy en día, se estiman que existan 2 millones de hipertensos, muchos se encuentran bajo tratamiento y otros se tratan sólo cuando se encuentran en crisis o cuando ya es demasiado tarde.

Según Morris B. Million, (2000), los cambios producidos por la hipertensión arterial en el proceso de envejecimiento se presentan a partir de la disminución de los procesos metabólicos, que produce variaciones en las arterias las cuales se hacen más compactas, lo que disminuye la elasticidad de las mismas y la luz arterial. A su vez aumenta la tensión arterial, manifestándose de forma importante la reducción del músculo y la sustitución de sus fibras por tejido conjuntivo.

Según Rodríguez Boti (2006) la OMS (Organización Mundial de la Salud) considera que la tercera edad comienza a los 50 años, edad próxima al retiro. Para otros autores la vejez se inicia a los 65 años; sin embargo estas consideraciones son relativas, en regiones desnutridas y antihigiénicas del tercer mundo, se es viejo a los 40; pero en Rusia ese término se aplica a las personas mayores de 75 años. El sistema de salud cubano, considera como personas de la tercera edad, a las mayores de 60 años; sin embargo, el envejecimiento como proceso se establece desde mucho antes; normalmente, involucra un gran número de cambios fisiológicos.

En nuestro país esta enfermedad es tratada fundamentalmente por los especialistas en geriatría, cardiología, medicina general integral, medicina natural y tradicional, medicina física y rehabilitación, y cultura física, con la aplicación de diversos tratamientos clínicos; actividades recreativas y ejercicios físicos; estas dos últimas se realizan para dar respuesta a la población, dentro y fuera de la comunidad, en lugares que tienen condiciones apropiadas para su desarrollo y los practicantes se sientan a gusto y son planificadas por el profesor de cultura física. Teniendo en cuenta que las personas de la tercera edad de ambos sexos, se agrupan de forma espontánea en los círculos de abuelos, realizando actividades físicas, cumplimentando un estado de bienestar físico, mental y social.

En 1984 se crearon los círculos de abuelos en aras de brindar una incorporación más plena a la sociedad y elevar la calidad de vida de estas personas mediante el ejercicio físico.

Lo expuesto anteriormente no solo nos brinda conocimiento, sino que nos implica de forma directa con la población y sus padecimientos, desde el punto de vista espiritual y social, nos brindan también su atención, solo por el hecho de participar espontáneamente en los círculos de abuelos, siendo los mismos nuestra fuente de inspiración.

El consejo popular Poey tiene un total de 2841 hipertensos, de ellos 437 hombres de 60 a 64 años y 640 mujeres, y de 65 años y más 742 hombres y 1022 mujeres, en una población de 24229 ciudadanos, por estos criterios estadísticos queda planteada la siguiente situación problémica: El consejo popular “Poey” es el de mayor índice de envejecimiento y de incidencia en la hipertensión arterial en el Municipio Arroyo Naranjo. Valores que aún persisten con las diferentes acciones terapéuticas que se han llevado a cabo para dicha población.

Por todo lo anterior nos trazamos el siguiente problema científico; ¿Cómo influir en el comportamiento de la Hipertensión Arterial de los círculos de abuelos del consejo popular “Poey” Municipio Arroyo Naranjo?, con el objetivo general de aplicar el Programa de Actividades Físicas para el Tratamiento de la Hipertensión Arterial y como objetivos específicos, determinar el comportamiento de la hipertensión arterial de los practicantes, evaluar las condiciones físicas de los practicantes en relación con el trabajo aeróbico y valorar la modificación de las cifras de tensión arterial

Nos trazamos como hipótesis de la investigación que la aplicación del Programa de Actividades Físicas para el tratamiento de la hipertensión arterial contribuye positivamente a mejorar el comportamiento de las cifras de tensión arterial en los practicantes de los círculos de abuelos del consejo popular Poey del municipio Arroyo Naranjo.

Desarrollo.

Según Carlos Quintana Setién (2005), la hipertensión arterial es uno de los problemas más importantes para los países desarrollados, ya que es frecuente, por lo general asintomático, fácil de diagnosticar y tratar, y tiene complicaciones mortales si no es atendida de manera adecuada. El Instituto de Higiene de Cuba ha reportado una prevalecía de un 30% en zonas urbanas, y un 15% en zonas rurales. Sin embargo no en todos los países la HTA es más frecuente en zonas urbanas, hay reportes de los médicos Israel y Zaire en la Revista Acta Médica, por ejemplo en los cuales es más frecuente en zonas rurales.

La hipertensión arterial está considerada como una enfermedad crónica no transmisible que se caracteriza por cifras tensionales elevadas, pero como otro factor de riesgo relacionada con un mayor número de fenómenos cardiovasculares, por lo tanto la hipertensión arterial según Martín Luengo (1997) hay que mirarla como algo más que un problema de tensión arterial elevada. De acuerdo a Weber (1991), la hipertensión arterial es un síndrome que se expresa por cambios metabólicos y cardiovasculares como: tensión arterial elevada, aumento de la sensibilidad a las consecuencias de las alteraciones de los lípidos, intolerancia a la insulina, disminución de la reserva renal, alteraciones en la estructura y función del ventrículo izquierdo (remodelado) y alteraciones de las arterias proximales y dístales.

La clasificación de la hipertensión arterial más empleada actualmente para adultos de 18 años y más, es la del Joint National Committee Norteamericano, que representa este procedimiento siguiendo los criterios del VII Reporte para diagnóstico, tratamiento y evaluación de la hipertensión arterial. Esta clasificación tiene el propósito de identificar individuos en riesgo de padecer esta enfermedad, así como el de facilitar una guía práctica para el tratamiento y evaluación de los ya afectados, la identificación de los distintos factores asociados presentes o no y por ser la que proporciona una idea más clara del incremento progresivo del riesgo, en la medida que aumentan los niveles de presión arterial. La hipertensión se debe clasificar además, clínicamente según el grado de afectación orgánica, (corazón, riñón, retina etc.) y por la presencia de otros factores del riesgo asociados, que incrementan el riesgo cardiovascular para cualquier nivel de hipertensión arterial.

Clasificación de la tensión arterial, para mayores de 18 años, (VII Reporte del JNC, 2003)

Categoría Sistólica (mmHg) Diastólica (mmHg)

Normal menos de 120 y menos de 80
Prehipertensión 120 – 139 o 80 - 89
Hipertensión**
Grado 1 140 – 159 o 90 - 99
Grado 2 160 o más o 100 o más

**Se clasifican en grados y no en estadios como en la anterior edición.

Basadas en el promedio de dos o más lecturas tomadas en cada una de dos o más visitas tras el escrutinio inicial. Cuando las cifras de presión arterial sistólica o diastólica caen en diferentes categorías, la más elevada de las presiones es la que se toma para asignar la categoría de clasificación.

Clasificación etiológica de la hipertensión arterial (HTA)

La hipertensión arterial esencial o primaria (90 – 95 %), es considerada de origen multifactorial, en la que se encuentran involucrados: la herencia, los factores ambientales, hemodinámicas y humorales, entre otros. En la hipertensión arterial secundaria (5–10 %), están implícitos los problemas de tabaquismo, alcoholismo, sedentarismo, obesidad.

Aún cuando se ha postulado la importancia de los factores genéticos en la causa de la HTA, no ha sido posible hasta el momento caracterizar en un modelo específico las bases de su transmisión genética. Una de las posibles razones de ello es que muchos genes se encuentran involucrados en el control de los mecanismos cardiovasculares, a lo que se le adiciona el efecto de factores ambientales, como la dieta (ingestión elevada de sal), alcohol, grasas saturadas, el sedentarismo, el estrés y los mecanismos adaptativos cardiovasculares, tales como el aumento del grosor de la media arterial, la disminución del radio vascular y la hipertrofia cardiaca, los que actúan sobre un período extremadamente largo, y tienden a confundir la relación genotipo/fenotipo desde el punto de vista individual, familiar y regional. (Revista Acta Médica)

En diversos artículos de la Revista Acta Médica (1997), nos dice que sufre de HTA el que tiene 140 o más de tensión sistólica, y/o 90 o más de tensión diastólica (140/90) criterio que coincide con muchos investigadores sobre el tema. Además informa que durante un tiempo la Organización Mundial de Salud (OMS), utilizó el criterio de 160 y 95. Se señala que cuando se utilizan las cifras de 140 y 90, la prevalencia es el doble de la que se obtuvo con 160 y 95. Que el riesgo de complicaciones cardiovasculares atribuibles a la tensión arterial, y el aumento de la mortalidad, comienzan cuando la presión diastólica pasa de 83 mmHg, y la sistólica de 127 mmHg.

Dueñas (1997), reporta en un estudio realizado en el municipio 10 de Octubre con el Modelo de Atención del Médico de la Familia, que el 95 % de los hipertensos conocía su enfermedad, y estaba controlado el 73,1 %.

El antecedente familiar (AFH) de HTA está fuertemente asociado al desarrollo de esta enfermedad, en estudios realizados en los años 1991 y 1992 teniendo en cuenta diferentes factores de riesgo: AFH, ingestión de bebidas alcohólicas, hábito de fumar, tipo de disposición de la grasa corporal, actividad física, y los lípidos séricos. El AFH fue la variable de mayor grado de significación estadística.

Según Marlene Hernández Torres (2006), diversos autores plantean que el envejecimiento es el período de la vida, donde el deterioro de las funciones físicas y mentales se manifiesta cada vez más, en comparación con períodos anteriores. También definen el envejecer, como un proceso gradual natural, dinámico e inevitable, e irreversible que transcurre con el tiempo, que incluye cambios estructurales y emocionales, es común a todas las especies. Provoca una disminución de la capacidad de adaptación y aumento de las probabilidades de muerte según pasa el tiempo, como consecuencia final del proceso.

Vladimir Frolkis, del Instituto de Gerontología de Kiev, ha señalado: “El envejecimiento no puede reducirse a la sola inscripción en el código genético, en gran medida está relacionado con el desgaste de los sistemas”.

La hipertensión arterial en ancianos, según M. Matarama Peñate, es frecuente en las personas mayores de 60 años en adelante, se considera que la tensión arterial sistólica es un mejor indicador de riesgo que la tensión arterial diastólica. En la actualidad se le da importancia a la tensión del pulso (tensión arterial sistólica–tensión arterial diastólica) como indicadores de disminución de la complicación en grandes arterias y es un mejor marcador de riesgo aumentando cualquiera de las dos presiones por separado.

La hipertensión arterial tanto sistólica como diastólica, aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, aunque para la clasificación de la hipertensión arterial se utilizan puntos de corte, los estudios epidemiológicos demuestran una relación continua entre la tensión arterial sistólica y diastólica y el riesgo cardiovascular. El peligro atribuible a la hipertensión arterial, a menudo es difícil de evaluar por su asociación con otros factores de riesgo como dislipidemia, obesidad, consumo de alcohol y vida sedentaria.

El riesgo cardiovascular asociado a la hipertensión arterial varía sustancialmente con el sexo, la raza y la edad. Estudios realizados en mujeres, han demostrado que estas tienen una menor morvilidad y mortalidad para cualquier nivel de hipertensión arterial que los hombres. Las personas de raza negra sufren menor de cardiopatías isquémicas, con un riesgo relativo de 0,84 y a su vez presentan mayor probabilidad de accidentes cerebro vasculares con un riesgo relativo de 2 que las personas blancas.

Las personas mayores tienen más riesgo cardiovascular que los jóvenes para cualquier nivel de tensión arterial, así los pacientes de 65 a 94 años con una tensión arterial diastólica de 95 mmHg tienen de 3 a 4 veces más riesgo cardiovascular que aquellos de 34 a 64 años con la misma tensión arterial.

El control de la presión diastólica reduce la incidencia de accidente cerebro vascular en un 40 % en personas de 60 años y más. El tratamiento de tensión arterial sistólica aislada reduce los accidentes cerebro vasculares en un 33 % (E., Rocella B.I., NHL Newsletter, No, 26, dic. 1990)

La base teórica de la cultura física terapéutica está constituida por las ciencias médico biológica y pedagógicas, fisiología, patología, bioquímica, medicina deportiva, psicología, pedagogía, entre otros. Dentro de la cultura física los ejercicios son los que se emplean con mayor frecuencia, esto se debe a la significación biológica que tiene el trabajo muscular en la vida del hombre.

El sistema nervioso y los órganos internos garantizan a los músculos la posibilidad de ejecutar el trabajo. Durante la actividad, los músculos se abastecen intensamente de oxígeno y sustancias alimenticias, mientras que los productos de la descomposición se eliminan del organismo.

Al organizar los grupos de clase, es necesario considerar el estado físico de las personas que desean practicar ejercicios y sus particularidades en relación con la edad, pues los procesos de comportamiento depende en primer lugar del estado funcional del sistema nervioso central y las funciones vegetativas. Con la edad disminuye gradualmente la fuerza, la movilidad y el equilibrio de los procesos de inhibición y de excitación en el sistema nervioso central, se desarrolla inercia de ellos, falla la memoria, y las funciones de la vista el oído y demás analizadores, disminuyen la velocidad de las reacciones y aumenta su período latente. Además las relaciones y los reflejos condicionados se forman y se fijan más lentamente.

La variación del sistema cardiovascular producto de la edad es considerable, las tensiones arteriales máxima y mínima aumentan con los años, por lo general las del pulso. Prueba de esto es que el volumen minuto corazón en las personas de 60 a 80 años oscila entre el 15 y el 20 % inferior a los de edad media, asimismo empeora la función contráctil del músculo cardiaco, los vasos endurecen gradualmente, pierden elasticidad y su luz disminuye, aminora la cantidad total de capilares en funcionamiento y aumenta el ciclo de la circulación sanguínea.

¿Qué pasa cuando la tensión arterial está elevada? ¿Qué síntomas produce? Al inicio la hipertensión arterial muchas veces no da síntomas marcados, sin embargo, puede producir diversas molestias que deberían alertarnos de que algo anda mal. Algunos de los síntomas comunes de la hipertensión arterial aguda incluyen ansiedad, mareos, fatiga y dolores de cabeza. Si la tensión arterial es grave los síntomas pueden incluir confusión, distensión de la visión, náuseas, vómitos, dolor de pecho, respiración entrecortada, zumbidos en los oídos, hemorragia nasal y sudor excesivo. La tensión puede cambiar de un momento a otro, dependiendo de la actividad, estado de ánimo, con cambiar de posición, con ejercicios o durante el sueño. Los individuos con tensión alta, no tienen que ser exageradamente ansiosos, compulsivos o nerviosos. Un hecho muy impactante es que se puede tener la tensión arterial alta y no saberlo, ya que usualmente no presenta síntomas, por eso se llama el enemigo silencioso.

¿Qué es una crisis hipertensiva y cómo se clasifican?

Existen circunstancias específicas donde la hipertensión demanda un tratamiento inmediato, sin el cual se corren grandes riesgos, como es la crisis hipertensiva; esta se presenta con aumento considerable de la tensión arterial generalmente con tensión diastólica superior a 120 mmHg. Las crisis se han clasificado en emergencias o urgencias.

Las emergencias hipertensivas corresponden los estados en los que se producen daños orgánicos graves o progresivos. El daño orgánico se puede manifestar como lección de la retina (hemorragias, exudados y edema de pupila).- situaciones cardíacas (edema pulmonar, isquemia miocárdico o infarto) - alteraciones del sistema nervioso central (cefalea, alteraciones de la conciencia, convulsiones, coma), o alteraciones renales (hematuria, aumento de la creatinina).

Si se desea evitar el riesgo de lesiones permanentes o muerte en estas situaciones, se debe reducir la tensión arterial en una hora como máximo.

Las urgencias hipertensivas son los estados en que el daño orgánico es mínimo o poco evidente, en ellos se dispone de más tiempo para reducir la tensión arterial diastólica hasta 100 o 110 mmHg, hay que evitar una disminución excesiva o muy rápida de la tensión arterial que fomentaría la hipo perfusión cerebral y la insuficiencia coronaria.

Tratamiento de la tensión arterial

  • Tratamiento farmacológico.
  • Tratamiento no farmacológico.
    • Dieta baja de sal y grasas saturadas.
    • Disminuir o eliminar el consumo de alcohol y cafeína.
    • Aumento de la ingestión de potasio.
    • No fumar.
    • Terapia de psicorelajación.
    • Control del paso corporal.
    • Ejercicios físico controlado y clasificado.

Efectos terapéuticos de los ejercicios físicos sobre la tensión arterial

Aunque no existen hasta el momento datos lo suficientemente equívocos sobre la relación casual entre ejercicio físico y tensión arterial, si podemos decir que tras la realización de un ejercicio aeróbico regular, se produce una vaso dilatación periférica, la tensión arterial sistólica, la frecuencia cardiaca y los niveles de catecolamina circulantes descienden en condiciones de reposo. Se conoce que la frecuencia cardiaca suele ser más baja en los individuos que realizan ejercicio físico de forma regular con respecto aquellos que no lo hacen. Los mecanismos a través de los cuales se produce el efecto hipotensor son posiblemente por reducción en la actividad simpática y modificaciones en el sistema renina - angiotensina - aldostesterona (aumenta en el volumen plasmático y aumenta la excreción de sodio). (Kaplan y Martín, 1991)

La frecuencia cardiaca en reposo para las personas que hacen ejercicios es más baja, porque necesitan menos esfuerzo para bombear la sangre. Para prevenir la cardiopatía, la frecuencia de los ejercicios puede ser más importante que su duración.

El ejercicio incluso ayuda a revertir algunos de los efectos del tabaco. Debe enseñarse en especial a los niños a hacer ejercicio cada día, para prevenir la cardiopatía en fases más avanzadas de la vida. Las personas que mantienen un estilo de vida activa tienen el 45 % menos de riesgo de desarrollar enfermedad coronaria que las personas sedentarias y las sedentarias tienen un 35 % más riesgo de presentar hipertensión que los que realizan ejercicios.

Un reciente estudio concluyó que los cambios moderados de la dieta mejoran la concentración de colesterol, y disminuyen por tanto el riesgo de cardiopatía isquémica sólo cuando se sigue también un programa de ejercicio aeróbico.

Los ejercicios aeróbicos regulares (caminar rápido, joggin, natación, bicicleta, aeróbic, y deportes de raqueta) son la mejor forma de realizar ejercicios y disminuir las LDL (colesterol malo), aumentando las HDL (colesterol bueno) puede necesitar un año de ejercicio continuado para mejorar significativamente la concentración de HDL.

El ejercicio aeróbico puede ayudar también a abrir los vasos sanguíneos y en combinación con una dieta adecuada, puede mejorar los factores de la coagulación de la sangre. Quemar al menos 250 calorías al día (el equivalente a 45 minutos de marcha a paso ligero o a 25 minutos de joggin) parece conferir la mejor protección contra la cardiopatía isquémica. Incluso el ejercicio moderado, sin embargo, reduce el riesgo de infarto, paro en términos de elevación de la HDL; cuanto más ejercicio mejor.

Los estudios indican que el ejercicio regular ayuda a mantener las arterias elásticas, incluso en la tercera edad, lo cual mantiene el flujo de sangre adecuado y la presión arterial baja.

Ninguna persona con tensión sanguínea alta debería de comenzar un programa de ejercicios sin consultar antes con un médico. Los estudios han evidenciado que los ejercicios de alta intensidad puede no bajar la tensión arterial de una manera tan eficaz coma el ejercicio moderado. Ejemplo: En un estudio realizado arroja que el ejercicio moderado (correr 4 Km al día) controla la hipertensión tan eficazmente que más de la mitad de los pacientes que estaban siendo tratados con medicamentos para la hipertensión pudieron dejar de tomarlo.

Las personas con hipertensión deben evitar las bebidas con cafeína antes del ejercicio ya que aumentan la frecuencia cardiaca, la carga de trabajo para el corazón y la presión arterial durante la actividad física.

Se considera óptimo realizar ejercicios durante 15 a 60 minutos diarios a una frecuencia cardiaca entre el 70 y el 85 % de la máxima. El trabajo de 45 a 60 minutos diarios de ejercicio o simplemente cualquier actividad física que mantenga la frecuencia cardiaca al 70–85 % de su máximo se considera óptimo.

Estudios realizados en ancianos sugieren que deben practicar ejercicios con la misma frecuencia, pero llegar a un 60-75 % de la FCM. Una forma más informal de indicar la intensidad del ejercicio es mantener un ritmo que haga sudar, pero que permita mantener una conversación con un amigo sin quedar sin respiración. A medida que aumenta la forma física, el ritmo al que puedes llegar se hace más y más rápido.

Los cambios fisiológicos al envejecer.

A medida que las personas envejecen, se producen modificaciones en su estado de salud: se alteran las estructuras y se reducen las funciones de las células y los tejidos de todos los sistemas del organismo. (Larson & Bruce, 1987). Aparecen cambios que afectan la masa metabólica activa, el tamaño y función de los músculos, el VO2 máximo, el sistema esquelético, la respiración, el aparato cardiovascular, los riñones, las glándulas sexuales, los receptores sensoriales, la médula ósea y los glóbulos rojos entre otros.
Estos cambios son progresivos e inevitables, pero se ha demostrado con varias investigaciones que el ritmo de algunos se puede modificar con la actividad física sistemática (Barboza & Alvarado, 1987; Paterson, 1992).

Los beneficios del ejercicio para la persona mayor.

Con ejercicios aeróbicos adecuados, aunque estos se empiezan a la edad de 60 años, se puede incrementar de uno a dos años la esperanza de vida, la independencia funcional, y ayudar a prevenir enfermedades. Se ha encontrado que las dos terceras partes de las personas con más de 60 años, practican de manera irregular alguna actividad física o son totalmente sedentarios. Por causa de la inactividad aparecen los riesgos de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis y la depresión. (Rooney, 1993).
Muchas investigaciones han demostrado que la práctica física regular incrementa la habilidad de un adulto mayor en sus quehaceres diarios, reduce los riesgos de enfermedades crónicas específicas, incluyendo las enfermedades coronarias y baja la tasa de mortalidad (Heath, 1994). Los sistemas más susceptibles al cambio con el ejercicio son: el cardiovascular (modulador de la variabilidad de la frecuencia cardiaca con ejercicio aeróbico), el respiratorio y el inmunológico.

Además se ven beneficiados: la masa metabólica activa, los huesos y músculos, los riñones y los receptores sensoriales. (Barboza & Alvarado, 1997; Albamonte, 1991; Nieman, 1993; De Meersman, 1993).

Se puede mejorar significativamente la calidad de vida de una persona de la tercera edad dándole mayor flexibilidad, fuerza y volumen muscular, movilidad y mayor capacidad funcional aeróbica. (Barry y Eathorne, 1994; Larson & Bruce, 1987; Vandervoort, 1992).

También se ha encontrado que el ejercicio es benéfico para la salud mental en la tercera edad. Dawe y Curran-Smith (1994), Blair y otros (.Bouchard, 1990) encontraron que el ejercicio mejora la autoestima, el autocontrol, el funcionamiento autónomo, los hábitos de sueño, las funciones intelectuales y las relaciones sociales.

Cuando se investigaron los estados de ánimos positivos y negativos y la fatiga de mujeres después de una clase de aeróbicos, se encontró una diferencia significativa entre los estados de ánimos antes y después de la clase: el efecto positivo se incrementó y la fatiga se redujo. (Choi, 1993)

En una revisión de proyectos realizada por el Departamento de psicología de la Universidad Nacional de Australia, se demostró que el ejercicio es un antidepresivo, un antiestrés y mejora los estados de ánimos de las personas que participan en un programa de entrenamiento.

La hipertensión y tercera edad.

Las personas de la tercera edad hipertensos que participaron en un programa de ejercicio físico pudieron demostrar que su nivel de presión arterial logró controlarse y hasta se mejoró. (Lugo, Pascal, Pérez y Noda, 1992)(Strauss, 1991).

En una investigación sobre la presión arterial en reposo de personas mayores con presión arterial normal, los resultados mostraron que los dos grupos de ejercicios, uno de intensidad moderada (70%)/45minutos/3 veces por semana y el otro de alta intensidad (85%)/35 minutos/3 veces por semana aumentaron su consumo máximo de oxígeno trabajando en los tres primeros meses del programa y bajaron su tensión arterial sistólica a los seis meses. (Braith y otros, 1994)

Tomando en cuenta las diferencias de la población de la tercera edad, el Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda un programa de entrenamiento que siga los lineamientos básicos de prescripción de la frecuencia, intensidad, duración y tipo de actividad para un adulto sano, siendo diferente en su aplicación. Un adulto mayor es diferente y tiene mayores limitaciones física-médicas que un participante de edad mediana, por esto la intensidad del programa es menor, mientras la frecuencia y duración se incrementan. El tipo de entrenamiento debe evitar las actividades de alto impacto, además debe permitir progresiones más graduales y mantener una intensidad de un 40% hasta un 85% de la frecuencia cardiaca máxima. Es también importante incluir en el programa un entrenamiento de mantenimiento de la tonicidad y resistencia de los grandes grupos de musculares. (Pollock y otros, 1994).

Metodología

Nuestra investigación es de tipo descriptivo transversal, el período analizado fue de Enero a Abril del 2010.

Este trabajo se realizó en el consejo popular “Poey” Municipio Arroyo Naranjo, se aplicó una encuesta a los integrantes de los 4 círculos de abuelos del consejo, con una matrícula de 124 practicantes del sexo femenino y masculino (población de la investigación). Nos reunimos con ellos para transmitirles el objetivo de la investigación, y que para desarrollar la misma se necesitaba aplicar una encuesta. Esta se aplicó a los 124 practicantes y tuvo el objetivo de determinar un grupo de datos para caracterizar la población y muestra de nuestra investigación.

De todos los entrevistados solo 18 mujeres cumplían los requisitos para proseguir en la investigación, debían estar vinculados a las actividades físicas en los Círculos de abuelos y presentar la HTA como enfermedad única y encontrarse dentro de los grupos de Régimen motor 2, 3 y 4.

Los individuos que componen la muestra tienen una edad promedio de 69 años de edad; de ellas 8 clasificaban en Régimen Motor 4 (Discreta); 8 clasificaban en el Régimen Motor 3 (Moderados); y dos clasificaron en Régimen Motor 2 (severa); todas visitaban a su médico de la familia, y tenían su enfermedad controlada, no tenían vínculo laboral, realizaban actividades sociales, y sobre todo querían participar en el programa.

Métodos y procedimientos

Los métodos utilizados en el nivel teórico fueron­:

Histórico Lógico: Permite identificar los antecedentes relacionados con el objeto de estudio y cuáles son las leyes generales del funcionamiento y desarrollo del fenómeno, para así, considerarlo como un proceso médico – pedagógico.

Analítico – Sintético: Este método permitió una aproximación al referente teórico del tema, ver los elementos que lo conforman por separados, para determinar sus particularidades y conjuntamente mediante la síntesis lograr descubrir relaciones y características generales.

Inductivo–Deductivo: Facilita el razonamiento sobre la problemática, partiendo de lo particular a lo general (inducción), para luego establecer un análisis desde lo general a lo particular (deducción)

Los métodos utilizados en el nivel empírico teórico fueron­:

Análisis de documentos oficiales: Mediante este método indirecto, se pudo constatar la información obtenida de los programas y documentos analizados (Programa de actividades físicas para el tratamiento de la HTA). Lo que nos permitió tener precisión y claridad para la formulación de los objetivos e hipótesis.

Encuesta: Fue aplicada a la muestra antes de la aplicación del programa.

Método Estadístico: Se emplea con el objetivo de procesar los resultados obtenidos y valorar la muestra seleccionada, para eso se basará fundamentalmente en la técnica estadística del cálculo porcentual (%).

Procedimientos para implementar la investigación.

Luego de analizar las características de los sujetos arrojados en la encuesta en cuanto a su enfermedad (hipertensión arterial), para el análisis del diagnóstico y evaluación dado por el facultativo, en cuanto a la clasificación de la HTA, Régimen Motor, tensión máxima o sistólica y tensión mínima o diastólica, peso y talla, se procedió al análisis del programa con el objetivo de definir los contenidos, así como la metodología adecuada para aplicar a la muestra y aplicarlo en el periodo de enero hasta mayo del 2010.

Este programa tiene su base de aplicación a los pacientes hipertensos que no pueden participar de las áreas terapéuticas de la cultura física por sus horarios de trabajo fundamentalmente. En el caso de nuestra investigación se aplica el programa, a los abuelos hipertensos ya señalados anteriormente, además de incluirles ejercicios aerobios de bajo impacto y caminatas.

Aplicación de las pruebas de la investigación.

Los sujetos fueron informados de las características de las 3 pruebas seleccionadas para el estudio, antes de la aplicación del Programa de actividades físicas, con el objetivo de medir algunos índices en cuanto a su estado funcional. Estas pruebas se realizaron en días diferentes, al inicio y final de la investigación.

  • Nivel del Estado Físico.
  • Ortostática.
  • Ruffier.

Como es conocido la frecuencia de pulso en estado de reposo, constituye el más simple y confiable índice de estado funcional, y la adaptación del sistema circulatorio a las cargas físicas, se conoce que en general, las personas con más bajos valores en este índice, poseen un mejor estado funcional cardiovascular y del organismo en general y se adaptan con más rapidez a las cargas físicas.

Existen algunos criterios para la evaluación del mismo como son los expresados por el autor A.F.Siniakov (1987) y otros, que señalan que cifras de frecuencias de pulso en reposo por debajo de 60 puls/min. indican excelente estado funcional del organismo, entre 60 y 74 indican buen estado funcional del organismo, entre 74 y 89 reflejan estado regular o satisfactorio del organismo, mientras que por encima de 90 clasifican el estado funcional del organismo como deficiente.

Otro índice hemodinámico estudiado fue el de tensión arterial media, el cual es considerado uno de los más informativos parámetros de la hemodinámica, este se determina por la fórmula:

Tensión arterial media = tensión mínima + (P. máxima - P. mínima/2)

El nivel del estado físico.

Es un aspecto de gran importancia para la evaluación de la capacidad o aptitud física de cualquier persona. Para determinar este en los círculos de abuelos utilizamos uno publicado de la literatura especializada rusa, elaborado por Pirogova (1987) sobre la base de la experiencia de este trabajo con personas de estas edades en Rusia. Este índice resulta adecuado por su sencillez en cuanto a las medidas que relacionan y sobre todo porque no requiere la aplicación de esfuerzos físicos para determinar el estado físico en estos casos.

Se calcula de la siguiente forma:

NEF = 700 – (3 x Frec. pulso) – (2.5 x PAM) – (2.7 x edad) + (0.28 x peso)
350 - (0.26 x edad) + (0.21 x talla)

La evaluación de la prueba se realiza por medio de los siguientes datos para mujeres.
Bajo 0.157 - 0.260
Bajo Media 0.261 - 0.365
Media 0.366 - 0.475
Sobre Media 0.476 - 0.575
Alta 0.576 - y más

Prueba Ortostática.

A los sujetos se les aplica la prueba ortostática que evalúa la estabilidad del organismo a la variación del cuerpo en el espacio, así como el grado de oxidación sistema neurovegetativo, específicamente del simpático.

La variante de esta prueba activa, consiste en que el examinado pasa de la posición horizontal a la vertical de manera activa, es decir el participante debe ponerse él mismo de pie, la reacción a este cambio de posición del cuerpo se estudia sobre la base del registro de frecuencia cardiaca y la tensión arterial, estos índices se registraron varias veces en la posición horizontal y luego en el transcurso de 10 min. de estar de pie. . se toma el pulso en 10 segacostadoy después de pie

En dependencia de la diferencia del aumento del pulso, de estar en la posición de acostado o de pie es que se realiza la evaluación de la prueba, según la siguiente escala:
Reacción bradicardia > a 5
Reacción normal 5 - 15
Reacción desfavorable 15 - 30
Reacción taquicardia < a 30

La prueba de Ruffier

Es bien conocido que el sistema cardiovascular desempeña un papel fundamental en el transporte de oxígeno a los tejidos y músculos que están trabajando durante la realización de un esfuerza físico, por lo que conociendo la aptitud funcional del mismo se puede juzgar correctamente el nivel de capacidad física del sujeto a estudiar. Tiene la finalidad de evaluar la aptitud del corazón a partir de la reacción vagotónica del sistema neurovegetativo. Esta es una prueba que nos permite detectar sujetos no aptos para la actividad física así como evaluar el aprovechamiento del programa de entrenamiento que estén realizando bajo la indicación médica.

Se inicia la prueba registrando el pulso en reposo (el sujeto debe estar antes de la prueba en un reposo no basal de 5 minutos sentado). Luego se aplica según variante para las personas mayores de 60 años, como carga física la realización de 30 semicuclillas en 60 seg.

Al término de estas carga física se vuelve a registrar el pulso en los primeros 10 seg. del primero y del segundo minuto de la recuperación.

Se aplicará la fórmula siguiente

Ruffier = Pulso en reposo + 6 (p.1 + p.2) -- 200
10

Se evaluará de la siguiente manera: según los diferentes valores se determinará una clasificación por la siguiente escala.
≤ 0= excelente
1 y 5=MB
6 y 10= B
11 y 15=R
+16= mal

Características de las clases de cultura física aplicadas en la investigación.

Las clases se realizaron con una frecuencia de tres veces por semana, con un tiempo de duración de 45 a 60 mín. al inicio hasta 60 a 80 mín. según las etapas, en el horario de la mañana, con el objetivo de que los ejercicios planificados movilicen todos los planos musculares, se les tomaba la tensión arterial antes de comenzar cada clase y no se permitía que los practicantes realizaran ejercicios con una presión arterial por encima de 160 (sistólica) con 100 (diastólica) mmHg. y debían mantener una frecuencia cardiaca de 60 a 80 %. Se tuvo en cuentacomenzar por los ejercicios más sencillos y de fácil ejecución, luego pasar a lo más complejos aumentando gradualmente su intensidad e ir incorporando sucesivamente al trabajo los principales grupos musculares de los brazos, piernas, espalda y abdomen, los ejercicios de bajo Impacto en la Gimnasia aerobia, se planifican días alternos de la Gimnasia Básica

En la aplicación de los ejercicios de bajo impacto en la Tercera Edad se tiene en cuenta las características que diferencian a este grupo, con el objetivo de hacer más amena las clases, elevar su capacidad de trabajo aeróbico y siempre en correspondencia con las particularidades individuales de los practicantes. Entre los ejercicios utilizados están:

  • Marcha en el lugar con desplazamientos.
  • Hot. (Semiflexión de la rodilla elevando talón).
  • Piernas abiertas (flexión y extensión de piernas).
  • Lange (Deslizamiento lateral de las piernas)
  • Knee (sin saltos, elevar las rodillas alternadamente)
  • Touch out (toque afuera, extender la pierna al lateral de forma alternada)
  • Touch in (Toque adentro, sencillo, doble, formando figuras o como enlace con otros elementos.
  • Steep Cross (Paso cruzado, cuenta de 4 tiempos)

Análisis de los resultados.

Análisis de la encuesta al inicio de la investigación.

La encuesta al inicio se les aplicó a los 124 participantes de los Círculos de abuelos. Arrojó como resultado que eran 120 mujeres y 4 hombres, de ellos en edad de 60 a 70 años, 64 practicantes para un 52%, de 71 a 80, 36 practicantes para un 29%, y más de 80, 24 practicantes para un 19%.

De los 124 pacientes encuestados solo 18 para un 14,51 %, cumplían los requisitos para la investigación, de solo tener entre sus enfermedades la HTA y además estar compensados. De ellos es que daremos los datos del resto de las preguntas de la encuesta.

Los individuos que componen la muestra se clasifican en dependencia del régimen Motor, 8 régimen motor 4 (Discreta); 8 en régimen motor 3 (Moderados) y dos en Régimen Motor 2 (severa).

De ellas, 8 llevaban practicando actividad física entre 1 y 5 años, 5, entre 5 y 10 y las otras 5, más de 10 años. Dos de estas practicantes, iban al menos dos veces a la semana a la clase, mientras el resto iba las tres frecuencias semanales y todas consideran que han mejorado sus índices de salud y se sienten bien junto al colectivo con el que realizan las actividades.

Al responder la pregunta tres sobre los motivos que tuvieron para incorporarse al círculo de abuelos, el 66,6% refirió que fue por recomendación médica, un 22,2% fueron motivadas por familiares, 5,5% por amigos y el 5,5% restante por otros motivos.

Quince practicantes, para un 83,3 % prefirieron las clases que tienen ejercicios y juegos recreativos, mientras que el 16,6 % restante, solo prefiere realizar ejercicios en las clases.

Al responder la pregunta de ¿que otras actividades le gustaría realizar en el círculo de abuelos?, 10 practicantes se inclinaron por incluir juegos de mesa, porque plantean que les mantiene la mente en activo, el resto manifestó su interés de realizar otros juegos de desplazamiento, similares a los de las clases.

En relación a la pregunta referida a si trabajaban o no, la respuesta fue que las 18 practicantes a investigar no trabajaban, pero podemos decir que estas personas de la tercera edad aunque no trabajen están incorporados útilmente a la sociedad por las distintas actividades no laborales que realizan en su medio, como; 9 practicantes les gusta buscar el periódico, 16 hacen los mandados, a 6 les gusta realizar visitas, a 8 les gusta ir al cine y 6 prefieren las actividades culturales e ir de paseo con su familia.

Análisis de los resultados de las pruebas del nivel del estado físico, al inicio y al final.

Los resultados de la tabla # 1, representan una mejoría de una medición a otra, tanto de forma cualitativa como de forma cuantitativa, debido a que los practicantes evaluados elevaron su nivel de estado físico. Al realizar la prueba inicial todas las practicantes tuvieron valores inferiores al 0.157 que indica el valor más bajo de evaluación, y al final una sola estuvo por encima de ese valor, pero lo significativo es que todas aumentaron sus valores con respecto al valor inicial.

Tabla #1. Nivel del Estado Físico

Participantes

Inicial

Clasificación

Final

Clasificación

Diferencia

1

0.0195

Bajo

0.0988

Bajo

0.079

2

-0.1774

Bajo

-0.1169

Bajo

0.0605

3

-0.1044

Bajo

-0.0126

Bajo

0.0918

4

-0.1246

Bajo

-0.0899

Bajo

0.0347

5

0.1753

Bajo

0.2293

Bajo

0.0539

6

0.0849

Bajo

0.1123

Bajo

0.0274

7

0.0069

Bajo

0.0966

Bajo

0.0897

8

-0.1119

Bajo

-0.0683

Bajo

0.0436

9

-0.0048

Bajo

0.0511

Bajo

0.0463

10

-0.1769

Bajo

-0.0411

Bajo

0.1358

11

-0.0694

Bajo

0.0261

Bajo

0.0433

12

-0.0148

Bajo

0.044

Bajo

0.0292

13

-0.0007

Bajo

0.034

Bajo

0.0333

14

-0.0303

Bajo

0.0325

Bajo

0.0022

15

-0.1112

Bajo

-0.0285

Bajo

0.0827

16

-0.0219

Bajo

0.0888

Bajo

0.0669

17

-0.0802

Bajo

-0.0348

Bajo

0.0454

18

-0.0341

Bajo

-0.0746

Bajo

0.0405

Análisis de los resultados de la prueba Ortostática, aplicada a los sujetos investigados al inicio y al final de la investigación

La tabla # 2, muestra los resultados de la evaluación de la estabilidad del organismo a la variación del cuerpo en el espacio, así como el grado de oxidación del sistema neurovegetativo especialmente del simpático evidenciando mejorías tanto de forma cualitativa y cuantitativa en los sujetos investigados. La escala de reacción con mayor índice, es la de reacción normal ya que en la primera evaluación tuvo un 44,4% y en la segunda se elevó a un 77,7%, aquí se evidencia que el programa diseñado para el tratamiento de la hipertensión arterial dio resultados positivos, porque elevaron la estabilidad del organismo y la mayoría de los practicantes alcanzaron valores normales en su frecuencia cardiaca.
Tabla # 2. Resultados de la prueba Ortostática aplicada a los sujetos investigados al inicio y al final de la investigación.

Reacción

Inicio (Practicantes)

%

Final (Practicantes)

%

Bradicardia

1

5.5

-

Normal

8

44.4

14

77.7

Desfavorable

8

44.4

2

11.1

Taquicardia

4

22.2

2

11.1

Análisis de los resultados de la prueba de Ruffier, aplicada a los sujetos investigados al inicio y al final de la investigación.

Los valores obtenidos se clasificaron sobre la escala establecida. Se observó una disminución de las pulsaciones en estado de reposo, disminuyó en la primera y segunda medición después del esfuerzo físico. Se observó una mayor resistencia al esfuerzo (carga física) por lo que se puede evaluar de buena la eficiencia cardiaca, ya que los sujetos se adaptaron al nivel de entrenamiento, que trajo consigo una respuesta positiva en el sistema cardiovascular y por tanto mejoraron su aptitud física ante el ejercicio físico.

Fue notoria la flexibilidad y la rapidez, con que lograron realizar en el mismo tiempo, más semicuclillas con menor dificultad.

Todas las practicantes mejoraron su índice de clasificación, de ellas 5 pasaron de bien para muy bien, 2 pasaron de bien para excelente y el 100% tuvo mejorías con esta prueba. (Anexo # 3, tabla ·# 3)

Análisis de los resultados de los valores de tensión arterial, al inicio y al final de la investigación.

Después de recoger todos los datos sobre edad, talla, peso, tensión arterial máxima, mínima y media (Anexo # 2, tabla # 4), analizaremos el comportamiento de la tensión arterial al comenzar y finalizar la investigación. Los valores de tensión arterial, se midieron antes de comenzar cada una de las clases, pero los analizados corresponden a los valores promedios de la 1ra semana, tomados como valores iniciales y los de la última semana de trabajo, tomados como valores finales de la investigación (tabla # 5)

Tabla # 5.

Inicio

Final

Diferencia

P. max

155.7

149

-6.7

P. min

96.8

91.4

- 5.4

PAM

126.3

120.2

-6.1

Todas las practicantes disminuyeron sus valores de tensión máxima, mínima y media (anexo # 2), al comparar los dos momentos, excepto una practicante que mantuvo igual el valor de tensión máxima, pero disminuyó en los otros dos valores.

Podemos señalar que 11 practicantes disminuyeron sus valores de tensión máxima entre 0 y 5 mmhg, otras 5 lo hicieron con los valores entre 6 y 10 y solo 2 lo hicieron con registros superiores a los 10 mmhg. En relación con los valores de tensión mínima, 14 abuelas disminuyeron entre 0 y 5 mmhg, sus valores y las otras 4, lo hicieron con valores que fluctúan entre 6 y 10 mmhg. Con respecto a las diferencias de valores de la tensión arterial media, señalamos que 13 participantes disminuyeron entre 0 y 5 mmhg, otras 3 entre 6 y 10 mmhg y la otras dos por encima de los 10 mmhg. Estos valores son similares a los obtenidos por Romero y colaboradores (2010) al aplicar un programa de Gimnasia musical aerobia para disminuir la obesidad y las cifras de tensión arterial.

Conclusiones

En las evaluaciones realizadas a los sujetos de la muestra investigada del círculo de abuelo del Consejo Popular Poey, municipio Arroyo Naranjo, al cual se le aplicó el Programa de Actividades Físicas para el tratamiento de la Hipertensión Arterial se observó:

  • Una mejoría en el nivel de estado físico, aunque los resultados obtenidos no son tan notorios.
  • Mediante la prueba ortostática se notó la adaptación de los sujetos a la carga física, así como a los cambios bruscos de posición.
  • Se incrementa la eficiencia cardiovascular la cual evalúa de positiva la aptitud del corazón a partir de la reacción vaga tónica del sistema neurovegetativo, en la aplicación de la prueba de Ruffier.
  • La Hipertensión Arterial tuvo un comportamiento favorable, los sujetos no sufrieron aumento ni disminución bruscos en cuanto a la presión arterial, estas fueron mejorando, disminuye la frecuencia cardiaca tanto en reposo como en la ejecución de la actividad física, la disminución que se notó en los sujetos en cuanto a la presión arterial favorece a una reducción de las cifras de tensión sistólica y diastólica,
  • Se obtuvo una disminución consecuente en el tiempo al aplicar las caminatas, ellos lograron aumentar la capacidad de trabajo aeróbico.

Bibliografia

1.- Averoff Ruiz, Ricardo. 1981. Bioquímica de los ejercicios físicos. La Habana, Editorial. Pueblo y Educación 174p.
2.- Averoff Ruiz, R y M. León. Bioquímica de los ejercicios físicos. Material Complementario para el estudio independiente Asignatura: Bioquímica II. Elaborado por: Msc Mayda García Rubio
3.- Alfonso R. A. Alba. Control Médico ISCF Manuel Fajardo
4.- A. Alba. Test de Evaluación funcional en el deporte.
5.- Castañer Herrera, J Francisco y J. Ángel Delgado García: Programa de caminatas como medio de acondicionamiento físico funcional.
6.- Colectivo de autores. 1997. Acta médica hospital clínico-quirúrgico Hermanos Amejeiras. Volumen 7, Numero 1
7.- Cooper Kenneth. 1963. El nuevo aeróbic, Editorial Diana, México 253p.
8.- Fernández Gubieda, M. 1996. El ejercicio terapéutico. Conceptos Básicos. Anátomo-Psicología, Rehabilitación, Madrid.30:385-393
9.- Gyton-Hall. 1998. Tratado de fisiología médica. Fisiología de los deportes. Capt.84 Vol.4 1165p.
10- Mazorra Zamora R. (1984).El envejecimiento y el entrenamiento físico, en el deporte derecho del pueblo.56p.
11- Mazorra Zamora R. 1985. Metabolismo y entrenamiento, en el deporte derecho del pueblo.56p.
12- Mazorra, R. 1986. La actividad física y el envejecimiento. Review, ICSSEP, RDA, en imprenta.
13- Mazorra Zamora R. y col. 1987. Importancia de la actividad física sistemática en la vida moderna, Archivos de medicinas de deporte. Vol. 2.17-28p.
14- Morris B. Millión, Md. 2000. Secretos de la medicina del deporte.2da E. Barcelona.
15- Molins, J. 1996. La resistencia muscular, valoración para aumentarla, Rehabilitación, 30:423-427, Madrid.
16- Rubalcaba Ordaz, L y Santos Cantti Fernández. Salud y Sedentarismo. ED. Pueblo y Educación.
17- Ruiz, A. 1985. Gimnasia Básica. Ed. Pueblo y Educación, La Habana.
18- Ruiz, A. 1991. Metodología de la Enseñanza de la Educación Física. Ed. Pueblo y Educación La Habana.
19- Roberto Álvarez S. y otros. 2001. Temas de Medicina General Integral-Volumen 2. La Habana. Editorial ciencias médicas,
20- Serratosa y Fernández Vaquero. 1997. Tomo de Medicina.
21. Valdés García, B y Colectivo de Autores.. 2000. Programa de Actividad Física para el tratamiento de la Hipertensión Arterial. INDER.
22- Zimkin N. V Cap. XIV, Farfell. Elaborado por: Dr. C. Israel Pacheco García, Msc. Mayda García Rubio, Material digitalizado del texto fisiología humana.

ANEXOS

Anexo # 1
Tabla # 3. Resultados de la Prueba de Ruffier

Participantes

Inicio

Final

Pr

P1

P2

Índice

Clasificación

Pr

P1

P2

Índice

Clasificación

1

12

14

15

4.6

Muy bien

11

12

15

2.8

Muy bien

2

12

13

14

3.4

Muy bien

10

11

11

0.8

Excelente

3

13

15

15

5.8

Bien

11

14

14

3.4

Muy bien

4

13

14

15

5.2

Bien

12

13

13

2.8

Muy bien

5

13

15

16

6.4

Bien

13

15

15

5.8

Bien

6

12

13

15

4.0

Muy bien

12

13

14

3.4

Muy bien

7

14

15

15

6.4

Bien

12

13

14

3.4

Muy bien

8

14

15

16

7.0

Bien

13

14

15

5.2

Bien

9

15

17

17

9.4

Bien

13

15

15

5.2

Bien

10

12

13

14

3.4

Muy bien

11

12

12

1.0

Muy bien

11

16

17

18

10.6

Bien

13

15

16

6.4

Bien

12

15

17

17

9.4

Bien

16

15

16

6.4

Bien

13

16

17

18

10.6

Bien

15

16

17

8.8

Bien

14

13

15

16

6.4

Bien

12

13

14

3.4

Muy bien

15

12

13

16

4.6

Muy bien

10

12

12

0.4

Excelente

16

14

16

16

7.6

Bien

12

13

14

3.4

Muy bien

17

13

14

15

5.2

Bien

11

13

13

2.2

Muy bien

18

13

14

14

4.6

Muy bien

11

13

14

2.8

Muy bien



Anexo. # 2. Planilla de Datos Generales. Tabla # 4

Inicio

Final

No

Edad

FC

Peso

Talla

P max

P min

P:A:M

FC

Peso

Talla

P max

P min

P:A:M

1

63

71

70

1.62

160

105

132

68

70

1.62

155

95

125

2

77

80

60

1.56

162

100

131

75

60

1.56

159

99

129

3

70

80

69

1.70

160

100

130

74

69

1.70

155

95

125

4

73

72

60

1.59

177

100

138

69

60

1.59

170

104

137

5

64

66

60

1.55

140

90

115

60

60

1.55

140

90

115

6

68

60

70

1.56

160

100

130

60

70

1.56

157

96

126

7

60

90

78

1.64

140

90

115

80

78

1.64

140

90

115

8

70

80

69

1.69

162

100

131

76

69

1.69

160

100

130

9

76

72

70

1.65

150

90

120

70

70

1.65

140

90

115

10

74

69

65

1.60

187

110

148

64

65

1.60

168

104

136

11

60

92

59

1.50

142

99

120

83

59

1.50

142

95

118

12

72

77

62

1.60

146

90

118

73

62

1.60

140

90

115

13

75

72

65

1.60

148

90

119

70

65

1.60

145

90

117

14

64

90

72

1.69

140

90

115

83

72

1.69

140

90

115

15

69

80

69

1.69

160

105

132

75

69

1.69

155

100

127

16

61

70

62

1.57

180

100

140

66

62

1.57.

160

100

130

17

75

85

66

1.60

140

90

115

80

68

1.60

140

90

115

18

76

73

64

1.58

150

95

122

70

64

1.58

150

95

122