Utilización de la magnetoterapia en la lumbalgia aguda y crónica


Utilización de la magnetoterapia en la lumbalgia aguda y crónica

Francisco Barrios Marco
Fisioterapeuta

Lo más común es que la lumbalgia aguda aparezca tras la realización de un esfuerzo muscular potente, en el cual la mayor carga de la actividad, la musculatura que se ve afectada por el sobreesfuerzo es la correspondiente a la zona lumbar. Esta sobrecarga también puede generar una lumbalgia aguda en base a movimientos repetitivos que mientras se realizan no producen dolor, sin embargo pasadas unas horas pueda aparecer un dolor muy agudo en la zona implicada.

Comprobamos que siempre asociado al dolor aparece una impotencia funcional elevada, que puede ir desde no tener más remedio que caminar lentamente o moverse con mucho cuidado hasta no poder moverse y tener que permanecer en reposo completo. En todo caso siempre habrá algún tipo de movimiento que va a producir un dolor intenso, el paciente se adaptará ello buscando posiciones antálgicas de forma que el dolor en movimiento o en reposo se vea muy reducido.

Si vemos que el paciente sufre a menudo de episodios de lumbalgia aguda debemos sospechar que posiblemente haya tras las mismas una patología más compleja que se muestra al realizar esfuerzos elevados o moderados que afectan a la zona lumbar. Así que ante todo en casos de repetición necesitaremos un diagnóstico de calidad.

Si a partir de ciertas edades y con la práctica del deporte aparecen a menudo episodios de lumbalgia aguda, observaremos como sucede fundamentalmente en aquellos deportes que someten al paciente a grandes y bruscas aceleraciones y deceleraciones, lo cual nos plantearía aconsejar la realización de actividades deportivas que impliquen movimientos cíclicos en lugar de a cíclicos con grandes cambios de dirección y velocidad.

El lumbalgia crónica implica como síntoma esencial un dolor sordo, más o menos intenso que se mantiene en el tiempo que no parece ceder ante prácticamente cualquier tipo de tratamiento, es un dolor molesto se presenta de forma continua y de forma más insidiosa cuando requerimos un movimiento activo de la zona lumbar, ligeros esfuerzos pueden aumentar el dolor, una flexión o una simple rotación lumbar, e incluso el dolor se mantiene en situación de reposo.

La artrosis es una patología que implica un desgaste articular y que con el paso del tiempo nos afecta a todos, debido a que la zona lumbar soporta una gran parte del peso del cuerpo es lógico suponer que va ser un lugar predilecto en el que se mostrarán los efectos de la artrosis.

Podemos asegurar que la lumboartrosis es la causante del mayor porcentaje de las lumbalgias crónicas que padece la especie humana, el proceso de envejecimiento, el desgaste, la degeneración de los tejidos afecta a las vértebras y a su entorno, parece un dolor crónico, confuso en el sentido de su gran complejidad ya que no existe sólo una causa que lo desencadene, junto al proceso de deterioro articular aparecen compresiones sobre el tejido nervioso, las posturas antálgicas afectan y cronifican aún más la patología (suponen una adaptación a algo a lo que no tendríamos que adaptarnos, si se mantienen en el tiempo empeorará el pronóstico), la falta de ejercicio debilita la musculatura y todo ello unido agrava la evolución prevista.

En realidad la prevención es lo más eficaz, realizar un ejercicio físico sin déficit de oxígeno, mejorar la circulación nivel general, fortalecer la musculatura, realización de ejercicios para mejorar la fuerza de toda la cintura abdominal, un ejercicio terapéutico ordenado y completo dirigido por un fisioterapeuta especializado en la patología de la espalda nos permitirá mantenernos en mejores condiciones evitar en gran parte todas las molestias y secuelas que proceden tanto de la lumbalgia aguda como de la crónica.

MAGNETOTERAPIA EN LA ZONA LUMBAR.

La magnetoterapia de baja frecuencia es muy eficaz en procesos inflamatorios y dolorosos, con un equipo con registro sanitario de calidad podremos tratar tanto la lumbalgia aguda como la crónica utilizando una frecuencia  entre 50  y 60 Hz y una duración aproximada de tratamiento de 45 minutos en el caso de lumbalgias crónicas y con frecuencias inferiores del orden de los 25 Hz en las lumbalgias agudas. Los solenoides para la aplicación de la magnetoterapia se encuentran dentro de una funda bicolor, colocaremos el lado de la misma con el color verde (u otro color siguiendo las directrices del fabricante) en dirección a la zona lumbar para tratar la lumbalgia, procurando un buen contacto con la piel y quede justo en la zona en que notamos las molestias.

Los equipos domiciliarios llevan programados el tiempo de tratamiento y la intensidad que pueden ser modificados por el fisioterapeuta conforme evoluciona la patología tratada.

La magnetoterapia tiene una gran utilidad demostrada; pero requiere para un óptimo resultado  de una aplicación diaria y como sugerencia al menos 20 sesiones de tratamiento.

TÉCNICAS DE RELAJACIÓN

Esta patología suele conllevar una contractura muscular refleja que resulta a su vez dolorosa y limitante, además frecuentemente provoca alteraciones en el descanso nocturno por lo que es difícil conciliar el sueño y muchas veces el paciente se despierta por el dolor. Por todo ello se recomienda practicar relajación antes de dormirse o cuando las molestias han interrumpido el descanso.

¿CUALES SON LOS EFECTOS MÁS IMPORTANTES DE LA MAGNETOTERAPIA TANTO EN LA LUMBALGIA COMO EN LA CRÓNICA?

La magnetoterapia de baja frecuencia y alta potencia tiene más que demostrados sus efectos potentemente relajantes actuando con eficacia tanto sobre la musculatura de fibra lisa como sobre la estriada, la aplicación de la magnetoterapia pulsátil sobre el tejido afectado va a provocar un aumento del riego sanguíneo y con él un ligero aumento de la temperatura local,  la elevación de temperatura y la hiperemia actuando en conjunto obtendrán un eficaz efecto antiinflamatorio con el uso a largo plazo de la magnetoterapia, disminuir la inflamación siempre implica liberar de una presión mecánica a la que se ven sometidos los tejidos y las terminaciones nerviosas, cuando la inflamación disminuye la presión cede y la recuperación y mantenimiento de una homeostasia local se ve favorecida.

El aumento del riego sanguíneo permite desplazar del territorio afectado sustancias nociceptivas como bradiquinina, serotonina, histamina, sustancia P, radicales libres, etc. cuando desaparecen o su concentración disminuye el tejido nervioso nociceptivo deja de enviar señales constantes de dolor al sistema nervioso central.

Además el potente efecto de osteogénesis que aporta la magnetoterapia en cierto modo nos permite reforzar las estructuras óseas tratadas, al mejorar la densidad del tejido óseo podemos evitar el empeoramiento de la patología.

Categorías: