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Acciones fisiológicas de las corrientes de alta frecuencia.

Acción térmica.

La acción más notable de la diatermia es la elevación de temperatura en los tejidos atravesados por la corriente. La elevación de la temperatura dependerá de la intensidad de la corriente y de la resistencia particular que ofrece cada tejido al paso de la misma.

Siempre que utilicemos corrientes de alta frecuencia diatérmicas hemos de tener en mente que cada uno de los tejidos del cuerpo va a ofrecer una resistencia específica, por otro lado si aplicamos una placa pasiva en contacto con la piel y el electrodo activo aislado se va producir un efecto de calentamiento capacitivo, debido al efecto condensador por el que vamos a actuar generando una fuerza electromotriz que actuará a nivel celular produciendo otros efectos además de la conocida elevación de la temperatura.

En cuanto una zona del cuerpo aumenta de temperatura el sistema neurovegetativo lo detecta y provoca una elevación del riego sanguíneo orientada a restaurar el equilibrio térmico. El aumento de la circulación de la sangre provocará toda una serie de efectos positivos sobre el tejido que estamos tratando, entre otros: aumento del nivel de oxígeno, disminución del anhídrido carbónico, barrido de los desechos, aporte de nutrientes. Actuará asimismo dispersando el calor en los territorios vecinos.

Como regla general podemos observar que se producirá una sensación térmica más elevada en aquellas zonas del cuerpo en las que el contenido de agua sea mayor, por lo tanto en zonas mejor regadas por la circulación y con una mayor hidratación el aumento de temperatura será mayor que en zonas con un menor riego sanguíneo, con poco contenido hídrico. Es posible percibir que en zonas en las que el tejido óseo se encuentra muy superficial la sensación térmica es elevada, debido a su dificultad para lograr un enfriamiento efectivo, al tener un menor riego que otros tejidos.

En cierto modo este tipo específico de aplicación de termoterapia profunda, sería lo más parecido que podemos encontrar a la producción natural de calor por medio de la fiebre, así que con la diatermia podemos obtener todos los beneficios terapéuticos que aporta el estado de fiebre local sin sus inconvenientes.

En todo caso procuraremos obtener este estado de fiebre local sin que se produzca una sudoración en placa pasiva o bajo el electrodo activo, comunicando al paciente que para obtener un buen resultado nos ha de avisar si percibe una temperatura molesta. Si el calor es excesivo corremos el riesgo de que se produzca una vasoconstricción paradójica, en cuyo caso los resultados no serán los que deseamos.

Siempre habremos de ajustar la duración del tratamiento en relación al objetivo que perseguimos, a la percepción que el paciente tiene del mismo y a las respuestas que nosotros mismos podemos observar en los tejidos.
En casos de patologías agudas la duración del tratamiento será larga y con intensidades muy bajas, de tal modo que el paciente nos transmitirá que no percibe elevación de la temperatura. Estamos hablando de un grado I de percepción del calor y tiempos de tratamiento entre 45 minutos y una hora.

Un grado II supone una sensación térmica muy ligera, con tiempos de tratamiento entre 25 y 35 minutos.

Un grado III implica un calentamiento más elevado aunque perfectamente soportable, con una duración del mismo entre 15 y 20 minutos.

El grado IV supone alcanzar una sensación térmica muy elevada, en pocos minutos nos llevará a desencadenar vasoconstricción paradójica y sudoración. No sobrepasar los 10 minutos de tratamiento y en ningún caso continuar si el paciente nos indica molestias debido al calor.

Acción sobre el sistema circulatorio

El calor generado por la diatermia disminuye el tono de los vasos sanguíneos, lo cual produce una dilatación de los mismos, haciendo que aumente el flujo de sangre en los tejidos en que se ha provocado una hiperemia. También se producirá una activación de la circulación linfática. En cuanto a si la diatermia tiene un efecto hípertensor o hipotensor, considerando el efecto de la temperatura sobre la presión del riego sanguíneo sería de esperar que tuviera siempre un efecto hipotensor, sin embargo la acción de la diatermia parece conducirnos a un estado de normalización de la tensión, en personas hipotensas elevarías ligeramente la tensión y en las hipertensas es posible percibir como ésta tensión desciende levemente.

En personas con patologías circulatorias es preciso estar atentos a los efectos que pueda producir la hipertermia, observando  la tensión antes y después del tratamiento, incluso si es necesario durante el mismo.

Es posible observar también durante el tratamiento una elevación del ritmo respiratorio y de la frecuencia cardiaca, más notorio cuando más elevada es la intensidad y más prolongado el tratamiento.

Acción analgésica

La alta frecuencia capacitiva tiene un potente efecto analgésico que se manifiesta en muchas ocasiones de modo inmediato durante el tratamiento o poco después del mismo. Es indudable que el calor generado va a producir un efecto calmante siempre que la aplicación no sea muy breve en el tiempo o de escasa intensidad, al elevar la temperatura del nervio se dificulta la conducción de la señal, el calor generado inhibe las fibras que conducen el dolor dificultando la percepción del mismo.
Sin embargo no podemos considerar que el calor sea el único responsable de un efecto sedante, ya que en muchas ocasiones el paciente nos transmite un alivio del dolor muy significativo trabajando con intensidades bajas mantenidas en el tiempo. Es indudable que el efecto electromagnético inducido por la diatermia tiene una capacidad antálgica más allá del puro efecto térmico.

El calor, el campo electromagnético y el paso de corriente eléctrica con la técnica resistiva conforman un conglomerado que facilita actuar sobre el síntoma dolor e incluso llegar a relajar musculatura profunda la que no es posible acceder de ningún otro modo.

Esta acción compleja de la diatermia – diatermia nos permite aplicaciones muy efectivas en el mundo del deporte, favoreciendo una recuperación mucho más rápida tras el entrenamiento e incluso actuar sobre la capacidad de la diatermia para disminuir  los niveles de ácido láctico permitiendo mantener cotas de entrenamiento y competición muy por encima de lo común. La diatermia es un instrumento muy importante de recuperación que se debe tener en cuenta en el caso de los deportistas de alto rendimiento.

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