Subir

Diatermia capacitiva y resistiva en la artritis I

Diatermia capacitiva y resistiva en la artritis I

AUTOR:
Francisco Barrios Marco.
Fisioterapeuta.

Diatermia capacitiva y resistiva en la artritisYa a principios del siglo XX, tan lejos como en 1908, se presentaban los primeros casos en los que la diatermia capacitiva demostraba su eficacia en el tratamiento de varios tipos de artritis agudas y subagudas. Con los equipos de Zeyneck el profesor Ortner de Insbruck trató una decena de casos de artritis, tras ello realizó un comunicado en que explicaba ampliamente la evidencia de resultados positivos en todos los pacientes tratados.

Definición de Artritis.

La artritis es una patología crónica de carácter inflamatorio y degenerativo, el cartílago de la articulación o articulaciones afectadas sufren un proceso de inflamación, posteriormente degenera y aparece un desgaste que dificulta la función de amortiguación.

Existen muchos tipos de artritis al igual que múltiples causas que pueden ser su origen: procesos infecciosos y autoinmunes, patologías traumáticas incluso las que han venido en denominarse artritis por micro cristales, todas ellas son capaces de producir niveles altos de incapacidad y dolor.

Vamos a encontrarnos muy a menudo casos de artritis en las articulaciones de las manos, aunque sabemos muy bien que este específico proceso de desgaste lo podemos encontrar en cualquier otro lugar del cuerpo, siempre de forma más dolorosa y agresiva en aquellas articulaciones que han de soportar un esfuerzo importante.

Las articulaciones aquejadas de artritis se muestran inflamadas, precisamente esa inflamación va a dificultar el movimiento, la limitación del recorrido articular estándar, en mayor o menor grado, va a dificultar la nutrición de los tejidos afectados y con ello a complicar un paso más la evolución de la patología. El riego sanguíneo se ve afectado por el proceso inflamatorio, la micro circulación encuentra resistencia debido a la presión positiva local, de este modo los procesos degenerativos se aceleran.

Siempre es preciso disponer de un diagnóstico ajustado a la realidad. La mayor parte de los casos se habrá de dejar reposar las articulaciones afectadas, ya que si se actúa forzando los movimientos se contribuirá a elevar la presión en el interior de las articulaciónes y se amplificaran los efectos negativos, forzar nos conducirá a provocar más derrame, limitación articular y siempre agravará el síntoma dolor.

Artritis reumatoide

La artritis reumatoide es una patología de carácter autoinmune, lo cual implica que el sistema inmunitario de quien la padece ataca erróneamente tejido propio y sano. Es una patología crónica que cursa con inflamación de las articulaciones afectadas, genera dolor y produce deformidad. La membrana que recubre la articulación se inflama, aparece una falta de flexibilidad, hay limitación de la amplitud articular e incapacidad funcional.

Las rodillas, las manos, los pies, codos y caderas forman parte de las zonas del cuerpo más afectadas por esta patología. Siempre requiere tratamiento médico y de fisioterapia, en caso contrario evolucionará afectando de forma más rápida y agresiva al hueso, tendón y ligamentos, con todo ello se establecerá una deformidad que limitará la movilidad y la calidad de vida del paciente.

Forma parte esencial del tratamiento establecer toda una serie de ejercicios activos individualizados que habrán de ser enseñados al paciente para que éste realice en su propio hogar, manteniendo de este modo y con las mínimas molestias posibles la calidad de sus articulaciones y el mayor rango de movimiento.

Tratamiento con diatermia:

Aplicación de los electrodos con la técnica capacitiva. Iremos deslizando el electrodo capacitivo sobre toda la zona afectada por la artritis, realizaremos movimientos de tipo circular mientras mantenemos una presión similar a la que hacemos con una goma de borrar. El tamaño del electrodo usado se adaptará al tamaño de la articulación a tratar.

Colocación de la placa pasiva. Según los casos podremos aplicarla de forma coplanar o transversal, en articulaciones pequeñas puede resultar indiferente, en articulaciones tales como una rodilla es aconsejable colocar la placa pasiva transversalmente.

Intensidad de la aplicación. Es recomendable realizar siempre el tratamiento en periodo subagudo, con una intensidad moderada en la que se perciba el calor con claridad pero no resulte molesto. Pasados unos minutos podemos elevar la intensidad ligeramente, siempre que el paciente no nos refiera en momento alguno sensación térmica molesta.

Duración del tratamiento. Dependerá de la superficie a tratar y del tamaño de los electrodos que usemos, en articulaciones pequeñas con 5 minutos puede ser más que suficiente, en una rodilla u hombro oscilará entre 10-15 minutos mínimo.

Observaciones: hay zonas del cuerpo, tal como las articulaciónes metacarpo falángicas, en las que el tejido óseo muestra protuberancias, en ellas hay que tener mucho cuidado y trabajar con intensidades un poco más suaves ya que al presentar irregularidades el acoplamiento del electrodo con la piel no suele ser óptimo pudiendo aparecer sensaciones de calor excesivo, es por ello que en estos territorios procuraremos siempre colocar un poco más de crema y manipular el electrodo con toda nuestra atención.

Aplicación de los electrodos con la técnica resistiva.

Procuraremos aplicar el electrodo resistivo sobre los puntos en los que el paciente nos refiere un mayor dolor en la articulación afectada. El tamaño del electrodo estará en relación a la articulación que vayamos a tratar, lo más común será que utilicemos el electrodo pequeño o mediano, de 30 o 50 mm.

Colocación de la placa pasiva. Nos sucederá lo mismo que con la aplicación de la técnica capacitiva, en pequeñas articulaciones nos puede resultar útil la aplicación transversal o la coplanar, en grandes articulaciones como la rodilla, el codo o el hombro nos resultará más eficaz la aplicación transversal.

Intensidad de la aplicación. El paciente deberá percibir una sensación térmica clara desde el comienzo de la sesión, podremos elevarla mientras el paciente la perciba como agradable, aplicando el electrodo en los puntos en los cuales el paciente nos indica que su artritis se manifiesta con más dolor.

Duración de la sesión de tratamiento: en superficies pequeñas como una mano o un codo el tiempo aproximado de aplicación oscilará entre los cinco y 10 minutos, en articulaciones mayores tales como una rodilla o cadera lo recomendable será de 15 minutos en adelante.

Tratamientos complementarios

Existen una serie de tratamientos complementarios que el paciente puede utilizar en su domicilio, si su fisioterapeuta le instruye la aplicación de estas técnicas sencillas puede complementar con eficacia el tratamiento esencial de diatermia capacitiva y resistiva que se aplica en el centro de fisioterapia.

TENS.

El Tens es un buen aliado ya que ayudará a reducir la sensación dolorosa y en ocasiones podremos percibir que tiene un ligero efecto antiinflamatorio, ambas consecuencias del tratamiento nos interesan. Enseñaremos al paciente a trabajar con intensidades medias para evitar sensaciones molestas y tensiones innecesarias. Es recomendable usar un Tens de tipo relajante, de efecto vascular, con una frecuencia baja, una intensidad baja o media y con una duración de entre 30 y 40 minutos.

MAGNETOTERAPIA. La magnetoterapia de baja frecuencia es una de las técnicas de electroterapia más eficaces en procesos inflamatorios crónicos, la artritis entra por definición dentro de uno de los rangos de mayor éxito de aplicación de la magnetoterapia. Los equipos actuales son económicos y potentes, es muy sencillo programarlos y enseñar a nuestros pacientes a utilizarlos una vez al día utilzando una frecuencia aproximada de entre 25 y 50 Hz y una duración de tratamiento de alrededor de 45 minutos.

Adjuntamos para más información enlace al Aula Virtual de Diatermia de Efisioterapia:https://www.efisioterapia.net/tienda/diatermia/index.php