ELECTROTERAPIA DE ALTA FRECUENCIA. DIATERMIA CAPACITIVA Y RESISTIVA


ELECTROTERAPIA DE ALTA FRECUENCIA. DIATERMIA CAPACITIVA Y RESISTIVA

AUTOR:
Francisco Barrios Marco.
Fisioterapeuta.

Diatermia capacitiva y resistiva En todos los casos nos referimos siempre a equipos de diatermia capacitiva y resistiva ya que son técnicas complementarias y un equipo que disponga de una sola de las dos técnicas queda de por sí limitado, si sólo dispone de resistiva no podremos obtener los potentes efectos que la técnica capacitiva nos ofrece en relación a tejidos muy bien hidratados. En el caso de disponer de un equipo con sólo la técnica capacitiva nos podemos encontrar  con que el resultado en relación a patologías que afectan al tejido óseo, ligamentos o tendones no alcanzan los resultados esperados.

En el siglo XIX Arséne D´Arsonval demostró que el riesgo de electrocución al someterse al paso de una corriente eléctrica disminuía conforme aumentaba la frecuencia. También observó que el tejido al ser atravesado por corrientes de alta frecuencia se calentaba.

D´Arsonval suponía que el paso de la corriente eléctrica de alta frecuencia era el principal agente terapéutico y consideraba el efecto térmico como un efecto colateral sin mayor significado. Con el paso del tiempo investigadores como Zeynek y Nagelschmidt demostraron que el principal agente terapéutico al aplicar corrientes de alta frecuencia al organismo era precisamente el aumento de temperatura en profundidad, por ello  la técnica pasó a llamarse en su tiempo endotermia y posteriormente diatermia en sus dos modalidades capacitiva y resistiva.

Nicola tesla por medio de sus trabajos sobre las corrientes de alta frecuencia pone a disposición de investigadores posteriores los medios para generar este tipo de corrientes,  la alta frecuencia diatérmica se ha convertido en la actualidad en el estándar para la aplicación de calor profundo en el cuerpo humano.

Las ventajas de las corrientes de alta frecuencia terapéuticas son múltiples: no generan una estimulación motora sobre el tejido muscular en que se aplican, no producen efectos electrolíticos indeseables y además calientan en profundidad el tejido que deseamos tratar. Con las corrientes de baja frecuencia podemos evitar el efecto electrolítico pero estimulan el sistema nervioso periférico y son incapaces de producir un calentamiento efectivo.
Cuando realizamos un tratamiento con diatermia capacitiva el tejido del paciente actúa en cierto modo como dieléctrico, al estar el electrodo activo aislado y el pasivo en contacto con la piel, cuando damos potencia se produce un efecto condensador responsable de generar  una fuerza electromotriz en la profundidad de los tejidos, dicho efecto es la causa  de la transformación de  un tipo de corriente electromagnética en otro dentro de la banda de los infrarrojos debido a la fricción interna producida por el movimiento inducido por el campo electromagnético.

El potente campo que se establece entre el electrodo activo y la placa pasiva se percibirá como calor más intenso justo en el territorio próximo al electrodo capacitivo activo, al ser éste más pequeño  la densidad de corriente será mayor justo bajo su superficie y las líneas de corriente se abrirán paso hacia el electrodo pasivo, podemos decir que las líneas de flujo se separarán para dirigirse hacia electrodo metálico de mayor tamaño y es por ello que en el electrodo pasivo apenas se apreciará sensación térmica.

Si  el paciente nos indica que percibe una sensación intensa de calor en el electrodo pasivo procuraremos ajustar mejor el contacto y si fuera preciso añadir un poco de gel para mejorar la conductividad.
Por hacer más comprensible lo que sucede podemos decir que ocurre algo similar a cuando utilizamos corrientes galvánicas, siempre se percibirá con mayor intensidad el paso de la corriente galvánica en el electrodo de menor tamaño, aunque ambos electrodos estén sometidos a la misma cantidad de energía. En el caso en que ambos electrodos fueran del mismo tamaño la percepción del paso de la corriente sería prácticamente idéntica teniendo en cuenta las variaciones que implica el que los tejidos bajo un electrodo y el otro no son iguales y por tanto aunque la cantidad de energía aplicada sea la misma la sensación será  distinta.

Aunque los equipos de diatermia capacitiva y resistiva en la actualidad han mejorado mucho técnicamente su eficacia se logra exactamente del mismo modo que con los equipos primitivos, Zeinek trataba a sus pacientes con artritis a principios del siglo XX con rudimentarios equipos de diatermia logrando los mismos cambios fisiológicos que nosotros deseamos para nuestros pacientes.

Efectos fisiológicos fundamentales de la diatermia capacitiva y resistiva.

  • Elevación de la temperatura en la profundidad los tejidos.
  • Analgesia tanto por elevación del umbral del dolor debido a la mayor presencia endorfinas como al bloqueo de la sensación por el aumento de temperatura.
  • Vasodilatación y por tanto aumento del flujo sanguíneo sobre el territorio tratado.
  • Efecto relajante.
  • Efecto antiinflamatorio tanto por el aumento del drenaje como por el efecto trófico.

La combinación de los diversos efectos fisiológicos de la diatermia sobre el organismo nos permite actuar en multitud de patologías dentro del campo traumatológico, deportivo, traumatológico, etc., Aunque son multitud las patologías o en las que podemos actuar cabe destacar especialmente las que tienen que ver con patologías de la espalda tan comunes como la lumbalgia, ciática, hernias discales, en cierto modo lo que nos resulta difícil es encontrar algún tipo de patología en la que no podamos obtener un tratamiento eficaz pudiendo generar un estado de fiebre controlado a voluntad justo en el territorio que deseamos tratar para lograr los cambios fisiológicos que deseamos.

Adjuntamos para más información enlace al Aula Virtual de Diatermia de Efisioterapia:https://www.efisioterapia.net/tienda/diatermia/index.php

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