Cicatrización

Descubre el fascinante proceso de cicatrización del cuerpo humano. Exploramos sus 4 fases y te desvelamos cómo puedes identificar problemas en la cicatrización. ¿Sabías que la fisioterapia también puede ayudarte con las cicatrices?

Cicatrización
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14/01/2019 | Actualizado: 01/03/2024 14/01/2019
  1. ¿Qué es la cicatrización y por qué es importante?
    1. Fases de la cicatrización
      1. 1. Hemostasia o coagulación
      2. 2. Inflamación o fase defensiva
      3. 3. Proliferación
      4. 4. Maduración o remodelación
  2. Causas comunes de problemas en la cicatrización
  3. Síntomas de una cicatrización anormal
    1. ¿Cómo identificar problemas en el proceso de cicatrización?
  4. Fisioterapia y cicatrización
    1. Tratamiento de la cicatrización con magnetoterapia

El cuerpo humano tiene un increíble poder de sanación. Cada vez que te lastimas o sufres una herida, tu organismo pone en marcha un proceso de cicatrización para reparar y regenerar los tejidos dañados.

Todos lo hemos experimentado, pero es probable que aún no conozcas cómo funciona.

Por eso, en este artículo te explicamos en qué consiste, cuáles son las fases de la cicatrización y cómo acelerar su proceso con magnetoterapia.

¡Acompáñanos!

¿Qué es la cicatrización y por qué es importante?

Su importancia es obvia, ¿verdad? Los procesos de cicatrización o la generación de cicatrices son una respuesta natural del organismo frente a una lesión de la piel. En ese momento, se pone en marcha un mecanismo que estimula el crecimiento del tejido fibrilar para cubrir la herida y protegerla de agentes externos.

Este es el motivo por el que adquiere un aspecto diferente al del resto de la piel.

Fases de la cicatrización

Cuando la piel se lesiona, se produce una cascada de cicatrización para reparar los tejidos que se divide en 4 fases superpuestas:

1. Hemostasia o coagulación

Es la primera fase y su objetivo es detener la hemorragia, lo que se consigue cuando la sangre pasa de un estado líquido a gel (coágulo). Para ello, el cuerpo activa el sistema de reparación de emergencia o de coagulación de la sangre.

La primera respuesta es una vasoconstricción refleja que evita el drenaje del líquido sanguíneo y, luego, comienza a formarse el coágulo.

Durante la coagulación se produce la activación, adhesión y agregación plaquetaria. Además, la enzima trombina se encarga de formar una especie de malla de fibrina.

2. Inflamación o fase defensiva

Superada la primera etapa, hay que destruir bacterias y eliminar residuos. Así, se prepara el lecho de la herida para que pueda crecer un nuevo tejido.

Esta etapa da comienzo cuando los neutrófilos (un tipo de glóbulos blancos) acceden a la herida para deshacerse de las bacterias. Actúan entre 24 y 48 horas tras la lesión y al cabo de 3 días comienza a reducir su población. Conforme desaparecen, los macrófagos se encargan de limpiar el resto de agentes nocivos.

A su vez, estas células secretan proteínas y factores de crecimiento que atraen a las células del sistema inmune a la herida, las cuales facilitan su reparación.

El tiempo estimado para la fase defensiva es entre 4 y 6 días y, durante ella, puedes notar dolor, enrojecimiento de la piel, edema y calor.

3. Proliferación

Llegados a este punto, los objetivos en la herida son:

  • Regenerar el tejido.
    La granulación que se produce es brillante y de un color rojo intenso que llena el lecho de la herida de tejido conjuntivo y nuevos vasos sanguíneos.

  • Contraer los márgenes.
    Se produce la contracción de los márgenes de la herida, tirando hacia el centro de esta y consiguiendo su cierre.

  • Epitelización o cubrición.
    Los queratinocitos regeneran la barrera contra la infección cubriendo la herida con nuevo epitelio.
    Esta tercera fase tiene una duración de hasta 2 semanas.

Etapas de curación en el proceso de cicatrización

4. Maduración o remodelación

Ahora llega el momento de que el tejido adquiera mayor fuerza y flexibilidad.

Las fibras de colágeno se reorganizan, el tejido se regenera, madura y aumenta la resistencia a la tensión. No obstante, la fuerza máxima se limita al 80 % de la resistencia previa a la lesión.

En función de la gravedad y profundidad de la herida, esta fase puede prolongarse de 3 semanas a 2 años.

El proceso de cicatrización es automático, ya que el cuerpo lo hace por sí mismo sin ningún tipo de ayuda. Sin embargo, ciertos factores locales y sistémicos como la humedad, una posible infección, la edad y la nutrición pueden ralentizarlo.

Y, del mismo modo, se puede favorecer las condiciones para su aceleración. La magnetoterapia, como te explicamos más abajo, es de gran ayuda.

Causas comunes de problemas en la cicatrización

El proceso de cicatrización se da tras desgarros, llagas, quemaduras o cortes de la piel y, por tanto, también tras intervenciones quirúrgicas.

Aunque es un proceso que se da de manera automática, existen diferentes razones por las que una herida puede tener problemas para cicatrizar:

  • No se realiza una buena limpieza de la herida, lo que hace que queden cuerpos extraños en ella (pedazos de vidrio, astillas…).
  • La herida se debe a la mordedura de otra persona o de un animal.
  • Determinados fármacos pueden retrasar el proceso normal de cicatrización.
  • La edad también afecta. Cuanto mayores somos, peor cicatrizamos.
  • Padecer una patología sistémica como la diabetes o una enfermedad vascular ralentiza la cicatrización.

Síntomas de una cicatrización anormal

Durante este proceso, la herida adquiere una tonalidad y textura diferentes a las del resto de la piel. Además, se observa inflamación o hinchazón y especial sensibilidad o dolor en la zona. Poco a poco, la sangre coagulada creará la característica costra que protegerá la herida.

Pero esto solo es la teoría y lo que sucede si todo va bien. En la práctica, las heridas pueden infectarse o tener problemas para seguir el proceso normal, lo que les impedirá sanar correctamente. Si esto te sucede, debes estar vigilante para evitar que la situación empeore o, incluso, se propague por el cuerpo.

¿Cómo identificar problemas en el proceso de cicatrización?

Los signos y síntomas con los que detectar que una herida no cicatriza bien son:

  • Dolor.
  • Fiebre.
  • Secreción amarillenta.
  • Mal olor.
  • Enrojecimiento e hinchazón.
  • Cambio en el tamaño de la herida.

Fisioterapia y cicatrización

La fisioterapia en la cicatrización tiene un efecto muy interesante. Las técnicas que se utilizan pretenden mejorar tanto la vascularización como la elasticidad y evitar las retracciones, fibrosis y adherencias. Estas, a largo plazo, pueden producir dolor o limitar el movimiento.

Una cicatriz se puede empezar a tratar en fisioterapia desde que se retiran los puntos o las grapas. Es más, cuanto antes se comience el tratamiento, mayores serán las posibilidades de que el proceso cicatricial sea un éxito.

Cicatriz con puntos

Aunque es importante tratar cualquier tipo de cicatriz, en las episiotomías y cesáreas hay que prestar gran atención. Aquí es esencial evitar las fibrosis y adherencias, pues pueden debilitar el suelo pélvico, provocar dolor en las relaciones o limitar el movimiento.

Las técnicas habituales que se suelen emplear son:

  • Diatermia.
  • Ventosas.
  • Punción seca.
  • Técnicas de liberación miofascial.
  • Kinesiotaping o crosstape.
  • Masaje transverso profundo y superficial.
  • Magnetoterapia.

Tratamiento de la cicatrización con magnetoterapia

Como hemos explicado, los procesos de cicatrización son biológicos, pero es posible facilitar el proceso. Para ello, bastaría con tener una correcta limpieza y desinfección del área lesionada y aplicar pomadas cicatrizantes.

En este sentido, también es posible tratar una cicatriz con magnetoterapia. Esta técnica puede acelerar el proceso natural gracias a su efecto de regeneración de los tejidos y aumento de riego sanguíneo en la zona.

Esto contribuye a aumentar el número de glóbulos rojos que aportan colágeno, oxígeno y nutrientes. De igual manera, el uso de la magnetoterapia multiplica la presencia de glóbulos blancos para proteger la herida de nuevas infecciones.

Además, produce un efecto analgésico y antiinflamatorio que puede aliviar las molestias si tienes una herida dolorosa.

En la sanidad pública no se suelen asignar sesiones de magnetoterapia en los procesos de cicatrización, pero gracias a los equipos portátiles de I-Tech Medical Division, puedes recibirlas en tu propia casa.

Abel

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Abel Renovell Cofundador y fisioterapeuta colegiado

Abel ha conseguido dos retos: Uno, mantener a Efisioterapia como referente en el sector durante 20 años, escribiendo y revisando cientos de artículos de alta calidad sobre salud y fisioterapia, suyos y de otros especialistas. Dos, compaginarlo durante varios años mientras ejercía de fisioterapeuta en su propia clínica, hospitales y clubs deportivos.

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