Aplicaciones clínicas de la Magnetoterapia.


Aplicaciones clínicas de la Magnetoterapia.

AUTOR: Francisco Barrios Marco, Fisioterapeuta

Vivimos en medio de un sistema sanitario medicalizado, las sustancias químicas que forman parte de los fármacos con que nos tratamos se nos presentan casi como milagrosas, y en cierto modo lo son, lo que sucede es que no se debería olvidar que junto a potentes tratamientos farmacológicos se encuentran las terapias físicas, entre ellas la magnetoterapia, un modo de tratamiento que podemos utilizar especialmente cuando queremos evitar los efectos secundarios de una medicación a largo plazo o especialmente agresiva.

Las ventajas de los campos magnéticos de baja frecuencia son muy amplias y es por ello que su aplicación clínica aumenta exponencialmente con el paso del tiempo dirigido al tratamiento de una gran cantidad de patologías crónicas. Podemos destacar que la magnetoterapia además de ser muy fácil de aplicar actúa en la profundidad del cuerpo humano debido a que somos muy permeables a los campos magnéticos de baja frecuencia y ello permite tratar tejidos y órganos a distancia sin apenas molestias y con muy escasos efectos secundarios.

En el pasado la magnetoterapia quedaba reducida a la aplicación de imanes, campos magnéticos continuos que aun teniendo un cierto efecto antiinflamatorio, no conseguían provocar los cambios fisiológicos que los campos magnéticos de frecuencia variable y alta intensidad en Gauss obtienen.

Su aplicación clínica comienza a extenderse cuando la magnetoterapia logra ajustar frecuencias e intensidades adaptándose así a la patología y características concretas de cada paciente, si al comienzo el tratamiento de la osteoporosis y de la falta de consolidación ósea en las fracturas eran los tratamientos clásicos y casi exclusivos de esta terapia, en el momento actual además del sistema esquelético las aplicaciones clínicas de la magnetoterapia se extienden al sistema circulatorio, respiratorio, neurológico y muscular.

Puesto que la magnetoterapia tiene un potente efecto regenerador, antiinflamatorio, circulatorio, calmante del dolor, hay múltiples patologías que se benefician con su tratamiento, pasamos a exponer un listado de las más comunes:

Vivimos en medio de un sistema sanitario medicalizado, las sustancias químicas que forman parte de los fármacos con que nos tratamos se nos presentan casi como milagrosas, y en cierto modo lo son, lo que sucede es que no se debería olvidar que junto a potentes tratamientos farmacológicos se encuentran las terapias físicas, entre ellas la magnetoterapia, un modo de tratamiento que podemos utilizar especialmente cuando queremos evitar los efectos secundarios de una medicación a largo plazo o especialmente agresiva.

Las ventajas de los campos magnéticos de baja frecuencia son muy amplias y es por ello que su aplicación clínica aumenta exponencialmente con el paso del tiempo dirigido al tratamiento de una gran cantidad de patologías crónicas. Podemos destacar que la magnetoterapia además de ser muy fácil de aplicar actúa en la profundidad del cuerpo humano debido a que somos muy permeables a los campos magnéticos de baja frecuencia y ello permite tratar tejidos y órganos a distancia sin apenas molestias y con muy escasos efectos secundarios.

En el pasado la magnetoterapia quedaba reducida a la aplicación de imanes, campos magnéticos continuos que aun teniendo un cierto efecto antiinflamatorio, no conseguían provocar los cambios fisiológicos que los campos magnéticos de frecuencia variable y alta intensidad en Gauss obtienen.

Su aplicación clínica comienza a extenderse cuando la magnetoterapia logra ajustar frecuencias e intensidades adaptándose así a la patología y características concretas de cada paciente, si al comienzo el tratamiento de la osteoporosis y de la falta de consolidación ósea en las fracturas eran los tratamientos clásicos y casi exclusivos de esta terapia, en el momento actual además del sistema esquelético las aplicaciones clínicas de la magnetoterapia se extienden al sistema circulatorio, respiratorio, neurológico y muscular.

Puesto que la magnetoterapia tiene un potente efecto regenerador, antiinflamatorio, circulatorio, calmante del dolor, hay múltiples patologías que se benefician con su tratamiento, pasamos a exponer un listado de las más comunes:

-Osteoporosis. Aprovechamos el efecto regenerador sobre el tejido óseo.

-Artrosis. Tanto el efecto antiinflamatorio como calmante del dolor es muy eficaz en esta patología degenerativa.

-Artritis. Al igual que en la artrosis la artritis se beneficia de los efectos antiálgicos y antiinflamatorios.

-Neuralgias. La activación del trofismo mejora la regeneración del tejido nervioso.

-Cervicalgia. Se calma el dolor y se consigue disminuir el proceso inflamatorio local.

-Fracturas. Activación de los osteoblastos que contribuyen a aumentar la densidad de tejido óseo y con ello favorecen la consolidación de las fracturas.

-Asma bronquial. Se provoca una relajación del tejido afectado.

-Fibromialgia. La magnetoterapia es un buen aliado contra la fibromialgia ya que permite tratar amplias zonas y los efectos relajantes, antiinflamatorios y activación de la circulación son capaces de mejorar los síntomas del territorio que tratamos.

-Síndrome del túnel carpiano. Como en cualquier síndrome de atrapamiento la magnetoterapia actuará como un eficaz antiinflamatorio local, disminuyendo la presión sobre el tejido y favoreciendo de este modo una rehabilitación más temprana.

-Lumbalgia, dorsalgia, contracturas, tendinitis, etc.

La lista de patologías a tratar es prácticamente inagotable, ello se debe no a una sola causa sino al efecto combinado de la acción trófica sobre el metabolismo, la aceleración de los procesos de regeneración ósea, al efecto antiálgico del campo magnético sobre los más diversos tejidos del cuerpo humano, al efecto antiinflamatorio, al incremento de la circulación local. Todo ello en conjunto y actuando al mismo tiempo es lo que consigue los resultados en muchos casos sorprendentes que constatar produce esta potente terapia física.

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