Camina sin dolor: cómo enfrentarte y ganar a la metatarsalgia

¿Sufres de dolor en los pies al caminar o correr? Podrías estar enfrentándote a la metatarsalgia, una dolencia común que puede resultar muy molesta. Te explicamos qué es, cuáles son sus causas y cómo puedes tratarla para mantener tus pies sanos y fuertes.

Camina sin dolor: cómo enfrentarte y ganar a la metatarsalgia
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30/05/2023 | Actualizado: 30/05/2023 30/05/2023
  1. ¿Qué es la metatarsalgia?
  2. ¿Por qué te ocurre? Causas de la metatarsalgia
    1. En el punto de mira: factores de riesgo de una metatarsalgia
    2. Decodificando los tipos de metatarsalgia
  3. Síntomas de la metatarsalgia que podrías estar sufriendo
  4. Tratamiento de la metatarsalgia
    1. ¿Qué ejercicios puedes hacer para aliviar el dolor de la metatarsalgia?
  5. La clave de la prevención de la metatarsalgia

Si has notado un dolor punzante en los pies que se intensifica cada vez que sales a caminar o correr, presta atención. Tus pies pueden estar lidiando con una dolencia común: la metatarsalgia.

Un calzado apretado, una deformidad o una pisada anormal pueden ser su desencadenante. Por eso, para que puedas identificar lo que te está pasando y cómo sanarlo, en este artículo te contamos cómo curar la metatarsalgia y las opciones con y sin magnetoterapia.

¿Qué es la metatarsalgia?

Observa tus pies. En la zona media de la planta y extendiéndose hasta los dedos, encontrarás el metatarso, el conjunto de 5 huesos largos del pie. El dolor en el metatarso se denomina metatarsalgia.

Cuando se produce una lesión o una malformación en este punto, se provoca un apoyo excesivo al realizar actividades como caminar o correr. En este caso, las personas afectadas sienten dolor al realizar esfuerzos o una actividad intensa.

Inicialmente, es algo que desaparece con reposo. Pero puede ser que el dolor cada vez llegue antes y la intensidad sea mayor. Tanto, que se puede llegar a sentir sin necesidad de apoyar el pie en el suelo.

Ilustración de los huesos metatarsianos o metatarso en rojo

¿Por qué te ocurre? Causas de la metatarsalgia

Pueden señalarse distintas causas de la metatarsalgia. No todas son igual de comunes ni todas se pueden prevenir del mismo modo. Aun así, es interesante que las conozcas para poder atajar esta patología y evitar que el dolor aumente.

  • Biomecánica y forma de caminar
    El pie es la base del cuerpo. Recibe mucha presión y al mismo tiempo condiciona el equilibrio del esqueleto. Si pisas mal, la estructura deja de ser "recta".
    En el momento en el que existe una alteración de la pisada, aparece también un desequilibrio en el modo en que se distribuyen las cargas al caminar. La zona del metatarso sufre y se producen alteraciones en las fases de la marcha.
    Esto último, unas veces se da como causa de la metatarsalgia y otras como consecuencia del dolor.

  • Deformidades
    Nos referimos al dedo en martillo, el juanete (hallux valgus), los dedos en garra o incluso el pie cavo. Estos problemas acaban por provocar dolor e inflamación en las cabezas de los metatarsianos.

  • Deshidratación
    Debido a la deshidratación, es posible que el tejido adiposo del arco del pie pierda elasticidad. Esto produce una falta de amortiguación al caminar que aumenta el apoyo de las cabezas de los metatarsianos y, por tanto, también su sufrimiento.

  • Calzado inadecuado
    Los zapatos estrechos o con poca elasticidad también pueden provocar la metatarsalgia. Lo mismo con los tacones, que llevan todo el peso del cuerpo a la parte anterior del pie y alteran la mecánica de las articulaciones metatarsofalángicas.

  • Enfermedades sistémicas
    Enfermedades vasculares, infecciones, enfermedades reumáticas o la diabetes también pueden estar relacionadas con la metatarsalgia.
    Por otro lado, esta dolencia puede acompañarse de callosidades o durezas en la planta del pie a los que conocemos como “clavos plantares”. Esto provoca un dolor punzante que se agudiza al caminar descalzo, sobre superficies duras o al practicar ejercicio.

En el punto de mira: factores de riesgo de una metatarsalgia

La obesidad y el sobrepeso son dos factores que resultan claves en esta dolencia. Obviamente, el peso ejerce presión sobre la estructura del pie y, a más peso, más impacto.

Asimismo, el envejecimiento también afecta, ya que con el paso del tiempo se desgasta la almohadilla de grasa protectora que amortigua cada paso.

Por último, otras circunstancias que aumentan el riesgo de metatarsalgia son el neuroma de Morton, las actividades deportivas intensas y las cargas incorrectas debido a un calzado inadecuado.

Decodificando los tipos de metatarsalgia

Ahora que ya hemos hablado un poco sobre la metatarsalgia y qué es, conocemos sus causas y sus factores de riesgo, llega el momento de exponer cuáles son sus tipos:

  • Primaria
    Se da cuando la metatarsalgia tiene un desencadenante anatómico, como tener el pie cavo, plano o los metatarsianos largos.
    Todo ello afecta a la relación de estos huesos con el resto de la estructura del pie, aumentando la tensión y sobrecarga de esta área.

  • Secundaria
    Las enfermedades sistémicas como son los trastornos circulatorios venosos o arteriales, la gota o el reumatismo provocan este tipo.
    Igualmente, el desencadenante también puede ser una estructura anatómica alejada que afecte la biomecánica y la distribución de carga en la parte delantera del pie.

  • Iatrogénica
    En este tipo de metatarsalgia, la alteración de la biomecánica del pie se debe a una intervención médica mal ejecutada. Como consecuencia, pueden generarse diferentes afecciones, como una alineación irregular del juanete o pies planos.
    El resultado de ello es el aumento del estrés y la presión en el antepié, lo que acaba causando esta dolencia.

Síntomas de la metatarsalgia que podrías estar sufriendo

El síntoma más obvio, por supuesto, es el dolor agudo en la zona del metatarso. Este aumenta, sobre todo, al practicar ejercicio o al aumentar la tensión en el mediopié.

El dolor suele estar relacionado con el nivel de estrés en la zona afectada y puede ir acompañado de la formación de callos. Por tanto, esto puede generar la sensación de caminar con una piedra en el zapato.

Sí, muy incómodo.

No suele ser habitual experimentar otros síntomas con esta dolencia, aunque en algunos casos pueden estar relacionados con alguna otra patología subyacente.

Sensibilidad en las bolas de los huesos metatarsianos del pie

Si presentas una metatarsalgia secundaria, quizá se manifiesta la patología la produce, como la gota o la artrosis. De igual modo, si el origen de tu dolencia es una fractura ósea, podrás apreciar enrojecimiento, hinchazón y la formación de un hematoma.

Por último, si el origen es el pinzamiento o la compresión de un nervio, además del dolor habría que considerar el riesgo de hormigueo o entumecimiento de los dedos del pie.

Tratamiento de la metatarsalgia

El camino para aliviar el dolor de la metatarsalgia tiene más de un sentido. Existen diferentes abordajes en función de su origen, desde los más conservadores a los más invasivos.

  • Autocuidado
    Para mejorar, en muchas ocasiones solo es necesario cambiar de calzado o utilizar unas plantillas ortopédicas.
    Pueden acompañarse de hielo y analgésicos orales y los efectos pueden apreciarse al cabo de un mes de uso. También puedes guardar reposo y hacer ejercicios de estiramiento.
    Tu fisioterapeuta también puede darte consejos de rutinas y hábitos para mejorar tu situación.

  • Terapia física manual y masajes
    Primero debemos encontrar las causas que provocan esta afección para poder trabajar sobre ellas.
    Los tratamientos de fisioterapia para reducir los síntomas suelen ser relajación miofascial, vendaje neuromuscular y terapia manual.

  • Aparatos electromédicos
    El fisioterapeuta puede valorar el uso de dispositivos, en clínica o domésticos. Por ejemplo, los de electroestimulación y electroanalgesia, ultrasonido terapéutico, ondas de choque, fibrólisis diacutánea e iontoforesis.
    Y los aparatos de magnetoterapia pueden ayudarte. El pulso magnético estimula la circulación en la zona y tiene propiedades analgésicas y de regeneración del tejido óseo y los tendones.

Abel

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Abel Renovell Cofundador y fisioterapeuta colegiado

  • Tratamiento quirúrgico
    Para casos graves o persistentes. Si tras 6 meses de tratamiento conservador no se aprecia mejoría, se valora la cirugía para corregir la alineación de los huesos o eliminar el exceso de tejido.
    Como siempre, dependerá de la causa y del paciente, pero de forma general el cirujano realiza una osteotomía para mejorar la distribución de la carga en el pie.

¿Qué ejercicios puedes hacer para aliviar el dolor de la metatarsalgia?

Si no eres constante con un tratamiento adecuado, la metatarsalgia y sus síntomas pueden acompañarte de por vida.

Por eso, queremos echarte una mano y enseñarte algunos ejercicios para la metatarsalgia que te serán de gran ayuda para aliviar tus molestias.

1. Coloca una pelota dura en la zona del arco anterior del pie, pero antes de la articulación. Masajea de forma transversal sin aceite y sin cremas.

También puedes realizar otras maniobras longitudinales hasta llegar a bajar los dedos. La presión debe ser intensa y profunda, pero no provocar dolor.

Haz el ejercicio entre 5 y 10 min cada 4 o 5 días.

Ilustración del área de los pies afectada por dolor por metatarsalgia

2. Colocando la pelota en el mismo sitio, te pones de pie y colocas el otro pie en paralelo.

Con el pie que tiene la pelota realiza un movimiento similar al del limpiaparabrisas acompañando con la respiración. Otro movimiento que se puede llevar a cabo es de arriba hacia abajo en el arco externo, e igual en el interno.

Haz estos ejercicios durante un minuto aproximadamente.

La clave de la prevención de la metatarsalgia

Para prevenir una metatarsalgia hay que tener en cuenta los factores de riesgo de esta dolencia y sus causas habituales. Por eso mismo, suele ser beneficioso utilizar plantillas ortopédicas que se adapten a la forma de tu pie y tener un peso adecuado.

Además, es recomendable utilizar un calzado que cuente con una suela adecuada y un diseño que amortigüe y resista el terreno en el que te muevas.

Recuerda aplicar los ejercicios mencionados para aliviar el dolor de la metatarsalgia y, si continúas sintiendo dolor, pide ayuda a un profesional. 

Sigue siempre el consejo del médico o fisioterapeuta y, si tienes alguna duda sobre cómo pueden ayudarte las terapias manuales, y en concreto la magnetoterapia, pregúntanos aquí y te la resolvemos enseguida.

Abel Renovell Cofundador y fisioterapeuta colegiado

Abel ha conseguido dos retos: Uno, mantener a Efisioterapia como referente en el sector durante 20 años, escribiendo y revisando cientos de artículos de alta calidad sobre salud y fisioterapia, suyos y de otros especialistas. Dos, compaginarlo durante varios años mientras ejercía de fisioterapeuta en su propia clínica, hospitales y clubs deportivos.

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