Subir

La equivalencia de la danza del vientre a la cinesioterapia em la terapia de la dismenorrea primaria

AUTORES

THAÍS SOARES MUNGUBA CARDOSO
GRADUADA EN FISIOTERAPIA
A NA PAULA CARDOSO BATISTA PAES LEME
GRADUADA EN FISIOTERAPIA. PROFESORA DE LA DISCIPLINA “FISIOTERAPIA APLICADA A LA GINECOLOGIA Y OBSTETRÍCIA” DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL SALVADOR (UCSal) Y DEL INSTITUTO ADVENTISTA DE APRENDIZAJE DEL NORDESTE (IAN).BRASIL.
JUANA MILENA BEDOYA CAMPO
Traducción del artículo.
Lengua original: Portugues.
Graduada en la Universidad del Valle, Cali, Colombia, actualmente residente en el brasil trabaja en el area de Giencologia y obstetricia de la Universidad Federal Sao Carlos-SP Brasil.

Correspondencia para :
Thaís Soares Munguba Cardoso
Alameda Filemon Andrade nº 95 ap. 701-B
40100-060 Salvador, Bahia, Brasil
E- mail: thais.cardoso@terra.com.br

Título abreviado : LA CINESIOTERAPIA EN LA DISMENORREA PRIMÁRIA

Contribuciones : Si no fuera por la solidaridad de algunas personas, éste articulo no hubiera sido posible. Ana Paula Leme, mi orientadora dio a este trabajo ideas y orientaciones que recogió de su practica personal ; Helena Maia, profesora de la disciplina “trabajo de conclusión de curso” quien demostró paciencia y dedicación por encima del deber; Marcia Mignac y Mónica Cunha, profesoras de Danza del vientre y sus alumnas ofrecieron gentilmente las informaciones recogidas en la investigación; Maria José Mascarenhas y Dense Moreira ginecólogas, ayudaron ofreciendo información y recursos técnicos; Marilia Farias, Andre Nacimento y Roberto Cámara, con sus habilidades en informática, facilitaron el acceso a medios que no domino; Daniel Oliveira, mi amigo produjo el abstract de este articulo; Amauri Cardoso y Líala Cardoso, mis padres, leyeron y re-leyeron mis anotaciones, ayudando a dar forma al texto final.

ÍNDICE

RESUMEN / ABSTRACT
INTRODUCCIÓN
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
MÉTODO
RESULTADOS
DISCUSIÓN
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA

LA EQUIVALENCIA DE LA DANZA DEL VIENTRE A LA CINESIOTERAPIA EM LA TERAPIA DE LA DISMENORREA PRIMARIA

RESUMEN

Las escrituras demuestran que 10 siglos a. C., ya existían relatos relacionados a la perdida de sangre vaginal con dolor. Hoy, los estudios revelan que eso es real para el 90% de las mujeres. Este malestar ultrapasa el contexto personal, alcanzando proporciones socio-económicas. Con la intención de evaluar si la cinecioterapia puede minimizar los síntomas de la dismenorrea, se realizó un estudio experimental (de sondeo, especulativo) en mujeres que presentan este disturbio y que son alumnas de academias de danza del vientre de la ciudad de Salvador, Bahía de Brasil. Los resultados indicaron que la gran mayoría de las alumnas presentaron alivio no solo en la mejoría del dolor pélvico, sino también en los diferentes síntomas incómodos asociados al período menstrual. Relacionando la contribución de esta danza de origen oriental para la reducción de la dismenorrea y su semejanza entre sus principales movimientos y los utilizados en la fisioterapia, se demuestra la posibilidad de contribución de la cinecioterapia para el alivio del malestar menstrual.

Palabras claves : dismenorrea, fisioterapia, cinesioterapia, danza del vientre.

THE EQUIVALENCE OF THE BELLY DANCE TO THE CINESIOTERAPY IN THE THERAPEUTICS OF THE PRIMARY DYSMENORRHEA

ABSTRACT

Ancient texts have shown that 10 centuries before Christ there were already reports talking about the painfull vaginal blood lost. Today, studies reveal that this is actually a cruel reality for 90% of women. This disconfort surpass the personal esphere reaching social-economic proportions. In order to see if the cinesiotherapy can really reduce drastically the symptoms of dysmenorrhea a sutudy was carried out with women presenting this complain and who were also Belly Dancers in the city of Salvador, Bahia, Brazil. Results have indicated that most of the dancers showed a relief, not only regarding pelvic pain, but also in all others unconfortable symptoms associated to this period of time. Relating the contribution of the Arabic Dance to the dysmenorrhea, and Its similarities in what concerns the dance's main movements and those used in physiotherapy, a possibility of contribution from the cinesiotherapy to the relief of the menstrual disconfort is demonstrated.

Key words: dysmenorrhea, physiotherapy, cinesiotherapy, belly dance.

INTRODUCCIÓN

Históricamente 1400 años a.C., la mujer que estaba menstruando era aislada por siete días y cualquier persona que la tocara sería considerado inmundo, como puede ser verificado en el antiguo testamento de la Biblia. Las escrituras de Susruta Ayurveda, de los antiguos hindúes 10 siglos a. C., relatan la perdida de sangre vaginal con dolor. Hipócrates consideraba la menstruación dolorosa como consecuencia de la obstrucción cervical y detención del flujo menstrual (1) . En el tratado de Plinio, titulado “Historia Natural” 23 a. C., el autor describe el fenómeno de la menstruación y la interpretación de esta por la cultura de la época. Se creía que la mujer menstruada convertía el vino ácido, secaba las semillas, fundía laminas de acero, oxidaba el bronce y el hierro, hasta hacían que las abejas abandonaran las colmenas al ser tocada por una de ellas. En casi todo el mundo la mujer cuando estaba con menstruación era apartada y alejada de la producción de alimentos. Sorano 98-138 d. C., de la ciudad de Efeso, describió el cuadro clínico de la dismenorrea un poco diferente a la observada en la actualidad.

Se puede percibir que la influencia de las tradiciones y de las creencias socio-económicas llevo a que la menstruación fuera asociada a un cuadro negativo. Esto es un hecho para casi 90% de las mujeres que justamente sufren de dismenorrea (la cifra citada es un poco mas de 50%, la incidencia depende del modo como fue realizado el estudio y de las edades analizadas (3) ), expresión cuya etimología viene del griego que significa alteración, anormalidad (dys) de flujo (rhoia) mensual (men). Con todo y esto, el término es asumido en la medicina indiscriminadamente y su significado es de menstruación dolorosa (4) . La mayoría de las mujeres sienten alguna molestia durante la menstruación (5,6) , sea en el área genital o extra-genital. Sin embargo, cuando estos fenómenos son más fuertes e incapacitan a la mujer para el desempeño de sus AVD's, se dice que realmente es una dismenorrea (4) .

De acuerdo con el Instituto Paulista de investigación de mercadeo (1981), 65% de las brasileras entre 18 y 40 años sufren de cólico menstrual (5) . Se calculó que esta era la mayor causa de faltas al trabajo / escuela entre las mujeres jóvenes, siendo responsable por millones de horas perdidas anualmente. Como las mujeres constituyen por lo menos 42% de la fuerza de trabajo, cerca de 600 millones de horas anuales de trabajo se pierden apenas en los Estados Unidos si no se realiza un tratamiento eficaz (7) . El cálculo de las horas perdidas suma anualmente, algunos billones de dólares. Sin contar las pérdidas económicas adicionales desconocidas debido a la disminución de la productividad (5,7) . Cerca de 10 – 15% de las mujeres presentan dicha incomodidad que las deja incapacitadas durante 1 – 3 días cada mes.

La dismenorrea asume cada vez más importancia, siendo el problema más común de todos los disturbios ginecológicos en las mujeres de edad fértil. La dismenorrea primaria (existen otras nomenclaturas para éste termino: intrínseca, esencial, idiopática, funcional, espasmódica) es definida como una hipogastralgia de tipo cólica ocurriendo en el principio de la menstruación en la ausencia de cualquier enfermedad o disturbio pélvico identificado. Este dolor localizado en el vientre bajo (agudo como cólico o malestar, constante) se puede irradiar para la región lumbar o parte superior de la musculatura del fémur. Este periodo doloroso se origina alrededor de los 6 meses a los 3 años después de la menarquia, cuando se da inicio a los ciclos de ovulación y el funcionamiento normal del cuerpo amarillo. Esta presente en casi 50% de las mujeres, en algunos momentos de su vida productiva y es responsable por 5 – 10% de las faltas al trabajo (4) . El dolor en general surge de las primeras horas de inicio de la menstruación agravándose a medida que el flujo menstrual se aumenta durante los 2 – 3 primeros días del ciclo. Los dolores son intermitentes, pudiéndose irradiar para la región lumbar y para miembros inferiores. Nauseas, vomito, fatiga, fiebre, dolor de cabeza, diarrea, fotofobia, son comúnmente asociados (3, 10, 11, 12, 13, 14, 15) .

La falta de atención en cuanto a los elevados índices de prevalencia y de morbilidad de la dismenorrea lleva frecuentemente a un tratamiento inadecuado para el problema. A pesar de haber sido relatada y estudiada por más de 100 años, fue solamente en los últimos 25 años que varias líneas de investigación se unieron con el fin de trazar la fisiopatología de estos complejos síntomas. En los últimos años han aumentado el número de investigaciones y estudios relacionados al cólico menstrual y su fisiopatología, así como avances en el tratamiento farmacológico. Empero, las mujeres se vuelven cada vez más dependientes de los medicamentos y como consecuencia, de sus efectos colaterales. Todo esto justifica la expansión del conocimiento en esta nueva área de la fisioterapia : La Ginecología.

La discusión al respecto de las formas fisioterapéuticas que amenicen la incomodidad y el estado doloroso de la mujer con dismenorrea es significativamente escasa. En cuanto al tema mencionado, los autores se dividen en cuanto a la modalidad de su abordaje. Algunos autores indican un trabajo de ondas cortas realizado en medio del ciclo menstrual, otros expertos condenan esta práctica por no tener todavía material suficiente que confirme los verdaderos efectos de los aparatos de electroestimulación en el sistema reproductor femenino. Para otros, lo ideal es el uso del TENS o de la corriente interferencial para combatir el dolor abdominal y lumbar. No obstante existe un grupo de profesionales que defiende el masaje asociado a cinesioterapia activa para fortalecimiento de la musculatura abdominal y lumbar.

Frente a todos los tipos de abordaje, ¿Cuál es el valor real de la cinesioterapia?, ¿Por qué la cinesioterapia ha sido empleada como una forma de tratamiento para éste disturbio?, ¿Cuáles son los beneficios que estos ejercicios específicos pueden traer a la mujer en este periodo doloroso? El objetivo de este trabajo es, verificar a través de un estudio empírico, si la cinecioterapia puede representar una alternativa terapéutica para la dismenorrea.

REVISION BIBLIOGRÁFICA

Como curiosidad anatómica, el suministro sanguíneo al tracto reproductor se produce a través de las arterias iliacas derecha e izquierda. El retorno venoso se realiza por medio de los vasos iliacos internos, por la vena cava inferior. El sistema linfático es bastante desarrollado en esta área. El músculo uterino es inervado por el sistema nervioso autónomo por medio de los plexos pélvicos eferentes parasimpáticos (S 2 – S 4 ) y simpáticos (T 10 – L 1 ) (16) .

La causa de la dismenorrea primaria esta relacionada al crecimiento de la producción de las prostaglandinas (principalmente la PGF2 alfa), que alcanza el pico en los primeros dos días de la menstruación. Las mujeres con dismenorrea primaria tienen en su endometrio concentraciones significativamente mayores de este ácido graso insaturado, relacionando la ablución endometrial y el flujo menstrual de mujeres normales (9) . El endometrio, sobre la acción de la progesterona en la segunda mitad del ciclo, se torna secretor y produce las prostaglandinas que son liberadas de las células endometriales degeneradas cuando los niveles de progesterona caen (inicio del sangrado menstrual). Esta sustancia que estimula la contracción del músculo liso, actúa en el miometrio al promover el paso del calcio en la membrana endometrial para los elementos de contracción de la fibra muscular; provocando aumento de la contractilidad uterina y de la vascularización, isquemia y subsecuentemente del dolor. En el útero, la síntesis de las prostaglandinas ocurre en el endometrio, entretanto sus receptores se localizan predominantemente en el miometrio.

Tanto la PGE1 como la PGE2 estimulan el aumento de la amplitud y frecuencia de las contracciones uterinas (4) (las contracciones miometricas pueden ultrapasar los 400 mmHg, durar 90 segundos y tener menos de 15 segundos de intervalo entre ellas). Además de esto, ellas actúan para potenciar las sensaciones dolorosas a través de la sensibilización de las terminaciones nerviosas, intensificando la sintomatología. Cuando llegan a la circulación sanguínea, esas prostaglandinas pueden llevar al surgimiento de síntomas sistémicos como nauseas, dolor de cabeza, vomito, fatiga y diarrea (1, 2, 10, 17, 18, 19, 20) . Los factores psicológicos y emocionales son importantes en la relación individual entre paciente y el dolor. No siendo este la causa de la dismenorrea, es más bien la consecuencia del sufrimiento impuesto por el mismo (7,9) .

De modo simple, la cinecioterapia es un tratamiento realizado por medio de movimientos, con el objetivo de prevenir secuelas y eliminar o mejorar estados patológicos del ser humano. Y eso da con la aplicación de movimientos diseccionados y agrupados en métodos especializados (21) .

En la fisioterapia, los ejercicios utilizados para el tratamiento de la dismenorrea son todos los que pueden envolver la región pélvica; utilizando los movimientos de inclinación pélvica anterior y posterior, las rotaciones hacia el frente y hacia a tras y las inclinaciones laterales (depresión y elevación de la pelvis) (22, 23, 24) . Pudiendo ser realizados de múltiples formas, como por ejemplo: en decúbito, en sedestación, cuclillas o en posición ortostatica; utilizando equipos de ayuda como las bolas suizas. También es importante el trabajo de estiramiento y de respiración. Todas estas posibilidades son percibidas claramente en la danza del vientre (25,26) (danza oriental que nació como expresión del origen de la vida por medio de los movimientos y ondulaciones del vientre; en general esta danza se define por algunos principios básicos de movimiento como es el movimiento pélvico (26) ).

Se encuentra con frecuencia en la literatura tratamientos farmacológicos, alternativos (homeopatía, acupuntura, bolas calientes-termoterapia, técnicas de relajación), quirúrgicos y electro-analgésicos. Relacionado con las actividades físicas, lo que se puede decir es que debe ser incitada primero para discrepar los intereses de las pacientes y desviarlas del problema (9) (factor psicológico).

Hay relatos que dicen que la actividad física constante, disminuye la intensidad de los cólicos menstruales, atenúa el malestar y mejora el equilibrio hormonal debido a la liberación de sustancias como endorfinas. Y los movimientos pélvicos específicos, permiten una irrigación sanguínea abundante en dicha región, así como masaje en los órganos internos, dejándolos mas relajados.

Estudios de casos se refieren a otras causas para la dismenorrea. Sin ser disturbios ginecológicos descritos como dismenorrea secundaria ni aumento de las prostaglandinas referido como causa principal de la dismenorrea primaria:

?  Espasmos en la región de los músculos abdominales, toraco-lumbares y pélvicos provocan dolores en la región de la pelvis menor, antes y durante la menstruación de algunas mujeres. Se supone que estos espasmos se localizan en la región de las zonas reflejas del aparato genital repercutiendo en éste y causando dolores, siendo posible que por la misma vía refleja se ejercen influencias hormonales. Propuesta de tratamiento: restablecimiento del equilibrio músculo-esquelético a través de masaje, uso de calor, movilizaciones de los músculos pélvicos, abdominales, dorsales, glúteos y piso pélvico (27,28) .

?  Disfunción mecánica en las vértebras, particularmente en los segmentos T 10 – L 2 y S 2 – S 4 puede causar una disminución en la movilidad de la espina dorsal, pudiendo afectar los nervios simpáticos que suplen las vísceras pélvicas, generando la dismenorrea como resultado de la vasoconstricción. El tratamiento propuesto seria entonces: manipulación de esas vértebras a fin de aumentar la movilidad espinal, abasteciendo o suprimiendo la irrigación pélvica a través de la influencia de los nervios autónomos (osteopatía, quiropraxia y manipulaciones fisioterapéuticas (28) ).

METODO

Este es un estudio experimental, realizado a través de una indagación conducida con mujeres que practican danza del vientre en seis academias de la ciudad de Salvador, Bahía, Brasil. Para la recolección de los datos fue utilizado un cuestionario estándar auto aplicable y explicativo, conformado por 31 preguntas objetivas, sencillas, directas y de fácil comprensión.

Se consideró la dismenorrea como un algia pélvica relacionada con la menstruación, que fue evaluada por medio de una escala visual análoga de dolor, numerada de cero hasta diez. Cero, significa que la paciente no refiere cólico y diez se refiere a un dolor insoportable e incapacitante. Las mujeres entrevistadas deberían especificar lo mejor posible su malestar menstrual. El análisis de esta escala sirvió de parámetro cuantitativo de la intensidad del dolor de cada una de las bailarinas en el periodo antes de entrar a la danza del vientre y en su periodo actual.

Pregunta: Usted se considera bien informada con relación al asunto de la menstruación ? Usted acostumbra quedar tensa y recelosa (con miedo al dolor) cuando el periodo menstrual esta próximo ? . Usted se considera una persona nerviosa, ansiosa o preocupada ? Tiene algún valor psicológico mayor.

La población fue compuesta utilizando los siguientes criterios de inclusión:

?  Mujeres que poseen ciclos de ovulación

?  Dismenorrea, cuyo malestar sea de origen primario

Preguntas de prerrequisito: ¿Usted menstrua?, ¿Esta usando el método anticonceptivo oral (píldora)?, ¿Usted sufre frecuentemente cólicos en el periodo menstrual?, si usted consultó un médico, él mencionó haber encontrado alguna explicación para el cólico? (por ejemplo: endometriosis, mioma de útero, presencia de DIU, infección o inflamación pélvica, malformaciones, etc). ¿Usted ya necesitó de alguna intervención quirúrgica ginecológica?, ¿Cuál?. Las preguntas realizadas sirvieron para clasificar la población si se podía incluir o no para el estudio de investigación. Los cuestionarios fueron distribuidos por dos profesoras de danza del vientre (las dos con siente años en su practica profesional) a sus alumnas, al finalizar cada aula en el periodo del 20/09 al 19/10 del año 2002. Ellas fueron debidamente orientadas a resaltar la importancia de la tranquilidad a la hora de llenar correctamente el cuestionario, esclareciendo que este seria usado para constituir la base de datos del estudio. Estos cuidados reforzaron las propias informaciones ya descritas en el cuestionario. El tiempo medio que gasto cada alumna para llenar el formulario fue entre cinco y diez minutos.

Los datos de los cuestionarios fueron procesados y analizados con el auxilio del programa EPIINFO 2002. Todo prácticamente generó aprobación después para el esclarecimiento de los propósitos de la investigación, el anonimato y confidencialidad de la información fueron mantenidas en los registros de los datos. Todos los miembros de la investigación fueron instruidos en cuanto a los dispositivos y responsabilidades éticas del estudio.

RESULTADOS

De las 82 mujeres entrevistadas, 31 fueron excluidas por no entrar dentro de los parámetros de los criterios de inclusión: 14 de las participantes no presentaban cólico menstrual, 10 hacían uso de anticonceptivos hormonales orales (AHO); a 04 de ellas se les demostró dismenorrea secundaria; 02 presentaron error al llenar el formulario y 01 alumna no menstruaba. Los datos recolectados hacen parte de 51 mujeres que hicieron parte del estudio.

La edad de las participantes osciló entre 13 y 38 años. El tiempo de las prácticas de la danza del vientre alterno entre 01 mes a 07 años. La cantidad semanal de horas de practica diversificó entre 01 hora a 20 horas. La menarquia de las mujeres vario entre los 08 a los 16 años.

24 participantes (47.1%) participantes realizaron otro tipo de actividades físicas. Predominaron las que realizaban gimnasia: 12 (23.1%) y pesas: 10 (18.9%). El cólico menstrual acontecía generalmente antes de venir el periodo menstrual en 37 (72.5%) mujeres. 11 (21.6%) de las mujeres que se evaluaron relataron que el dolor acostumbra durar minutos; 30 (58.8%) de ellas relataron que dura horas y 10 (19.6%) días.

Para 30 (58.8%) mujeres, la dismenorrea no altera el curso normal de sus actividades diarias. 32 (62.8%) tuvieron otros síntomas asociados al cólico propiamente dicho: 19 (37.34%) tuvieron dolor de cabeza en primer lugar y 8 (15.23%) nausea enseguida.

Del grupo estudiado, 40 (78.43%) consideraron que hubo una reducción en el cólico menstrual desde que entraron a danza del vientre. 10 (19.61%) no percibieron alteración ninguna y 1 (1.96%) percibió un aumento en la intensidad del malestar.

En cuanto a los otros síntomas del ámbito extra-genital que pueden estar presentes en el periodo, de las 32 (62.75%) mujeres que respondieron, poseían uno o más de estos, 19 (37.26%) de ellas refirieron haber tenido mejoría.

21 (41.2%) mujeres relataron haber consultado al médico para tratar el malestar menstrual. 30 (58.8%) acostumbran tomar algún medicamento específico para el cólico; de éstas, 32 (63.3%) hacen uso de medicamentos prescritos por médicos. Los fármacos más usados son: Postan 13 (25.8%) y Buscopan 10 (18.9%) (Marcas comerciales). 17 (34%) participantes hicieron uso de técnicas alternativas con fin de disminuir dicho malestar.

50 (98%) mujeres nunca sufrieron algún tipo de cirugía (en caso de que la intervención haya sido para el proceso de parto, fue interpretado como un “no”, para la pregunta: ¿Usted ya se realizó alguna cirugía ginecológica, para usted que ya vivió la experiencia del parto?). 7 (13.7%) ya vivieron la experiencia del parto: 5 (9.79%) cesaría y 2 (3.91%) parto normal. De estas, 44 (85.7%) niegan algún alivio en la intensidad en el cólico menstrual después del procedimiento.

En la familia de las participantes 44 (86.3%) de ellas relataron tener otras mujeres con dismenorrea. 45 (88.2%) se consideran bien informadas con relación al asunto de la menstruación. 15 (30.2%) acostumbran sentirse recelosas con la idea de que periodo menstrual esta próximo. 33 (64.7%) se consideran ansiosas, nerviosas o preocupadas.

DISCUSIÓN

De acuerdo con los resultados obtenidos en el análisis de la investigación, se verificó que de los 82 cuestionarios en total la gran mayoría de las mujeres sufre de dismenorrea, ya que además de las 51 participantes analizadas, otras 12 también sufren dicho malestar: fue demostrado que 04 mujeres sufrían de dismenorrea secundaria y 08 hacían uso de AHO. Es importante resaltar las 44 (86.3%) participantes que poseen parientes que también presentan cólico menstrual. Estos factores son validos al fin de demostrar cuan relevante es la prevalencia de la dismenorrea.

21 (41.2%) participantes consideran que éste problema altera el curso normal de sus actividades diarias. De igual forma que se presente en grados de dolor en periodos de tiempo variables, se verificó que el cólico no interfiere solamente el desempeño personal de cada mujer, sino también en la sociedad como un todo, como ya se describió anteriormente relacionado con el factor socio-económico de esta cuestión.

En la práctica, el diagnostico de dismenorrea se realiza si la mujer procura alivio para su dolor, consultando un médico o auto – medicándose (9) . Es necesario notificar que de las 51 mujeres, apenas 21 (41.2%) llegaron a procurar un medico para hablar de su incomoda condición. Este factor no es suficiente para afirmar que estas mujeres tengan necesariamente dismenorrea primaria. Es importante recordar que además de los innúmeros factores que pueden llevar a una dismenorrea secundaria, hay la hipótesis de que la disfunción mecánica en las vértebras y espasmos musculares en regiones especificas también pueden provocar un cuadro sintomatológico idéntico a la dismenorrea propiamente dicha. Estos dos últimos factores no fueron correlacionados con ninguna pregunta presente en el cuestionario.

30 (58.8%) participantes hacen uso de medicamentos direccionados al malestar. Este hecho, talvez pueda enmascarar los datos en cuanto a la intensidad del cólico, su probable disminución y su tiempo de prevalencia. Sin contar que puede hacer parte de las recomendaciones del uso de los medicamentos, antes de la mujer sentir algún malestar. 17 (34%) mujeres indagan otras técnicas alternativas con la intención de dar un cierto alivio para el cólico menstrual.

Seria interesante una pregunta que se tratara del periodo en que las participantes comenzaron a sentir malestar menstrual después de la menarquia, una vez que los autores consideraron que uno de los puntos importantes para la dismenorrea ser considerada primaria, es el tiempo en que estos síntomas incómodos se originaron. En un apaleado general, los estudios consideran que en el periodo de seis meses hasta los tres años, los ciclos de ovulación y la función normal del cuerpo lúteo ya iniciaron a su actividad.

33 (64.7%) informantes se consideran personas nerviosas, ansiosas o preocupadas. No obstante, los elementos psicológicos no parezcan fundamentales, tienen un papel importante. La parte emocional puede comprometer la respuesta a la menstruación, haciendo con que un proceso normal pueda asumir características patologías; ya que es posible que factores psicogénicos puedan modular las señales nociceptivas periféricas dolorosas, influenciado en la respuesta al dolor (1, 4, 9) . Algunos de los estudios correlacionaron que las primeras candidatas para el grupo de dismenorrea son: mujeres jóvenes con antecedentes de una personalidad o factor emocional inestable, o que presenten algún trauma en alguno de los primeros periodos menstruales decadentes, talvez la falta de conocimiento del significado de normalidad en la función menstrual.

24 (47.1%) mujeres realizan otro tipo de actividad física, lo que puede llevar a otra pregunta de valor singular de la danza del vientre. Es cierto que cualquiera de las actividades citadas es de influencia cinesológica, abordando el cuerpo como un todo, priorizando en algunas el fortalecimiento, en otras el estiramiento, en cuanto en otras acondicionamiento, etc.

Otro aspecto para ser considerado es la línea que demarca el malestar normal y la dismenorrea verdadera. Casi todas las mujeres sienten algún malestar abdominal al inicio de la menstruación o en el ciclo de ovulación. Generalmente, ese dolor leve de cólico disminuye rápidamente después de iniciado el flujo menstrual y no impide a la mujer desenvolver sus actividades diarias (9) .

Diferenciar estos síntomas menstruales normales de la dismenorrea es difícil, porque cuantificar el dolor es algo subjetivo y establecido individualmente basado en la incapacidad producida. La escala visual análoga de dolor también permanece en la valoración y concepto personal, a juicio de lo que la paciente considera como dolor insoportable e incapacitante (10) . No se puede, por lo tanto adoptar estos datos como objetivos o verdades absolutas.

Es interesante suponer que el hecho de que el cuestionario sea auto-aplicable y explicativo, puede proporcional posiblemente un numero mayor de posibles fallas, si se compara con un cuestionario aplicado por alguien con experiencia y bien preparado, recolectando respuesta con un mínimo de inducción. Fue descrito en el instrumento de estudio las recomendaciones que fuera leído primero todo, antes de comenzar a escribir; esto llevaría a una concreción de la idea principal de la investigación de forma mas clara evitando probables errores en la forma de llenarlo. Comentarios como “pero estoy sin tiempo ahora...” fueron realizados por algunas alumnas de danza del vientre, ítem que puede haber generado cierta influencia en el contexto de las respuestas.

Queda claro en la investigación que 40 (78.43%) participantes del grupo de estudio consideraron haber tenido una reducción en la intensidad del cólico menstrual después de haber iniciado la practica de la danza del vientre. Sobre sale el hecho de que 8 (15%) de estas llegaron acero en (9) la escala, es decir que no sienten mas dolor. 19 (59.37%) participantes, de las 32 que reataron síntomas adicionales al cólico menstrual propiamente dicho, percibieron alivio del mismo.

¿Puede la cinesioterapia representar una alternativa terapéutica para la dismenorrea?, ¿Cuáles son los beneficios que estos ejercicios pueden traer a la mujer en este periodo de dolor?; es probable que la practica de la danza del vientre haya contribuido para la disminución en la intensidad del cólico menstrual para la mayoría de las participantes, ya que la afirmación central del cuestionario consiste en el relato de las variaciones en cuanto al cólico antes y después de entrar en la danza del vientre. Es cierto que los movimientos pélvicos están en la mayoría del tiempo presentes en dicha danza, pero estos no acontecen en su mayor parte aislado de los otros movimientos no restrictos a esta región, foco central de la fisioterapia.

Las 51 mujeres participantes del grupo de estudio, son en realidad un subgrupo de las 82 mujeres que también respondieran al cuestionario, número que talvez no es considerado como modelo de datos de la mayoría de las alumnas de danza del vientre de la ciudad de Salvador, Bahía, Brasil. Entre tanto, puede ser apreciado como una base inicial, llevando a creer que la práctica de esta danza puede posibilitar una reducción en el cólico menstrual. El número de investigaciones que puede ser generado a partir de este pensamiento asociado a la tentativa de explicar los por qué de éste mecanismo, permitiría con que el tratamiento que hoy ha sido experimentado en la fisioterapia basado en los resultados prácticos diarios, pueden alcanzar apoyo bibliográfico adecuado y especifico, tornando las técnicas menos empíricas.

CONCLUSIÓN

Menos de la mitad de la población estudiada respondió haber procurado médico para tratar su malestar menstrual o hacer uso de algunas técnicas alternativas que pudieran generar cierto alivio para el cólico. Esto lleva a pensar que la búsqueda por parte de la fisioterapia tampoco parece ser diferente de estos, adicionado al hecho de ser esta nueva profesión y la visión para el área ginecológica todavía mas reciente.

En una sociedad inmediatista y pragmática, el camino para el uso de fármacos direccionados al malestar todavía es un camino explorado. La fisioterapia se presenta como alternativa de tratamiento en que el cuerpo no precisa recibir sustancias químicas mensuales (además de sus posibles efectos colaterales), utilizándose técnicas manuales, de electroestimulación y cinesioterapia.

Los resultados verificados en la práctica no se relacionaron exclusivamente a la vendaje neuromuscularterapia. Con todo, este estudio consideró el valor real del movimiento, calificándolo como importante factor en la disminución de la sintomatología de la dismenorrea. Tiempo y disposición son necesarios para alcanzar este objetivo, pero los resultados tienden a demostrar ganancias que no se limitan a los efectos momentáneos.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

  1. Fonseca AM, Bagnoli VR. Dismenorréia. In: Halbe HW. Tratado de ginecologia . Vol1.3 ed. São Paulo: Roca; 2001. p. 609-613.
  2. Viana LC, Gerber S. Dismenorréia. Ginecologia . 2 ed. Rio de Janeiro: MEDSI; 2001. p. 213-217.
  3. Stoll SL. Ginecologia Geral- Dismenorréia. In: Frederickson HM, Wilkins-Haug L. Segredos em ginecologia e obstetrícia . Porto Alegre: Artes médicas; 1993. p. 17-24.
  4. Ritto MNG, Giordano MG, Almeida SMG de. Dismenorréia. In: Giordano MG et al. Ginecología endocrina e da reprodução . São Paulo: Fundo editorial BYK; 1998. p. 91-101.
  5. Halbe HW. Dismenorréia. Ginecologia endócrina 3 . São Paulo: Roca; 1983. p. 935-941.
  6. Halbe HW. Tensão pré-menstrual, dismenorréia e síndrome do meio-ciclo. In: Souza AZ de. Terapêutica ginecológica . São Paulo: Roca; 1988. p. 39-43.
  7. Wentz AC. Dismenorréia, tensão pré-menstrual e doenças associadas. In: Novak ER et al. Tratado de ginecologia . 11 ed. Rio de Janeiro: Guanabara Koogan; 1990. p. 175-183.
  8. Jeffcoate N. Dismenorréia. Princípios de ginecologia . 4 ed. São Paulo: Manole; 1979. p. 665-676.
  9. Lamb EJ, Palmisano GP. Dismenorréia. In: Peckman BM, Shapiro SS. Sinais e sintomas em ginecologia . São Paulo: Harper & Row do Brasil; 1986. p. 234-243.
  10. Mantese JC, Freitas GC da. Síndrome dolorosa crônica da pelve feminina. In: Andrade Filho ACC de. Dor- diagnóstico e tratamento . São Paulo: Roca; 2001. p. 161-169.
  11. Bartoletto CCR de et al. Dismenorréia- etiopatogenia e terapêutica. Feminina jun/95; nº5 vol 23: 439-444.
  12. Bastos AC da. Dismenorréia, dor intermitente, tensão pré-menstrual. Noções de ginecologia . 8 ed. São Paulo: Atheneu; 1991. p. 98-101.
  13. Smith MDRP. Dismenorréia. In: Ellis JW, Beckmann CRB. Manual de Ginecologia . Rio de Janeiro: Prentice/Hall do Brasil; 1986. p. 189-295.
  14. Speroff L, Glass RH, Kase MG. Distúrbios Menstruais. Endocrinologia ginecológica clínica e infertilidade . 5 ed. São Paulo: Manole; 1995. 546-547.
  15. Stoddard FJ. Disturbances of menstruation- dysmenorrhea. Case studies in obstetrics and gynecology. Philadephia and London: WB Saunders Company; 1994. p. 38-40.
  16. Polden M, Mantle J. Anatomia. Fisioterapia em ginecologia e obstetrícia . 2 ed São Paulo: Santos; 1997. p. 1-17.
  17. Cailliet R. Mecanismos da dor em determinadas regiões anatômicas. Dor- mecanismos e tratamentos . Porto Alegre: Artmed; 1999. p. 239-242.
  18. Guyton AC. Sistemas reprodutivos masculino e feminino e seus hormônios. Fisiologia humana . 6 ed. Rio de Janeiro: Guanabara Koogan; 1988. p. 498-512.
  19. Greco MDH. Dor pélvica crônica. In: Kanner MDR. Segredos em clínica de dor . Porto Alegre: artmed; 1998. p. 128-132.
  20. Morrison BW et al. Rofecoxib, a specific cyclooxygenase-2 inhibitor, in primary dysmenorrhea: a randomized controlled trial. Obstetricis & gynecology oct/1999; nº4 vol 94: 504-508.
  21. Carvalho CB. Cinesioterapia: a arte de curar. Fisioterapia em movimento- Revista de fisioterapia da PUC- PR abr/set 1994; nº1 vol VII: 34-38.
  22. Kapandji IA. A cintura pélvica e as articulações sacro- ilíacas. Fisiologia articular- esquemas comentados de mecânica humana . Vol3. 5ed. São Paulo: Manole; 1990. p. 54-71.
  23. Kisner C, Colley LA. O quadril. Exercícios terapêuticos- fundamentos e técnicas . 2ed. São Paulo: Manole; 1992. p. 320-323.
  24. Norkin CC, Levangie PK. Complexo do quadril. Articulações- estrutura e função, uma abordagem prática e abrangente . 2 ed. Rio de Janeiro: Revinter; 2001. p. 308-313.
  25. Porto MRS, Regina, G La. A utilização das bolas suíças como meio facilitador no aprendizado e conscientização corporal na dança do ventre. Revista Fisio&Terapia jun/jul 2002; nº33: 28-29.
  26. Saffe B. Dança do ventre. In: Ribeiro AR, Magalhães R. Guia de abordagens corporais . São Paulo: Summers; 1997. p. 65-68.
  27. Gunther H, Kohbrausch W, teirich-Leube H. Ginecologia. Ginástica médica em ginecologia e obstetrícia . São Paulo: Manole; 1980. p. 39-63.
  28. Proctor ML et al. Spinal manipulation for primary and secondary dysmenorrhea. Cochrane-database-syst-rev 2001.