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FIBROMIALGIA Propuesta de modelo fisiopatológico fascial: Conjunto de signos y síntomas

FIBROMIALGIA Propuesta de modelo fisiopatológico fascial: Conjunto de signos y síntomas

FIBROMIALGIA PRIMERA PARTE: EL MODELO FISIOPATOLOGICO FASCIAL

Capítulo II UNA APROXIMACIÓN FASCIAL A LA FIBROMIALGIA

GENERALIZACIÓN DEL MODELO:

- Conjunto de signos y síntomas

FATIGA

La coordinación motora del cuerpo está condicionada por el número y la amplitud de atrapamientos del sistema fascial.

Para justificar esta afirmación, no hay más que remitirse al funcionamiento del tejido miofascial. Dicho tejido, según se estableció en el apartado “funciones del sistema fascial”, forma compartimentos creando grupos funcionales musculares, y conecta unos grupos con otros permitiendo que se creen patrones motores que, siguiendo la ley del mínimo gasto, se ejecuten de forma coordinada y económica.

Cuando aparece un atrapamiento fascial, la coordinación entre grupos musculares o incluso dentro del propio grupo funcional, se ve alterada puesto que el elemento integrador de todas estas fibras musculares deja de funcionar adecuadamente. Esto conduce al establecimiento de patrones motores patológicos que, lógicamente, serán menos económicos para el organismo. (Si no fuera así, ese sería el patrón fisiológico).

DEPRESIÓN

No se ha considerado que la depresión sea un sintoma primario de la fibromialgia, puesto que las investigaciones más recientes (33) revelan que el grado de depresión (medido por el cuestionario de Beck) guarda una estrecha relación con el nivel de dolor que sufre el paciente.

No obstante, es un hecho comprobado que un porcentaje variable de pacientes fibromiálgicos (30%-70% según estudios) sufren depresión, aunque no se puede considerar como una forma de depresión primaria, puesto que este tipo de alteración está presente en mayor o menor medida en cualquier patología crónica y que curse con dolor (34).

La comorbilidad de ambos signos parece estar íntimamente ligada al proceso de “sensibilización central” que se ha explicado anteriormente a través de una alteración del eje Hipotálamo-adrenal-hipofisario (HPA en inglés) y así lo demuestran los estudios de Gordon Blackburn-Munro, del departamento de Farmacología de “Neurosearch S.A.”.

Según este investigador, la habitual convivencia de “dolor crónico” y “depresión”, parece indicar que hay un mecanismo patogénico común subyacente que él atribuye a una alteración del eje HPA.

En cualquier caso, esta relación parece ser bidireccional de forma que eliminando uno de los dos factores se incide positivamente en el otro.

Por ello, es de suponer que actuando sobre el factor dolor podremos incidir sobre la depresión.

ALTERACIONES FUNCIONALES DIGESTIVAS

Las alteraciones digestivas más comunes en el paciente FBM, como se observa en el gráfico V (Capítulo I), son de dos tipos:

•  Dispepsia funcional.

•  Intestino irritable.

Para entender el papel de la disfunción fascial en las alteraciones funcionales digestivas, hay que remitirse al concepto de “viscerofascia” y su estrecha relación con lo que hemos denominado “miofascia”.

La viscerofascia forma parte del sistema fascial profundo, y está íntimamente unida a la fascia superficial (35) a través de conexiones fibrosas. Esta estrecha relación hace que no sea posible la realización de un movimiento (movilizando la miofascia) sin la participación activa o pasiva de la viscerofascia (36).

En este sentido, cualquier disfunción en la fascia superficial, como la que se produce al establecerse los atrapamientos que se han descrito como patogénicos de la FBM, tendrá su reflejo en la fascia visceral.

El mecanismo por el que se relacionan ambos transtornos es en realidad sencillo; por un lado, el colon ascendente está cubierto por el peritoneo excepto en su superficie posterior, por donde se conecta a través del tejido areolar a la fascia ilíaca y al ligamento iliolumbar. Según hemos visto, la fascia ilíaca es una de las zonas susceptibles de sufrir atrapamiento fascial, de hecho es la más extensa de todas estas zonas. Además, en base a la disposición anatómica de este área en las mujeres (espacio para el acúmulo de grasa), cabe suponer que habitualmente se producen restricciones fasciales ilíacas.

Una vez que la restricción ilíaca se ha producido, el transtorno de hipomovilidad subsiguiente a la disfunción miofascial provocará alteraciones en la movilidad a nivel del colon mediada por la alteración viscerofascial. Este transtorno de motilidad afecta directamente a uno de los cuatro movimientos conocidos del intestino; las ondas peristálticas.

Además, a medida que se asienta la disfunción viscerofascial un nuevo mecanismo patogénico contribuye al mantenimiento del transtorno funcional digestivo: La alteración en los niveles de células “EC” (enterocromoafines) provoca una disminución en la secrección de serotonina con lo que se restringe otro de los posibles movimientos del intestino; los movimientos de mezcla (pendulares debidos a la capa muscular longitudinal, y de segmentación debidos a la capa circular muscular), puesto que la serotonina es el principal estimulador de la motilidad de estas estructuras musculares (37)