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Masaje

En la actualidad todos asociamos  el masaje a un tratamiento que recibimos tumbados cómodamente en una camilla de masaje, que las hay para todos los gustos: camillas portátiles, camillas fijas, camillas hidráulicas, camillas eléctricas, pero esto no ha sido siempre así, el masaje, sus técnicas y formas de aplicación ( camillas, en el suelo, en una estera, sobre la arena) han ido cambiando con el paso del tiempo, y se ha adaptado a las costumbres de cada sociedad.

Ante un golpe en una zona cualquiera del cuerpo el instinto nos hace llevar la mano  al territorio que ha sufrido la agresión, tanto para protegerlo como para hacer un primer tratamiento instintivo, terapéutico pues aplicamos el calor de nuestra mano, su presión y frotación, mecanismo sencillos e intuitivos que calman el dolor en la zona afectada.

El preciso momento histórico en que el masaje se convierte en una técnica de aplicación terapéutica se pierde en la noche de los tiempos ya que existen pruebas de su uso en Sumeria, antiguo Egipto, Grecia, Roma; lo que resulta en la actualidad indudable es que se ha extendido a todos los países del mundo siendo siempre una técnica relevante en la obtención de resultados en las más diversas patologías.

La técnica del masaje tiene aspectos científicos, sus más diversas y variadas maniobras tales como: fricción, frotación amasamiento o  percusión generan estímulos en el cuerpo a que son aplicadas que con gran precisión logran estimular o calmar al paciente según como se vea afectada su fisiología al aplicar una u otra técnica de masaje, podemos en suma actuar sobre la totalidad del sistema nervioso del paciente produciendo un efecto vigorizante o relajante dependiendo de cómo actuemos sobre él.

Los beneficios que aporta el masaje son incalculables, de entre ellos los más solicitados en nuestra acelerada civilización son los que tienen que ver con los efectos de intensa relajación que el masaje produce a quien se aplica,  el masaje es capaz de favorecer un descanso y sueño profundo así como de recargar energéticamente un cuerpo agotado por el esfuerzo físico y la tensión mental.

El masaje es útil también para personas sanas que lo suelen usar como un medio preventivo para evitar lesiones de sobrecarga debidas al continuo sobreuso al que sometemos a nuestro cuerpo ya sea en nuestra vida laboral o deportiva. En ocasiones somos capaces de observar que hay tensiones musculares en la espalda, el cuello o los trapecios que parecen no ceder ante nada, cuando nuestros musculos se convierten en territorios cargados de tensión que no ceden ante el reposo cotidiano, nada mejor que un masaje para liberar ese caudal de energía inútilmente retenida capaz de inducir procesos degenerativos debido a que los músculos sometidos a una tensión permanente reciben con dificultad nutrientes, acumulan tóxicos difíciles de drenar debido a la misma contractura que dificultara el propio riego y dificultara la circulación de la sangre a territorios corporales próximos a la zona contracturaza.

El masaje en combinación con el ejercicio físico moderado es uno de los mejores medios para conservar nuestra salud. Incluso más, cuando existe una patología crónica que cursa con una disminución del riego sanguíneo, de la amplitud articular, generando dolor, nada mejor que un masaje administrado por un profesional de la salud ( que sabe en que patologías dar un masaje o cuando no hacerlo) para recuperar la sensación de vitalidad y energía que acompañan a un estado saludable.

Hoy en día el masaje es un aliado inexcusable de los deportistas de élite que no pueden concebir un entrenamiento orientado al alto rendimiento sin incluir a posteriori toda una serie de técnicas de recuperación orientadas a disminuir lo tiempos de reposo y  aumentar el nivel de carga en los entrenamientos; entre todas ellas sobresale el masaje como herramienta clave en la recuperación tras el esfuerzo atlético.